Almas Destinadas - Litiago

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Hola!
Vengo a curar el corazón de la mayoría que leyó "Almas equivocadas" y si no lo leíste, ve a leerlo solo son 2 caps.

Aquí un boceto de "Almas Destinadas".

🌛

Mauro Monzón es un empresario exitoso de renombre, cabeza de la empresa de su padre, con dos hijos y una ex esposa que quiere demandarlo por todo.

Había llegado a la Hacienda de sus abuelos y los recuerdos lo albergaron, recordó a su abuela haciendo la comida junto a las empleadas y su abuelo caminando de una punta de la casa a la otra.

Entro a la que había Sido su habitación y sonrió recordando ese verano tan increíble y sin poder evitarlo recordó a cierto morocho lindo. Abrió un cajón y saco de allí una foto donde estaba con sus amigos del pueblo y otra donde estaba abrazando a Tiago.

Se le vino a la mente como fue la última vez que lo vio en la fiesta del pueblo. Le había roto el corazón. Y lo dejo ir solo para poder verlo feliz.

Pensó en él si era feliz, si seguiría con Thomas, si talvez tendrían hijos o si quiera si aún lo pensaba como él. La última vez en aquella avenida no pudieron hablarse ni decirse nada.

Se pregunto si seguiría con Thomas. Su abuelo le había comentado años más tarde que se habían casado. Tenía tantas ganas de ir, solo para saber si seguía en ese pueblo o ya se había ido.

En la tarde hablo con capataces y el personal, les comento que va a vender todos esos terrenos y que talvez deban buscar trabajo. Para nada les agrado a las personas que trabajan ahí, los abuelos siempre los habían cuidado y ahora llegaba el nieto que ellos ayudaron a criar y les decía que debían irse?

Rápidamente el rumor se extendió por el pueblo, Mauro solo tenía en mente vender aquello ya que sus dos abuelos habían muerto, pero el trabajo que le dejo su abuela de guardar todo y empacar, le sería difícil, asique decidió quedarse una semana.

— Ya no es el niño tierno que vino aquel verano.

— Solo es un empresario que piensa en dinero, no le importa si quiera que está haciendo tenga 200 años de antigüedad.

— Pobre de los señores Monzón, van a ver qué está hacienda va a ser vendida y talvez destruida.

— Que vamos a hacer? No hay más trabajos en el pueblo y las otras haciendas nose si están contratando — comentaban dos señores que ayudaban con el arreo del ganado en la cocina.

Mauro pasaba por ahí y sin querer los escucho, se quedó contra la puerta pensativo, vamos que haría con está hacienda? Ya no había nadie que se haga cargo y el no pensaba quedarse en ese pueblo.

Tomo su auto y salio rumbo al pueblo para pensar un rato y de paso comprar algo para tomar. Se dió cuenta que había cambiado sí, estaba un poco más grande y tenía adoquines.

Se puso sus lentes de sol y bajo para comprar todos sus caprichos en la tienda, algunos lo miraban ya que era obvio que es un hombre de ciudad.

— Es usted el nieto de los Monzón?

— Oh ah sí... No sabía que algyme iba a reconocer — sonríe mauro pagando al señor del kiosco.

— Como olvidar? Si venías a comprar gaseosa con los niños del pueblo... Mírate todo un ejecutivo pareces.

— Si bueno, mi padre me dejó su empresa y solo vine por unos temas pendientes en la hacienda.

— Vaya vaya... Que bueno esa haciendo necesita de alguien que la maneje — comento el hombre — Tus abuelos eran tan buenos...

Mauro no quería decirle que iba a venderla y que talvez eso significaría que habría muchos despidos.
— Siempre lo fueron... Los extraño y venir aquí hace que tenga muchos recuerdos... Bueno gracias señor y si puede recordar quien estuvo acargo de la hacienda cuando mis abuelos estában en la ciudad, me sería de mucha ayuda.

— Y no le has preguntado al personal?

— Ellos no quieren hablarme, me ven como un monstruo... Gracias señor adiós— toma de la gaseosa y le sonríe para salir del local, llega a su auto y mira hacia la plaza. Un recuerdo llegó a su mente.

El de niño pedaleando en bicicleta hasta llegar a la panadería para buscar al chico que le gustaba.

Mauro vio aquella panadería, seguía igual de como la recordaba, algo en su pecho comenzó a doler y a aficciarlo, el solo pensar que talvez ese chico está a unos metros.

— Señor Monzón!  — se dió vuelta al oír al kiosquero. — Creo que se a quien dejó a cargo sus abuelos.

— Ah sí? Genial, quien es? dígame dónde vive.

El hombre sonríe ampliamente. — Querían mucho a esta persona, claro el vive en la casa de gobierno... Es el esposo del alcalde Tovar... — Mauro sintió que se le iba la respiración — El joven Pacheco... El se había quedado acargo, puede hablarle a él.

— Pacheco... Tiago — Mauro miro hacia la panadería y se quedó pensativo.

— Ellos viven a unas dos cuadras, es una casa grande. Bueno buena suerte — el hombre vuelve a entrar al kiosco.

— Con que Tiago... — se muerde el labio y suspira, esto se volvía cada vez más difícil.

No estaba decidido a ir hacia la casa de Thomas Tovar, aún recuerda que lo odia. Se había quedado con Tiago aunque bueno fue el mismo quien alejó al chico.

La última vez que lo vio a Tiago fue en aquella avenida en buenos aires, el llevaba a sus hijos a las clases de baile y esperaban en el semáforo, fue allí cuando lo vio todo maduro y sonriente aún tan hermoso.

Se subió a su auto e iba manejando hacia la casa del alcalde, aún recuerda cuando su abuela llegó a la ciudad años después y le contó que Tiago se había comprometido con Tovar. Le había dolido demasiado e incluso ahora no sabía si podría verlo junto a él.

Cuando estacionó bajo del auto y vio a  esa inmensa casona blanca con flores y árboles. Pensó que Tiago talvez la mantenía muy bien porque cuando el era niño y estuvo en ese pueblo, no recuerda que la casa del alcalde allá estado así de linda.

Sonrió abriendo la reja y caminando por el camino de piedras mirando todo aquello.

— Hola señor disculpe a quien busca?...

Era una mujer mayor que lo miraba, el se quedó estático sin saber que hacer.

— Hola está Tiago? Digo el señor Tiago Uriel?

— Aah es amigo del señor Tovar? Ahora le llamo... — la mujer entro a la casa y mauro se quedó esperando, sin subir las escaleras del portico no sabía si sería bien recibido por Tiago. Cómo lo llamo la señora lo hizo recordar que está casado.

Al ver que trataba decidió subir las escaleras del porche y ponerse frente a la puerta, así cuando abriera lo vería de frente, pero en lugar de eso abrió una pequeña niña de unos 12 años ..

— Hola.

— Hola hermosa — Mauro le sonrió y de pronto un balde de agua fría cayó en el. Talvez esa niña era hija de Tiago.

— Busca a mi papi?...

— Quien es tu papi pequeña ?.

— María que haces en la puerta salí de ahí... — esa voz. Alguien abrió más la puerta y Mauro se levantó del piso mirando al hombre que tenía en frente. — Mau...

— Hola Tiago..

Ambos se sonrieron y Mauro estaba maravillado viendo cómo los años habían puesto a Tiago como el vino.
Saben ese refrán verdad? Más viejo más bueno.

🤭

Los Del Espacio - One Shots LitiagoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora