46. TAEHYUNG

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Creando figuras imaginarias en la espalda de Cora. Disfrute ampliamente de sentir una gran tranquilidad. Una, que no había sentido en mucho tiempo.

Los primeros rayos de luz comenzaban a hacerse presentes y el cansancio en mi cuerpo era cada vez más intenso. Aún así, no me arrepentía de haber follado con Cora hasta el amanecer.

Lo habíamos hecho sin descanso y con cada ronda de sexo intenso, me sentía con mayor necesidad de ella.

Me encantaba el sonido de sus gemidos, la textura de su suave piel, el ardor de sus uñas enterradas en mi espalda y sobre todo, la calidez de su interior.

Estoy enamorado, eso es más que obvio. Y no pretendo negarlo más.

Kim Cora, se había robado mi corazón y me había puesto en sus manos desde el primer momento en que la conocí. Ella, tenía un efecto mágico en las personas. Su belleza era asombrosa pero su inteligencia la volvía un ser deslumbrante.

Era imposible no quedar fascinado con ella. Y en cierto punto, me sentía muy afortunado de poder tenerla para mí solo.

— ¿En que estás pensando? — su dulce voz, me trajo a la realidad nuevamente. E instintivamente aparté la mirada del ventanal para concentrarme en su precioso rostro.

Sus ojos brillaban como nunca y la expresión de satisfacción en su rostro superaba al cansancio y dolor por mi poca falta de tacto al haberla hecho mía.

Estirando mi diestra, acarició su pómulo con cariño. Detallando la rojez de su piel por el esfuerzo.

— Estoy considerando todas mis opciones para salir ileso de una muerte segura a manos de tu padre.

La pelinegra frunce el ceño sin entender, por lo qué decido continuar:

— No creó que le agrade mucho ver que he dejado a su princesa sin poder caminar.

A diferencia de lo que esperaba. Una fuerte carcajada salió desde lo más profundo de la garganta de Cora.

— No te creas tanto — respondió, cuando al fin pudo parar de reír.

— No me creo, lo soy — afirmé, causando que rodará los ojos mientras usaba sus brazos sobre mi pecho a modo de soporte para poder mirarme mejor.

La sonrisa en su rostro permaneció por largos minutos. Hasta qué eventualmente la vi desaparecer conforme su rostro se tornó de seriedad.

Junté las cejas sin comprender el repentino cambio de su expresión. Hasta que Cora volvió a mirarme directamente a los ojos para expresar lo que pasaba por su mente.

— ¿Quién es la mujer que vino el otro día? — pasé saliva al escuchar como había ido directo al grano. Pero... ¿qué podía esperar? Se trataba de Kim Cora.

Dejé pasar los minutos sin saber que responder. O más bien, sin poder decidirme en si ser sincero con ella, acerca de mi pasado o no.

Con el incómodo silencio en la atmósfera y su intensa mirada sobre mí, expulse todo el aire retenido, sabiendo con exactitud mi respuesta.

— Nadie de quien preocuparse — solté, sonriendole ampliamente.

— Taehyung... — su tono lleno de inconformidad fue evidente. Por lo qué, no dude en sujetarla por el mentón para terminar de convencerla de que mis palabras eran verdad.

— Eres la única mujer en mi vida.

Tras mi sinceridad. Cora, me miró con una extraña expresión que no supe interpretar. Y aunque pensé que no estaría tranquila hasta hacerme hablar, lo que recibí a cambio fue un intenso y apasionado beso que no dude en corresponder. Dispuesto a hacerle el amor una vez más, para demostrarle que ella, era todo para mí.

INDECENT © KTHHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora