72. TAEHYUNG

325 46 6
                                        

Suspiré con una gran pesadez, observando la tranquilidad con la que Cora dormía.

Después de la intensa charla en casa de SeokJin, decidí que lo mejor era traerla a mi departamento para que todos pudiéramos descansar. Cora necesitaba aclarar sus pensamientos para terminar su compromiso con Jackson y por supuesto que quedarse en casa de su padre, donde existía cierta presencia femenina, no era lo más recomendable como para quedarse.

Durante todo el trayecto en auto, la mujer de mi vida no había pronunciado palabra alguna. Lo único que hizo fue mirar por la ventanilla, dejándome sin saber que hacer o decir.

Cubrí su cuerpo con una manta, depositando un pequeño beso en su mejilla antes de salir de la cama y abandonar la habitación.

A diferencia de Cora, yo no había podido pegar el ojo.

Me adentré en la cocina y deje calentando un poco de agua para prepararme un café.

Mientras esperaba me senté en uno de los sillones sobando mis sienes. Estaba estresado y sentía que la cabeza iba a explotarme en cualquier momento.

Cuando la cafetera sonó, me levanté de inmediato para preparar el líquido caliente que me haría volver a la vida.

Un par de minutos después, regrese al sillón dándole un pequeño sorbo con cuidado de no quemarme, para después dejarlo sobre la pequeña mesita de cristal frente a mí.

Me perdí en la nada mirando la tasa de café, mientras me sumergía en mis propios pensamientos.

Hasta que, la figura de Cora se hizo presente. Sacándome de mi trance.

— ¿Estás bien? — le pregunté, mirándola desde mi posición.

La pelinegra asintió, y sentándose junto a mí. Me tomo de las manos.

— Te amo — soltó de la nada.

Pose mi mano sobre su mejilla.

— Y yo a ti.

Mi respuesta la hizo sonreír, y en medio del caos, ver un gesto tan simple como ese, me hacía sentir un gran alivio.

Estaba por agregar algo más, cuando fuí interrumpido por los labios de Cora.

Le correspondí a su beso feroz y violento, mientras la dejaba colocarse sobre mí.

Toco el dobladillo de mi camisa para retirarla de mi cuerpo, dejando mi torso desnudo. Enseguida, hizo lo mismo con la camisa que cubría su pequeño cuerpo, mirándome extraño.

No entendía la razón de su repentina necesidad de sexo, pero no creía que fuera lo mejor en un momento como este.

— Cora, espera... — musite, alejándome de sus labios y besos hambrientos.

— Te necesito Tae... — volvió a besarme. — Quiero sentirte una vez más, por favor.

En cualquier otro momento, no me hubiera negado en lo absoluto, pero había algo me hacía sentir que no estaba bien.

Tal vez eran ideas mías. Pero, no pensaba quedarme con la duda.

— ¿No estarás pensando hacer lo mismo de siempre, verdad? — la cuestione.

— ¿De qué estás hablando? — se veía confundida.

Medite mucho entre si continuar o no, pero la pregunta ya había sido lanzada. Y ahora, no podía echarme para atrás.

— Vienes, me dices que me amas, hacemos el amor y después te vas prometiendo que estaremos juntos muy pronto — decirlo en voz alta, era mucho más humillante.

— ¿Eso es lo que has estado pensando todo este tiempo? — había indignación en su voz. Pero, mi silencio le confirmo mi respuesta. — Esto es increíble — negó con la cabeza, levantándose rápidamente mientras se colocaba la camisa nuevamente.

— Cora, yo no quise decir... — seguí su rápido caminar hasta la habitación.

— Pero, lo hiciste — afirmo, buscando su ropa para comenzar a vestirse.

La miré en silencio, decidiendo que hacer.

Tenía dos opciones frente a mí y debía pensar rápidamente que era lo que quería.

— He sido paciente por semanas, y he creído en cada una de tus palabras — inicie, llamando su atención. — Pero, no es sencillo para mí ver que no has cumplido tu promesa. Ni siquiera ahora, sabiendo que solo te están utilizando.

Una pequeña risa irónica brotó en ella.

— Sí estuviste pensando eso todo este tiempo ¿Por qué no dijiste nada?

— Porque te amo — no dude en responder. Mirándola fijamente. — Te amo y creo en nosotros a pesar de toda la mierda por la que hemos pasado.

— Pues no lo parece — se limito a decir, metiendo sus pertenencias a su pequeño bolso.

— Cora...

— ¡Ya lo sé, Taehyung! — grito mirándome de vuelta. — Se bien que no he hecho más que herirte y que te he dado motivos para desconfiar. Pero, que creas que no estoy contigo porque no quiero, es una jodida mierda.

— Yo no dije eso.

— ¿No? — replicó con incredulidad, tomando su bolso dispuesta a marcharse. Sin embargo, le impedi el paso, al ponerme delante de la puerta. — Hazte a un lado.

— No voy a quitarme hasta que entiendas.

— ¿Entender qué? ¿Qué ni siquiera confías en mí? — pregunto con ironía.

Nos miramos fijamente, retandonos el uno al otro. A lo mejor yo estaba desconfiando de ella y sus intenciones. Todo lo sucedido me tenía aturdido y de malas. Pero, también estaba en todo mi derecho de exigir.

— Sí en cuanto vuelvas con Jackson, no finalizas ese compromiso. Todo lo que tu padre ha construido para ti, se irá a la mierda.

— Me quedo muy claro desde la primera vez — sus ojos eran furia pura. — Quiero irme de aquí, así que hazte a un lado por favor.

Así como muchas veces la había entendido y justificado sus acciones. Por primera vez, quería que fuera diferente. Que ella entendiera que a mí también me dolían sus acciones y que por mucho que la amará no estaba dispuesto a seguir sufriendo por ella.

Así qué, con todo el dolor de mi corazón dije lo que era justo y necesario.

— No regreses aquí hasta que estés completamente dispuesta a formar parte de mi vida — dicho eso, me hice a un lado para dejarla ir.

Cora me miró desde su lugar y antes de cruzar la puerta, dijo algo que me hizo dudar completamente de mi decisión.

— Siempre lo estuve.

No había más, este era lo que quedaba para nosotros dos. Y tal vez, era momento de aceptarlo.

 Y tal vez, era momento de aceptarlo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Todo se salio de control 🥹

¿Qué creen que paso con Taehyung?
Su corazonada era cierta o solo fue el reflejo de su inseguridad.

Las leo 👀

INDECENT © KTHHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora