N/A: ¡¡¡¡¡ESTOY VIVAAAAAA!!!!! ¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!!
¿Me extrañaron? Yo a ustedes si >U<
Les traigo un nuevo capitulo!!! Ya sé que me desaparecí por un buen tiempo y dejé la historia en un hiatus que pereció interminable, pero ya estoy de vuelta con toda la actitud para seguir con la historia de nuestra querida Yume.
Les quiero agradecer a todos por leer, seguirme y esperar con impaciencia por la historia. Mientras tenía mi bloqueo de escritora con "La sexta de la Mizo", me sorprendió mucho ver que se mantenía en buenos lugares dentro de los rankings y que aún era leída y comentada. Y todo es gracias a ustedes, mis lectores <3 Muchísimas gracias!!!
Ya tengo tres capítulos escritos, que publicaré cada semana, y muchos más planeados. Ojalá les gusten!!
Espero que les llegue la notificación de que volví y aún estén interesados en esta historia uwu.
Sin más que decir, disfruten!!!!
Era sábado.
Un hermoso, bello y lindo sábado que Yume aprovechaba estando de incógnita por el centro de Shibuya, esperaba fuera de un karaoke, haciendo como que observaba los escaparates de ropa mientras vigilaba la entrada por el reflejo del vidrio.
Esperaba pacientemente por el hombre regordete y medio calvo, que parecía tan nervioso e inquieto mientras se adentraba al karaoke después de comprobar cinco veces la dirección y el nombre del local.
Yume sonrió, satisfecha cuando un grupo de sus cinco sombras, entraron detrás del hombre, con unos minutos de diferencia.
La castaña se rio, complacida de que el director de la escuela de Koji se estuviera tomando en serio sus amenazas, porque, ¡Joder! ¡Que buena suerte tuvieron con ese tipo!
Ni ella ni la Mizo jamás llegaron a imaginar que el director de la escuela de Koji estuviera directamente relacionado con el profesor de su escuela al que atraparon olisqueando y lamiendo los zapatos de las chicas de primer año en las taquillas, el día que conocieron a Kazutora.
El mundo era un pañuelo y Japón una puntita de él.
Estaba tan agradecida con ese golpe de suerte, pues, gracias al profesor pervertido de su escuela, podrían amenazar al director de la escuela de su Can. Si las cosas salían como lo esperaban, Koji, junto a otros estudiantes más sin ninguna relación con ellos, serían admitidos nuevamente a la escuela.
Tenían que hacerlo así, de solo pedir el reingreso de Koji, sería obviamente sospechoso. Así que entregaron una lista de nombres de los chicos que fueron expulsados en los últimos meses, excluyendo los nombres de los lobos de sus sombras, para que el director les enviara una carta de disculpa y de reingreso. De otra forma, enviarían una carta y pruebas de que, el profesor que recomendó y cuyo parentesco sanguíneo era innegable, había terminado siendo un pervertido y depredador.
La sociedad Japonesa era mucho más estricta en cuanto a la reputación y el honor familiar. Si resultaba que un miembro de la familia era un caso perdido, lo único que podían hacer los familiares era desheredarlo o ser arrastrados al fango con él.
Pero Yume sabía que el director de la escuela de Koji no despreciaría a su hijo, en primera porque era hijo único, quién debía de legar su apellido y todas esas cosas, y segundo, porque estaba 87% segura de que él era igual. Un pervertido sin remedio.
Sea como fuera, Yume esperaba que ese hombre acatara obedientemente sus peticiones, no quería retrasar más el reingreso de su Can. Ya tenían la correa en su cuello, pero estaba floja y tenían que ajustarla.
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La sexta de la Mizo
FanfictionYume- chan es la mejor amiga de Takemichi Hanagaki desde que llegó a Japón a los 6 años. Ella y Mi-chan, como afectuosamente suele llamarle la chica, han estado juntos desde la escuela primaria hasta el presente. Ambos han compartido secretos, risa...
