—Mi madre hizo tres cosas por mí.
Susurra al viento mientras iba escribiendo en aquel diario. Lleno de escritos prohibidos.
— La primera, me perdono la vida, el día en que nací...
El viento acariciaba sus mejillas terzas y las pestañas de aquellos ojos tan inexplicables, llenos de dolor y angustia.
— La segunda, pago mi manutención de rodillas y de espalda a pesar de que no tenía donde caer muerta.
La tinta que usaba en su pluma tardo en secar y con temor volvió a leer aquellas palabras que no se cansaba de repetir en su cabeza.
— Y la última... me dio la historia que jamás podre contar.
Había terminado de escribir en aquel viejo diario que llevaba cargando ya años en ese estado. Suspire con gran pesadez volviendo a repasar las letras y palabras, no sabía porque lo hacía si lo sabía de memoria.
Tal vez era para no olvidarla.
Aquella historia que llevo escribiendo por siglos.
Me acerque a la ventana mirando desde el edificio el atardecer y a los niños jugar en el parque, devolví la vista de nuevo mi diario y arranque las hojas, las arrugue y las tire al viento para que se lleven mis recuerdos. Obviamente fracasando en el intento porque aun siguen ahí escritas en piel.
Deje caer mi cuerpo contra el barandal y recargue mi cara sobre la mano, ví como a lo lejos un anciano sostenía en la mano la hoja arrugada de mi diario, me hizo señas para que baje del balcón hacia la calle, impresionado por que lo haya descubierto salí del departamento bajando y llegando donde el, lo mire detenidamente.
— Tu eres quien a estado escribiendo esto? — Yo con sumo cuidado asentí con la cabeza— sígueme... — ví como el anciano se levantó entrando de vuelta al edificio y lo hice, también entre tras de el, hasta que me guío a su departamento, lo ví entrar y lo seguí sintiendo los olores que había allí, trate de no husmear mucho y lo seguí hasta la sala, el sacó de un mueble antiguo, un álbum.
Entonces me hizo señas para que lo acompañará a los sillones y me senté con el.
— Mi nombre es Arturo Vargas y eh vivido muy bien estos últimos años, no eh tenido ningún problema o enfermedad, pero y eso que importa? Si nunca tuve un amor y ni haber podido tener hijos con ese amor.
Lo miré y oí de manera piadosa. Entonces pensé, toda una vida sin un amor, debió ser solitario y doloroso.
— Cuando era joven — lo ví abrir su álbum— ... estuve enamorado de un hombre hermoso, rubio alto y muy amable, yo lo amaba mucho... y lo sigo haciendo pero la vida no quiso que estuviera con el.
— El murió? — pregunte mirando la foto donde se encontraban dos hombres ambos de trajes blancos.
—No, el se caso con mi hermana.
Mi mirada se posó sobre él de manera sorprendida, aunque me gustaría saber qué es eso del amor, oír a mi madre contar historias no es lo mismo que vivirlo, porque nosé que tanto debe doler.
— Ellos se amaban... — continua el anciano — y yo simplemente oculte el amor que le tenia porque fueran felices, ellos dos hace mucho que se fueron de esta vida — sentí como me miro, como develando todos mis secretos— y yo lo que deseo es irme con el... Con el amor de mi vida.
Asique entendí, lo mire y asentí, a pesar de que era un anciano había descubierto mi secreto.
El anciano da vuelta la pagina dejando ver hojas arrugadas, las mismas del diario que yo escribía o mejor dicho sigo escribiendo, exale comprendiendo lo que pasaba y asentí.
ESTÁS LEYENDO
Los Del Espacio - One Shots Litiago
HumorUna acumulación de historias cortas que se me ocurren de los cantantes argentinos 😍 Pero sobre todo de Lit Killah y Tiago PZK Los amo. Otro palo pa la historia ~ Obviamente los personajes no me pertecen.
