III. Números rojos

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Con el paso del tiempo, SeokJin se sumergió cada vez más en su papel como líder en la empresa familiar. A medida que asumía mayores responsabilidades y enfrentaba nuevos desafíos, su personalidad comenzó a transformarse sutilmente, adoptando una seriedad y determinación que lo distanciaba del mundo exterior.

Aunque seguía siendo respetuoso y cortés en sus interacciones con los demás, SeokJin se volvió notablemente más introvertido, prefiriendo la tranquilidad de su oficina sobre el bullicio de las reuniones sociales. En lugar de buscar la compañía de otros, encontraba consuelo y claridad en la soledad, donde podía reflexionar y planificar con calma sus estrategias para el futuro.

A pesar de su naturaleza reservada, SeokJin demostraba una firmeza y determinación inquebrantables en el ámbito de los negocios. Sus decisiones eran meticulosamente consideradas y su enfoque en los resultados era implacable. No vacilaba en tomar decisiones difíciles cuando era necesario y no se dejaba influenciar por las opiniones o críticas de los demás.

Con el tiempo, su reputación como líder sólido y confiable se afianzó, ganándose el respeto y la admiración de sus colegas y subordinados. Aunque su presencia tranquila y su enfoque meticuloso podrían haberlo hecho parecer distante para algunos, aquellos que lo conocían verdaderamente sabían que detrás de esa fachada se escondía un líder apasionado y comprometido con el éxito de la empresa.

A medida que los años pasaban, SeokJin continuaba forjando su camino hacia el liderazgo, demostrando una y otra vez su habilidad para tomar decisiones difíciles y liderar a su equipo hacia la excelencia. Aunque su camino no estaba exento de desafíos y sacrificios, estaba decidido a enfrentar cada obstáculo con coraje y determinación, sabiendo que cada victoria lo acercaba un paso más a su visión de un futuro próspero y exitoso para la empresa y para él mismo.

A pesar de su seriedad y dedicación al trabajo, SeokJin no podía evitar encontrar un poco de humor en la presencia de su asistente, quien parecía ser una fuente interminable de torpezas y situaciones cómicas. Desde sus intentos fallidos por realizar tareas simples hasta sus comentarios inadvertidamente divertidos, el asistente de SeokJin tenía un talento natural para sacarle una sonrisa, incluso en los momentos más estresantes.

Cada día, SeokJin observaba con una mezcla de asombro y diversión mientras su asistente intentaba cumplir con sus tareas asignadas, a menudo tropezando literal y figurativamente en el camino. Desde derramar café en documentos importantes hasta perderse en el laberinto de pasillos de la oficina, su asistente era una fuente constante de entretenimiento y alivio en medio del ajetreo del mundo empresarial.

A pesar de las torpezas de su asistente, SeokJin no podía evitar sentir un afecto especial por él. Su capacidad para encontrar humor en situaciones difíciles y su determinación para seguir adelante a pesar de los contratiempos eran cualidades que SeokJin admiraba y apreciaba profundamente.

En medio de las reuniones tensas y las decisiones comerciales difíciles, el asistente de SeokJin siempre encontraba una manera de hacerlo reír, ya sea con un comentario ingenioso o con una ocurrencia inesperada. Su presencia alegre y su disposición para poner una sonrisa en el rostro de SeokJin eran un recordatorio constante de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre había espacio para la alegría y la camaradería.

—Señor, su padre lo busca.

—Hazlo pasar—, Soo Hyun entro a la oficina de Seokjin con unos documentos en las manos.

—Seokjin, ya llegaron los contratos de matrimonio—, se los extendió para que los checara.

—Los revisaré más tarde —, Jin giro a ver a su padre que seguía observándolo. —¿Quieres algo más?

—Tus hermanos serán difíciles de convencer.

—Lo se. Dicen que Jackson y Jimin son unos bloques de hielo.

—¿A ti no te molesta?

—Solo son negocios—, SeokJin siguió con su trabajo en la computadora.

—Yoongi tiene familia.

—Es su desición casarse no la mía. Si el ama más el dinero que a su amante está bien.

—Acaba de venir a mi oficina y canceló el matrimonio—, Jin volteo a verlo una vez más.

—¿Qué? Esta infringiendo un contrato—, el castaño tomo su teléfono.

—Se entero de lo que te pasó y exige más dinero.

— Hablaré con él.

—¿Por qué crees que cambiará de opinión?

—Porque es grosero decirle a tu futuro esposo que es feo y que la razón por la que no te quieres casar es porque fue violado—, antes de seguir la discusión entro un Jungkook con miles de carpetas entre sus brazos que nublaban su vista.

—Los de mercadotecnia quieren que revise estos papeles—, Soo Hyun vio al azabache que intentaba mantener el equilibrio entre tanto papel.

—Dejalo en el escritorio y ten...— antes que pudiera terminar una torre de papeles colapso haciendo un reguero en la oficina. —cuidado.

—Lo siento, señor Kim. Me encargaré de arreglar todo esto—, Jungkook se puso de cuclillas intentando ordenar todo rápidamente, pero el aire de la ventana abierta volaba los papeles.

—Como te decía. Arreglaré esto mientras puedes ir dándole la noticia a Taehyung que no estará muy feliz.

—Es mi primogénito es obvio que querrá.

—Si como sea, mientras tanto a Namjoon hyung dile cuando esté yo presente.

—¿Por qué?

—Porque armara un alboroto y si estoy yo al menos sentirá que comparte su duelo con alguien.

—¿Quieres montar un acto?

—No, simplemente me veré sumiso para que mi hyung vea que no es tan malo. Conozco a Nam hyung y se que armara un alboroto.

—¿Por qué? Es simplemente casarse.

—Porque Namjoon hyung espera a su príncipe y cree en el amor. No es un horrible monstruo sin corazón.

—De acuerdo. Si así lo deseas —, el hombre salió del despacho con un azoton de puerta.

—Disculpe, señor Kim. Se que es mal momento pero tiene que ver esto.

El despacho de SeokJin estaba sumido en una penumbra cargada de tensión cuando recibió el informe financiero que acababa de llegar de las manos de Jungkook. A medida que revisaba las cifras en el papel, sintió como si un gran peso se posara sobre sus hombros, aplastando su espíritu con una sensación abrumadora de preocupación y responsabilidad.

Los números rojos parpadeaban ominosamente frente a él, una advertencia silenciosa de los desafíos financieros que enfrentaba la empresa. SeokJin sabía que se avecinaban tiempos difíciles y que se requerirían decisiones difíciles para mantener a flote el negocio familiar.

Con el corazón pesado, SeokJin sabía que no podía permitirse esperar más. Recordó las conversaciones anteriores con su padre sobre los planes de boda de Taehyung y Namjoon. SeokJin sabía que no había otra opción: debía adelantar los planes de boda de Taehyung.

Con un suspiro de resignación, SeokJin comenzó a trazar los planes para adelantar la boda de Taehyung, consciente de que había mucho trabajo por delante. Pero a pesar de la carga que pesaba sobre sus hombros, se mantuvo firme en su compromiso de proteger y preservar el legado de la empresa, incluso si eso significaba sacrificar su propia felicidad y la de sus seres queridos en el proceso.



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