10. TAEHYUNG

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Cora me miraba con la intensidad que siempre la caracterizaba. Se veía tan jodidamente hermosa con ese vestido negro brillante, que remarcaba sus senos a causa de las pequeñas tiras que tenía y ni hablar de la sensual abertura en su pierna izquierda, que la hacía lucir muy exquisita.

Sin duda, a pesar de ser tan joven, por dónde la vieras, Kim Cora era una mujer hecha y derecha.

Lamí mis labios cuando el deseó que sentía por ella, incremento aún más.

— Yo tampoco he dejado de pensar en ti — confesó con timidez.

Una sonrisa torcida tiró de mis labios.

Subí la mano que tenía sobre las suyas, delineando con lentitud su brazo hasta llegar a su cuello para detenerme en su mandíbula y hacerla levantar el rostro.

— Muero por volver a besarte — confesé.

— ¿Y qué es lo que te detiene? — me cuestiono, desafiandome con la mirada.

Acerqué peligrosamente mis labios hasta su mejilla.

— No es lo único que quiero de ti — susurré maliciosamente, dejando que mi aliento le causará cosquillas.

Cora, abrió los ojos con sorpresa y me miró con un brillo especial en ellos.

Movió su rostro algunos milímetros, rosando sus labios contra los míos y me dió un casto y suave beso antes de apartarse.

— Estaré esperándote — respondió con arrogancia, antes de marcharse y dejarme completamente embelesado por ella.

— Estaré esperándote — respondió con arrogancia, antes de marcharse y dejarme completamente embelesado por ella

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Durante las siguientes horas en la fiesta que Kim SeokJin había hecho en mi honor. No fuí capaz de apartar la mirada de Cora, en toda la noche.

Ella había permanecido rodeada de varios hombres importantes y de sus futuros herederos, mostrándose con amabilidad y cierta coquetería. Cora tenía muy claro lo que debía de hacer para que su padre pudiera continuar con una muy buena reputación con cada uno de esos hombres.

— ¿Te la estás pasando bien? — me preguntó SeokJin, al colocarse juntó a mí.

— Por supuesto, te has lucido — le di mi respuesta, apartando mi mirada de su hija para verlo a la cara. SeokJin sonrió complacido. — Tú hija parece ser muy popular — insinúe, mirando como se reía alegremente con un grupo de futuros herederos de grandes imperios.

— Cora es muy sociable — afirmó. — Y su belleza la hace resaltar ante los ojos de cualquier hombre — yo mejor que nadie estaba seguro de ello.

— Eres afortunado de tener una hija como ella.

SeokJin me miró por algunos instantes y después posó su mirada sobré Cora.

— Lo sé... — soltó un pesado suspiró. — Me recuerda tanto a su madre.

Con la incertidumbre en mí, me atreví a sacarle un poco de información a mi reciente socio.

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