-¡¿Qué mierda acabas de decir?! - Gruñó Koji, sujetando a Hayato, la comadreja, desde el cuello de su camisa. -¡¿Ayudaste a ese imbécil de Higurashi a destruir mi maldita vida?!
- ¡No fue mi intención!- La comadreja, cobarde y asustada, lloriqueaba luego de tres golpes fuertes.- ¡No sabía lo que iba a hacer! ¡Pensé que solo te haría una pequeña broma! ¡Nunca creí que haría que te expulsaran!
-¡Imbécil! ¡El bastardo de mi padre casi me rompe el cuello! - Otro golpe justo en el estómago que envió a la comadreja directo al suelo.- Tal vez tenga que devolverles el favor. - Se tronó los nudillos, estaba listo para tirarle los dientes y romperle las manos a pisotones.
Pero el plan de Nova aún no estaba completo, aún tenían que encargarse de la rata.
Yume se puso justo frente a él, impidiéndole el paso hacia la comadreja.
- Fuera de mi camino. - Sentenció, pero Yume ya estaba curada de intimidaciones.
En este punto de su vida, los únicos que podrían intimidarla eran los grandes pandilleros de Kanto, con quienes convivía frecuentemente estos días.
- Oye, si lo piensas un poco, él solo fue manipulado, ¿no crees? - Le preguntó con una sonrisa ligera, más amable y tranquila, ahora que la comadreja contó todo, no tenía porqué mantener su papel de sádica.
- ¿Y quién carajos eres tú? - Koji se inclinó sobre ella, acercándose peligrosamente sus rostros.
- Oh, soy una don nadie, no te preocupes. - Sonrió, echando un vistazo a sus amigos, quienes rieron ligero.
El zorro negro bufó.
- ¿Tú hiciste el plan que ese pequeño imbécil de Higurashi robó? - Preguntó Koji, gruñendo, con todo el cuerpo tenso, una pequeña vena le resaltaba en la frente.
- Si, fui yo. - En cuanto aceptó, Koji le lanzó un golpe directo al rostro.
Ella lo esquivó, el entrenamiento rendía sus frutos.
Sus amigos se pusieron en guardia. Esperando el momento para atacar y derribar a Koji, aunque tuvieran que pasar por encima de su pequeña pandilla.
-¡Maldita perra! - Koji se frustraba cada vez más por no poder conectar sus golpes, porque ella no le daba ni una sola oportunidad.
Koji era más grande y pesado, no tenía ligereza de pies. Ella, por otro lado, era pequeña comparada con él y sus pies eran ligeros, entrenados, y sus reflejos envidiables.
Akkun y los demás se tranquilizaron un poco, incluso sonrieron, Yume parecía estar enfrascada en un baile, con movimientos fluidos y controlados, mientras que Koji estaba dando todo para conectarle un puñetazo.
- Es suficiente, can.- Cuando Yume pensó que ya había demostrado su punto, plantó muy bien los pies al suelo y bloqueó uno de sus puñetazos con el antebrazo.
Le dolió casi tanto como las patadas de Izana del día anterior, agradecía no haber recibido uno de esos en el rostro.
Koji se sintió decepcionado de que su golpe no recibiera ninguna reacción, ni siquiera una queja o jadeo de esfuerzo. - No me llames can. - intentó sujetarla del cuello de la sudadera para al fin conectarle uno al rostro.
Pero Yume estaba tranquila, y con los movimientos adecuados, deshizo su agarre, afianzó muy bien su mano sobre la muñeca y el cuello de su uniforme, y giró el cuerpo, utilizando el peso de Koji contra él, lo tiró de espaldas al suelo.
Koji se quedó quieto, pasmado por la impresión y el repentino golpe que le sacó el aire de los pulmones. ¿Cómo es que una chica más pequeña que él podía tirarlo al suelo de esa forma? - Maldita.
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La sexta de la Mizo
FanfictionYume- chan es la mejor amiga de Takemichi Hanagaki desde que llegó a Japón a los 6 años. Ella y Mi-chan, como afectuosamente suele llamarle la chica, han estado juntos desde la escuela primaria hasta el presente. Ambos han compartido secretos, risa...