XLVI. ¿Has matado a alguien?

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Mientras Jin observaba el atardecer desde el penthouse, sus pensamientos volvían una y otra vez a los eventos recientes. Aunque se esforzaba por encontrar consuelo en las palabras de Jungkook, no podía evitar sentirse inquieto por lo que había sucedido. El hecho de que hubiera matado a alguien para protegerse y a Jungkook era una carga pesada en su conciencia.

Jin miró a Jungkook a su lado, que observaba el atardecer con una calma que parecía serena. Jungkook no parecía estar perturbado por lo que había ocurrido, como si la violencia y la muerte fueran una parte normal de su vida. Esa tranquilidad de Jungkook, lejos de tranquilizar a Jin, lo hacía sentir un poco espantado.

Recordó cómo Jungkook lo había consolado después del incidente, asegurándole que había hecho lo correcto y que no debía preocuparse. Pero el hecho de que Jungkook resolviera el problema con una frialdad que a Jin le parecía casi inhumana lo perturbaba.

Jin sabía que la violencia nunca debía ser la respuesta, y que tomar la vida de alguien era una línea que no se debía cruzar a la ligera. Sin embargo, decidió confiar en Jungkook y en sus palabras, aunque solo fuera para aliviar su conciencia y justificar sus acciones.

A medida que el sol se hundía en el horizonte, Jin se encontró en una encrucijada moral. Por un lado, estaba agradecido por la protección y el apoyo de Jungkook, pero por otro lado, no podía ignorar la inquietud que sentía por la falta de empatía de Jungkook hacia la vida humana.

Finalmente, Jin decidió que por ahora debía confiar en Jungkook y en sus motivos. Sabía que necesitaría tiempo para procesar lo que había sucedido y para reconciliarse con sus propias acciones. Mientras tanto, se apoyaría en Jungkook, esperando que juntos pudieran encontrar un camino hacia adelante.

—¿Jungkook?

—¿Qué ocurre, bonito?—, pregunto viéndolo.

—¿Has matado a alguien?

—Si—, Jin giro a verlo sorprendido por la naturaleza de su respuesta.

—¿Fue en defensa propia?

—Algunas veces—, el azabache se acercó a Jin. —En este mundo, bonito. Aprendes que si dudas en acabar con alguien esa persona acabará contigo.

—¿Me lastimarías si te traicionará?

—¿Por qué razón lo harías?—, tomo fuertemente la nuca de jin.— Pero aunque lo hiciera, mi amor pertenece a ti y no haría nada para lastimarte.

—Nunca lo haría—, Jin miro a Jungkook a los ojos.—Mientras tu no me traiciones o me ocultes cosas estaremos bien.

—Bonito, para eso tienes que saber quién soy y aunque te amo se que si ves mi otra parte no soportaras y te irás.

—¿Tan malo eres?

—Depende de quién te contesté eso—, Jin sintió como Jungkook lo acorralaban contra el vidrio del balcón.

—¿Vale la pena quedarme?—, con el corazón golpeando su pecho mientras sentía el cuerpo del azabache contra el suyo.— Si te elijo valdrá la pena.

—Bonito—, por un momento Jin sintió el agarre de Jungkook en su cadera apretarse. —Tu nunca te irás de mi lado.

—Estás muy seguro.

—¿Acaso te quieres ir?—, se acercó al oído de Jin depositando antes un beso en su cuello.— ¿Quién más te amará como yo?¿Quién más te hará gozar el sexo?

—Hay muchas personas afuera.

—Personas que matare si tan solo llegan a posar una mirada en ti.

—¿Me amas tanto?

—Vivo por ti, bonito.

—Y si muero ¿Morirás conmigo?

—Eso nunca pasará. Por qué si eso pasa no habrá ser humano que quede vivo para ese entonces.

—Responde—, exigió Jin al sentir el aliento de Jungkook chocar en sus labios.

— Moriría antes que algo te pasará.

—¿Serías capaz de dejarme ir?

—Eso nunca—, beso castamente al castaño mientras presionaba más el cuerpo de Jin hacia el vidrio. —Eres mío.

—¿Y tú eres mío?

—De cuerpo y alma—, Jungkook se apresuró a besarlo con intensidad. —Asi que entiende, bonito. Solo me tienes a mi ¿De acuerdo?

—Si—, Jin lo miró a los ojos viendo la sinceridad de Jungkook en ellos. Sabía que Jungkook lo amaba aunque sea en su retorcida manera. —¿Matarás a Bo hyuk?

—De la forma más horrible que te imagines.

—Quiero estar cuando pase—, pidió Jin desabrochando el cinturón de Jungkook. —Quiero verlo sufrir por lo que me hizo.

—Lo harás —, Jungkook cerro los ojos cuando sintió los labios de Jin en su parte íntima succionando poco a poco. —Su muerte será mi regalo de bodas.

—Entonces no me hagas esperar mucho —, Jin succionaba con habilidad tragando por completo el miembro de Jungkook hasta sentirse incluso asfixiado.

—Con cuidado, bonito—, el castaño miro a Jungkook a los ojos con lágrimas el ojos por el sobreesfuerzo que hacía al tragar los treinta y dos centímetros de su amado.

Con trabajo Jin apenas pudo tragar el semen que resbaló por su garganta mientras miraba Jungkook con una sonrisa provocativa.

—¿Te gustó?

—Todo lo que hagas me gusta, pero debo admitir que eso fue maravilloso—, sin problema alguno Jungkook levanto a Jin, como si este fuera una simple pluma.

Al dejarlo en la cama, Jungkook con cuidado quitó cada prenda de Jin cuidando de no ser muy brusco con el castaño. Con amor y admiración miro el cuerpo desnudo de su amado en medio de la cama deleitándose de lo hermoso que era.

Pero una idea entro en Jungkook haciéndolo que comenzará a morder a Jin, como si estuviese marcándolo de su propiedad. Mordió de sus tobillos hasta su cuello asegurándose de quien fuera que viera Jin supiera que era de Jungkook.

—¿Te duele?—, Jin asintió con los ojos cerrados sintiendo los dientes de Jungkook estirar y apretar su piel. —¿Quieres que paré?

—Jamás.










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