Al caminar Jin por el bullicioso aeropuerto con una expresión vacía en el rostro imponía a quien se le atravesará. Sus ojos no mostraban ninguna emoción mientras observaba a la multitud que pasaba a su alrededor. A medida que se acercaba a la puerta de embarque, sus pasos eran firmes y decididos, como si estuviera dejando atrás todo el dolor y la traición que lo habían consumido en los últimos días.
A lo lejos, vio a sus hermanos acercarse, con expresiones de arrepentimiento en sus rostros. Namjoon y Taehyung se apresuraron hacia él, tratando de disculparse y explicar sus acciones, pero Jin ni siquiera los miró. Sus palabras caían en oídos sordos mientras él seguía adelante, sin detenerse ni siquiera por un momento.
El dolor se reflejaban en los ojos de Namjoon y Taehyung mientras veían a Jin alejarse. Sabían que habían herido profundamente a su hermano menor y que las palabras de disculpa no serían suficientes para reparar el daño que habían causado.
Jin continuó su camino hacia la puerta de embarque, sin mirar atrás. Sabía que no podía permitirse quedarse atrapado en el pasado, atormentado por el dolor y la traición. Estaba decidido a seguir adelante, a encontrar su propio camino y a construir una vida que fuera verdaderamente suya.
Con cada paso que daba, Jin se sentía más ligero, como si un peso enorme hubiera sido levantado de sus hombros. A pesar del dolor y la tristeza que aún lo envolvían, había encontrado una determinación renovada para seguir adelante y buscar la felicidad que tanto anhelaba.
[…]
En el momento que Jin llegó al penthouse de Jungkook con pasos decididos pero temblorosos. El viaje desde el hospital había sido un torbellino de emociones, pero ahora, al ver a Jungkook frente a él, todas esas emociones se desbordaron. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia él, como si todo su ser anhelara estar en los brazos reconfortantes de Jungkook.
Los ojos de Jungkook se abrieron sorprendidos al ver a Jin correr hacia él. Por un momento, había temido lo peor, había temido que Jin no regresara después de todo lo que había pasado. Pero ahora, al verlo ahí, corriendo hacia él con determinación, todos sus temores desaparecieron. Extendió los brazos instintivamente, listo para recibir a Jin en su abrazo.
Cuando sus cuerpos se encontraron, fue como si el mundo entero se detuviera por un momento. Jin se aferró a Jungkook con fuerza, como si temiera perderlo de nuevo. Jungkook lo sostuvo con ternura, envolviéndolo en su calor y protección. En ese abrazo, encontraron consuelo el uno en el otro, un recordatorio de que, a pesar de todo, estaban juntos y eso era lo que realmente importaba.
Las lágrimas brotaban de los ojos de Jin mientras se aferraba a Jungkook, dejando que todas las emociones que había estado conteniendo salieran a la superficie. Jungkook acarició suavemente su cabello, susurrando palabras de consuelo y amor mientras lo sostenía fuerte.
En ese momento, en los brazos de Jungkook, Jin sintió que todo estaría bien. Sabía que tenían desafíos por delante, pero mientras estuvieran juntos, podrían enfrentar cualquier cosa. Con Jungkook a su lado, se sentía invencible, y nada ni nadie podría separarlos. Era un recordatorio poderoso del amor que compartían y de la fortaleza que encontraban el uno en el otro.
—Necesitas saber algo—, dijo Jin al despegarse de Jungkook con lágrimas apunto de desbordarse.
—¿Qué?
—Pero antes necesito que me prometas algo—, Jin tomo entre sus manos las de Jungkook.
—Dime.
—Cuando me fui a Suiza con mis hermanos, ellos me mostraron lo despiadado que puedes ser—, Jin miro a Jungkook a los ojos y este por un momento temió que Jin se alejara de él.
—Bonito, yo...
—Quiero que sigas siendo así. Te necesito— el azabache frunció el ceño, para nada era lo que esperaba. —Jungkook, ellos mataron a nuestro bebe—, Jin sostuvo su vientre.
—¿Hicieron qué?
—Me intentaron alejar de ti y me drogaron. Gracias a eso perdí a mi bebé, a nuestro hijo, Kook. Quiero venganza—, por primera vez desde que conocía a SeokJin, Jungkook pudo ver en su mirada un destello de maldad.
—Tus palabras son mis órdenes, bonito—, Jungkook beso a Jin cargándolo para llevarlo hacia la habitación y recostarlo para que descansará.
[…]
Una vez Jin se durmió, Jungkook se sentó en su despacho, con la mandíbula apretada y los puños cerrados. La ira ardía en sus ojos mientras trazaba planes de venganza en su mente. Lo que Jimin y Jackson le habían hecho a Jin no sería pasado por alto, y él se aseguraría de que pagaran por ello, y lo harían de la manera más cruel posible.
Cada detalle de su plan estaba meticulosamente calculado. Sabía que tenía que golpear donde más les doliera, donde más vulnerables estarían. No sería suficiente con hacerles pagar financieramente; quería que sufrieran tanto como Jin había sufrido.
La furia de Jungkook era palpable en el aire mientras escribía, con determinación en cada trazo de su pluma. No habría piedad para aquellos que habían lastimado a su amado Jin. Cada paso de su plan estaba diseñado para asegurarse de que Jimin y Jackson se arrepintieran de cada uno de sus actos.
Mientras trabajaba en su plan, Jungkook sentía una mezcla de rabia y determinación. Estaba decidido a hacer justicia por Jin, a asegurarse de que nunca más sufriera a manos de aquellos que decían ser su familia. Y cuando finalmente llevara a cabo su venganza, sería implacable en su ejecución, sin mostrar ni un ápice de misericordia.
Al entrar Hoseok en el despacho de Jungkook con cautela, sintiendo la tensión en el aire antes incluso de abrir la puerta por completo. La mirada de Jungkook era helada, sus ojos brillaban con una furia intensa que hizo que incluso Hoseok, que lo conocía bien, sintiera un escalofrío de temor recorrer su espina dorsal.
La habitación parecía cargada de electricidad, como si estuviera al borde de una tormenta violenta que estaba a punto de estallar en cualquier momento. Hoseok sabía que algo grave había sucedido, algo que había desencadenado la ira de Jungkook en su forma más pura y letal.
Jungkook apenas levantó la vista cuando Hoseok entró, sus labios apretados en una fina línea de determinación y enojo. No había duda en la mente de Hoseok de que su hermano estaba planeando algo peligroso, algo que pondría en peligro a cualquiera que se interpusiera en su camino.
Hoseok se acercó con cautela, tratando de encontrar las palabras adecuadas para calmar la tormenta que se estaba gestando en el interior de Jungkook. Sabía que no podía detenerlo, pero al menos podía intentar mitigar el daño que estaba a punto de causar.
Sin embargo, mientras observaba a Jungkook, Hoseok se dio cuenta de que no había manera de detenerlo. La ira de su hermano era como una fuerza imparable, un torrente de destrucción que arrasaría con todo a su paso. Y en ese momento, Hoseok supo que Jimin y Jackson estaban en grave peligro.
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Don't blame
Fanfic"En el fragor de la tormenta, tu amor se convierte en mi refugio, donde encuentro la calma que anhelo. Eres la paz que brilla en medio del caos, el faro que guía mi alma hacia la serenidad." Tercer libro de la saga Kindom
