Nada bien

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N/A: ¿Saben? Empiezo a sentirme un poquito culpable por hacerles llorar (>m<) Pero si les hace sentir mejor, yo también estoy lloro mientras los escribo TTmTT

En fin, lo prometido es deuda, aquí les dejo mi humilde trabajo ewe 

Sin más que decir, disfruten!!!


Takemichi tuvo un mal presentimiento cuando sus mensajes y llamadas no eran respondidos por su amiga. 

Es decir, sabía que ella iba a investigar un poco más al director de su Can y a tontear un poco por algún punto muerto para recuperar el tiempo perdido y tal vez encontrar algo de información de provecho. 

Se suponía que ese domingo ella se encargaría de sus deberes para con Tokyo Revenger y un poco los de la ToMan. Por eso no se preocupó tanto cuando la mayor parte del día no obtuvo respuesta a sus mensajes, cuando su amiga investigaba se aseguraba de apagar el celular o silenciarlo para que no la distrajera, o peor, la exhibiera. 

Pero cuando ya estaba atardeciendo y aún no obtenía respuesta, empezó a preocuparse un poco, ¿su celular se descargaría? ¿lo había perdido? ¿lo olvidó en casa? No era normal, pero a veces su amiga era tan distraída que olvidaba donde ponía el aparato. 

Estaba enviándole un mensaje de nuevo, escribiéndole que si no le respondía iba a hacerla dormir en el patio. 

- No te ves lindo cuando frunces el ceño. - Mikey le picó la frente, donde se le formaban arrugas por la preocupación. - ¿Pasa algo? 

Takemichi se sonrojó levemente, sintiendo como su corazón se aceleraba por escuchar a Mikey llamarlo lindo. - No, no pasa nada. - Se guardó el celular de nuevo en el bolsillo y le sonrió, tratando de tranquilizar sus nervios y preocupación. 

En esa última pijamada, Mikey no perdió ninguna oportunidad para estar cerca de él, halagarlo y tratar de provocarle sonrojos para luego halagarlo aún más. El rubio natural lo estaba llenando de tantas atenciones que casi lamentaba estar acompañados. 

- Verte tan meloso me da asco. - Baji arrojó una almohada en su dirección que hubiera impactado contra su rostro si Mikey no lo hubiera detenido. 

- No estoy siendo meloso. - Se defendió, fulminando a su amigo de la infancia con la mirada y arrojando de vuelta la almohada con una fuerza excesiva. - No molestes. 

A Baji si le impactó en toda la cara, lo que empezó una pelea de almohadas entre ellos, de nuevo. 

Takemichi se levantó del fuego cruzado y fue a sentarse junto a su capitán. 

Mitsuya le sonrió y le hizo un espacio en el sofá. 

Todos los altos mandos de la ToMan se encontraban en la sala de los Sano, después de su pijamada, se la habían pasado todo el día retomando juegos que dejaron a medias por el sueño y continuando con conversaciones pendientes. 

El día se les pasó volando entre retas de juegos de video y películas. Takemichi sentía que la ToMan comenzaban a parecerse un poco a los buenos y tranquilos días de la Mizo, cuando no tenían nada que hacer y solo se juntaban para convivir y no hacer nada juntos. 

Pero claro, a veces se sentía un poco como un intruso, demasiado nuevo en ese circulo y vigilado por más de uno, pues Mucho y Sanzu difícilmente le quitaban la mirada de encima. Y, para su gran sorpresa, incluso Pah y Peh lo observaban con una expresión difícil de leer. 

Pahchin parecía indeciso, inquieto. 

Mucho tenía un aire de necesidad extraño, como si tuviera más de una palabra atorada en la garganta. 

La sexta de la MizoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora