Serpiente, Reina blanca y Ratoncita

1.9K 160 50
                                    


Una semana y algunos días.

Una semana desde que no les veían ni un cabello a Takemicchi ni a Yucchi.

De no ser porque de vez en cuando se encontraban con Akkun o Takuya, no hubiera tenido ni una noticia sobre ellos.

Al parecer, South, alias "el niñero", iba personalmente a recogerlos a la hora de la salida. Y solo les daba cinco minutos para salir, y sino, los tenía amenazados con aumentar un día de castigo por minuto de retraso, y el par problemático tenía que recoger sus cosas a la velocidad de la luz y correr a la salida.

Por su parte, durante toda esa semana, Mikey tuvo que reprimir su impulso de ir a buscarlos a sus casas. Incluso planeó escabullirse por la ventana de Takemichi durante la noche para hablar con ellos sin que South se enterara, su plan se fue al caño cuando se dio cuenta de que ambas casas estaban vacías.

Takemicchi y Yucchi no se estaban quedando en ninguna de las dos casas. Y hubiera puesto en alerta a toda la ToMan para buscarlos, de no ser porque Takuya le dijo que South se los llevó a su departamento para tenerlos completamente vigilados y ocupados.

Adiós a su primer plan.

Por otro lado, volver a meterse a la escuela a las horas de clase ya no era una opción. Ahora los vigilantes tenían su cara, la de Draken y la de Baji, pegadas en la entrada de la escuela, anunciando que no eran estudiantes, que eran pandilleros y que tenían prohibida la entrada a las instalaciones, junto con la advertencia de que llamarían a la policía si se les veía merodeando en los alrededores de la escuela.

¡Qué sensibles eran!

Él solo había golpeado a un par de idiotas de tercero e irrumpido en dos clases, ¡Solo eso! Y ya le prohibían la entrada, que delicaditos.

Y ni hablar de enviarles mensajes o llamadas, porque simplemente no les llegaban o la voz molesta le decía que el número al que marcaba estaba fuera de servicio o con el celular apagado. Akkun le dijo que, en casos como esos, los amigos de infancia tenían la norma de bloquear a todos los contactos que no fueran familiares. Para que no llegaran llamadas o mensajes que tuvieran que explicar a South mientras tenía sus celulares confiscados.

Mikey comenzó a preguntarse qué clase de mensajes podían llegar a recibir para tener que bloquearlos a todos.

También se preguntaba si debería de aprender a mensajear con señales de humo o por telepatía para comunicarse con ellos. Y no solo comunicarse, tenía muchas ganas de reanudar su cita "no oficial" con Takemicchi y de regañar a Yucchi.

Y si que iba a regañarla.

¡¿Cómo se le ocurría proponerle al idiota de Madarame enseñarle a jugar cartas en la base de Tenjiku?!

¡¡Era una traidora a la ToMan!!

Desde ese día, Izana no borraba de su rostro esa sonrisa arrogante y altanera que le decía: Te gané.

¡Tenía tantas ganas de borrarle la sonrisa de una patada! Y no es como si no lo hubiera intentado, pero Shinichiro se interponía siempre, le regañaba y le volvía a soltar el sermón sobre que era decisión de Yucchi a que pandilla pertenecer. Sin embargo, Izana siguió provocándolo con más burlas y comentarios sarcásticos sobre tener una nueva súbdita, y pasó lo inevitable.

Mikey e Izana terminaron peleando a patadas y jalones de greña en medio de la sala. Emma los escuchó pelear desde la cocina y ni siquiera se molestó en gritarles que pararan, solo llamó a su abuelo, que descansaba tranquilamente en el patio, y dejó que el Sano mayor le jalara las orejas a sus escandalosos nietos.

La sexta de la MizoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora