Un nuevo miembro

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Normalmente, levantarse temprano no era un problema para ellos...Bueno, si para Makoto, quién tenía que ser levantado casi a patadas por su madre, pero para los demás era una tarea sencilla.

Pero no ese día. No después de dormir a las 2 de la mañana luego de organizar una fiesta en la que estuvieron de aquí para allá, monitoreando, manejando una consola, recolectando información, apostando o escapando de algún pandillero.

Y no es como si la Mizo no se hubiera desvelado nunca durante sus pijamadas, una vez no durmieron en toda la noche y simplemente se alistaron para ir a la escuela. Ese día se quedaron dormidos en un parque, de camino a casa. Sin embargo, esta vez, se les olvidó algo muy importante.

Ajustar sus alarmas.

Lo olvidaron por completo, simplemente se tragaron el ramen y se metieron en las cobijas para dormir. Durmieron confiados y tranquilos hasta que las alarmas empezaron a sonar, al mismo tiempo.

Yume, adormilada, sacó su brazo del enredo de cobijas y extremidades para apagar su propia alarma. Apenas empezaba a despegarse las lagañas de los parpados cuando fue arrojada fuera del sofá cama por un alterado Takuya.

El golpe la terminó de despertar y los correteos de Akkun, Takemichi y Takuya le aceleraron.

- ¿Qué carajos?

- Yume, arriba, levántate. - Ordenó el pelirrojo, jaloneándola del brazo para levantarla del piso.- ¡Nos quedamos dormidos! ¡No ajustamos las alarmas!

- Si ya vamos a llegar tarde, ¿para qué llegar? - Rezongó, demasiado cansada como para obligarse a levantarse.

- ¿Para qué? - Le devolvió incrédulo el pelirrojo. - Te recuerdo que hoy nos aplican el examen de aptitud vocacional y las faltas son notificadas a nuestros padres.

Mierda. Si cierto.

Yume, como si tuviera un resorte en el trasero, se levantó de un salto. - ¡Me recargo en la pared! ¡Si faltamos nuestros padres sabrán sobre la fiesta! - No solo sobre la fiesta, sino también de todo su historial de faltas que, si bien no eran muchas, si serían suficientes como para hacer que sus padres se preocupen o meter en problemas a su niñero.

- ¡Yo pido el baño primero! - Gritó mientras se desenredaba de las cobijas, tomaba su mochila con uniforme y cosméticos dentro, y corría escaleras arriba.

- ¡No te atrevas! - Takemichi se lanzó para alcanzarla antes de que se encerrara en el baño. - Solo lávate el cabello en el lavabo, no te bañes, no nos dará tiempo. - Pero Yume fue más rápida y le cerró la puerta en las narices.

- ¿Estas loco? - No perdió tiempo y abrió la llave de la ducha mientras se desvestía a toda velocidad. - Huelo a sudor, alcohol y tierra. Y el imbécil de Madarame me revolcó por el suelo lleno de polvo y cemento. - El agua estaba fría, jodidamente fría. ¡Parecía salida de la Antártida! - ¡Obviamente tengo que bañarme!

- ¡Entonces metete ya! - La apuró el teñido con prisa. - Los demás también tenemos que usar el baño.

- ¡Pero está fría!

- ¡Entonces deja que se meta alguien más!

- ¡Pero ya me encueré!

- ¿¡Por qué te desvistes si no se ha calentado!?

- ¡Para ahorrar tiempo! - Yume se encontraba ahora mismo dando saltitos por el baño, completamente desnuda. Las mañanas ya empezaban a ser frías. - ¡Y no me grites porque chillo!

Escuchó como Takemichi suspiraba, medio frustrado, desde el otro lado de la puerta. - ¡Cúbrete con la toalla y déjame pasar a mi! - El teñido solo pensaba en la hora, en la maldita hora y en el poco tiempo que tenían para prepararse y llegar a la escuela.

La sexta de la MizoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora