Para SeokJin, Jungkook se había convertido en mucho más que un simple asistente. A lo largo de los días tumultuosos y desafiantes, Jungkook había demostrado ser un compañero incondicional, un amigo en quien podía confiar en los momentos más difíciles.
Jungkook estaba siempre ahí, dispuesto a escuchar todas las quejas y preocupaciones de SeokJin, incluso aquellas que no se atrevía a compartir con nadie más. Con paciencia y empatía, escuchaba atentamente mientras SeokJin desahogaba su corazón, ofreciendo palabras de aliento y consuelo cuando más lo necesitaba.
Cuando SeokJin se encontraba abrumado por la ansiedad o el desespero, Jungkook estaba allí para abrazarlo, ofreciendo un apoyo físico y emocional que resultaba invaluable en esos momentos de angustia. Sus brazos reconfortantes eran un refugio seguro en medio de la tormenta, un recordatorio constante de que no estaba solo en su lucha.
Y así, a medida que los días se convertían en semanas y las semanas en meses, Jungkook se había convertido en un pilar fundamental en la vida de SeokJin. Su presencia constante y su amistad sincera habían llenado un vacío en el corazón de SeokJin, proporcionándole el apoyo y la fortaleza necesarios para enfrentar los desafíos que la vida le lanzaba.
Para SeokJin, Jungkook era más que un amigo; era un verdadero soporte, un faro de esperanza en un mar de incertidumbre y adversidad. Y aunque los días pudieran ser oscuros y llenos de dificultades, SeokJin sabía que mientras tuviera a Jungkook a su lado, siempre habría una luz brillando en su camino, guiándolo hacia un futuro más brillante y lleno de posibilidades.
—Ayer vi la película que me recomendaste—, rió SeokJin mientras comía un plato de ramen.
—¿Te gustó?—, con el tiempo Jungkook dejo de lado el lenguaje informal y solo lo utilizaba cuando había alguien más.
—Estuvo un poco aburrida, pero al final. ¡Dios que final!—, ambos rieron.
—¿Cómo es posible que no la haya visto antes? Fue muy popular.
—En ese tiempo acababa de ingresar a la empresa—, Jin dejo de lado su plato.—Lo bueno es que ya la vi y espero más recomendaciones tuyas—, en un intento de alcanzar una servilleta del otro lado del escritorio que estaban justo enfrente de Jungkook, el castaño noto la cercanía que tenía con él.
—Me alegra que ahora pueda hacer cosas que lo apasionen—, Jin asintió sin moverse y mirar de reojo los labios de Jungkook. —¿Jin?
—Ajá
—¿Te has enamorado de alguien?—, el castaño negó tragando saliva mientras Jungkook se acercaba poco a poco.— ¿Has besado a alguien?—, Jin volvió a negar.—¿Quieres intentarlo?— un rozón de labios alteró el corazón de Seokjin.
El momento estaba cargado de tensión y anticipación mientras SeokJin se encontraba a punto de inclinarse para besar a Jungkook. Había estado luchando con sus sentimientos durante mucho tiempo, reprimiendo sus emociones por miedo al rechazo y al juicio de los demás. Pero en ese instante, con Jungkook tan cerca, todo parecía posible.
Sin embargo, justo cuando sus labios estaban a punto de tocarse, un torrente de pensamientos y recuerdos inundaron la mente de SeokJin. Recordó su pasado, cada error y cada imperfección que había cometido a lo largo de los años. Recordó las expectativas y las normas que se habían impuesto sobre él desde una edad temprana, la presión de ser el hijo perfecto, el líder perfecto, sin lugar para la imperfección o el error, pero sobre todo eso la carga de su impureza y falta de atractivo.
En ese momento, la idea de cruzar esa línea invisible y dar rienda suelta a sus deseos más profundos se convirtió en una carga demasiado pesada para SeokJin. Se retiró bruscamente, su corazón palpitando con angustia mientras la culpa y el auto-reproche lo consumían desde adentro. ¿Cómo podría permitirse tal indulgencia cuando su propia alma estaba manchada por la impureza y el pecado?
Lo que más le dolió fue la idea de lo que Jungkook podría pensar si alguna vez descubría la verdad sobre su pasado, sobre los errores que había cometido y las sombras que habían oscurecido su alma. Imaginar el dolor y la decepción en los ojos de Jungkook fue más de lo que SeokJin pudo soportar, y en un acto de pura cobardía, se alejó y huyó al baño, buscando refugio en la soledad y la oscuridad.
Una vez dentro de las cuatro paredes del baño, SeokJin se dejó caer sobre el lavamanos, su respiración entrecortada por el peso abrumador de sus propios pensamientos y emociones. Se sentía como si estuviera al borde de un abismo, a punto de caer en la oscuridad del auto-odio y la desesperación.
Pero incluso en medio de su dolor y sufrimiento, una pequeña voz en el fondo de su mente le recordaba que no estaba solo. Que aunque sus errores pudieran ser muchos y sus imperfecciones evidentes, aún había amor y compasión en el mundo que lo rodeaba, incluso si él no podía verlo en ese momento.
—Jinnie—, escucho del otro lado mientras tocaban la puerta del baño.—Se que esto no es lo que esperabas cuando me contrataste y admito que esto tampoco era lo que buscaba, pero desde que te conocí vi a un hombre maravilloso en ti. Tómate tu tiempo para tomar una desición.
—Si supieras la verdad de mi, Jungkook. No soy lo que crees.
—Si no me la dices, nunca lo sabré.
—Te irás. Lo sé, Yoongi lo hizo e incluso mi propio padre también lo hizo.
— No me iré, porque esto que siento por ti nunca antes lo había sentido. Te esperaré en la oficina y si crees que deba irme estaré bien con ellos. No te presionaré. Esperaré lo que tenga que esperar.
Con un suspiro tembloroso, SeokJin se obligó a levantarse y enfrentar la verdad de lo que había sucedido. Sabía que no podía seguir escondiéndose detrás de sus miedos y dudas para siempre. Que tarde o temprano, tendría que confrontar sus demonios internos y encontrar la fuerza para seguir adelante, incluso si eso significaba enfrentar la posibilidad del rechazo y el juicio de aquellos a quienes más amaba.
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Don't blame
Hayran Kurgu"En el fragor de la tormenta, tu amor se convierte en mi refugio, donde encuentro la calma que anhelo. Eres la paz que brilla en medio del caos, el faro que guía mi alma hacia la serenidad." Tercer libro de la saga Kindom
