XXVI. Recuerdos

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El ambiente festivo llenaba el acogedor departamento de Jungkook mientras SeokJin y él se preparaban para celebrar la Navidad juntos. Jin, con delantal puesto y manos hábiles, se movía con gracia por la cocina, preparando una deliciosa cena navideña. El aroma tentador de las especias y los ingredientes frescos llenaba el aire, creando una atmósfera cálida y acogedora.

Mientras tanto, Jungkook se sumergía en la tarea de decorar el apartamento con adornos navideños. Colocaba cuidadosamente luces parpadeantes en el árbol de Navidad, mientras que guirnaldas y bolas brillantes adornaban cada rincón del espacio. Cada detalle estaba meticulosamente planeado para crear un ambiente mágico y festivo que reflejara el espíritu navideño.

El sonido alegre de villancicos navideños llenaba la habitación, añadiendo un toque extra de encanto a la celebración. Jungkook se detenía de vez en cuando para admirar su trabajo, sonriendo con satisfacción al ver cómo el apartamento cobraba vida con la magia de la Navidad.

Mientras tanto, SeokJin seguía ocupado en la cocina, supervisando el progreso de la cena navideña con dedicación y cuidado. Cada plato estaba preparado con amor y atención al detalle, reflejando el espíritu generoso y festivo de la temporada.

A medida que la noche caía y el apartamento se iluminaba con la luz suave de las velas, SeokJin y Jungkook se reunieron alrededor de la mesa, rodeados de la calidez y la alegría de la Navidad. Con corazones rebosantes de gratitud y amor, compartieron una cena festiva, brindando por la felicidad y la prosperidad del año que estaba por venir.

—¡Feliz navidad!—, ambos brindaron.

—Nuestra primer navidad —, SeokJin miro emocionado el acogedor departamento.

—El primero de muchos.

Después de disfrutar de una deliciosa cena navideña, SeokJin y Jungkook se sentaron frente al árbol de Navidad, rodeados de regalos envueltos con esmero. Con sonrisas brillantes, comenzaron a intercambiar regalos, ansiosos por ver las expresiones de sorpresa y alegría en los rostros del otro.

Jin tomó un pequeño paquete envuelto en papel brillante y se lo entregó a Jungkook con una sonrisa juguetona. —Espero que te guste—, dijo con entusiasmo mientras Jungkook desataba el lazo y desenvolvía el regalo con cuidado.

Al abrir el regalo, Jungkook se encontró con un hermoso relicario, adornado con detalles delicados. Sus ojos se iluminaron al ver las fotos dentro: capturas de momentos especiales que habían compartido juntos en su primera salida formal. —Es hermoso—, murmuró, con la emoción palpable en su voz mientras admiraba el regalo.

Luego fue el turno de Jungkook de entregar su regalo a Jin. Con una expresión de anticipación, Jin tomó el paquete y lo abrió con cuidado. Al ver lo que había dentro, una vieja pulsera, su rostro reflejó confusión y sorpresa.

—¿Una pulsera?—, preguntó Jin, levantando la mirada hacia Jungkook con curiosidad. —¿Por qué este regalo?

Jungkook tomó la pulsera entre sus manos con ternura, sus ojos brillando con nostalgia. —Porque esta pulsera tiene una historia especial—, comenzó a explicar. —Tal vez no recuerdas que solíamos ser amigos cuando éramos niños, antes de que mi familia se mudara. Mi padre trabajaba en la mansión de tu familia, y tú y yo solíamos jugar juntos. Esta pulsera era tuya, la encontré entre mis pertenencias cuando me estábamos mudando. Dijiste que te la entregará cuando volviera. Aquí estoy.

Las palabras de Jungkook resonaron en la mente de Jin, despertando recuerdos olvidados de su infancia. Los flashes de momentos compartidos con un niño de sonrisa de conejo brillante llenaron su mente, reconectándolo con un pasado que había quedado enterrado bajo capas de dolor y trauma.

—Recuerdo—, dijo Jin con voz suave, su corazón lleno de emociones encontradas. —Recuerdo esos días. No sabía que eras tú...—. Sus palabras se quedaron suspendidas en el aire mientras procesaba la revelación de Jungkook.

—El destino nos quería juntos. SeokJin volví por ti.

Los dos se miraron el uno al otro, un mundo de entendimiento y conexión compartida entre ellos. En ese momento, el pasado y el presente se fusionaron, uniéndolos en un lazo más fuerte que nunca.

Entre los recuerdos enterrados en lo más profundo de su mente, SeokJin encontró destellos del niño con el que solía jugar en los jardines de la mansión. Recordó las risas compartidas, los juegos interminables y la amistad sincera que una vez los unió.

Con el corazón latiendo con fuerza en el pecho, SeokJin corrió detrás de los fragmentos del pasado que se desvanecían ante sus ojos. Corrió a través de los pasillos de su mente, persiguiendo la figura fugaz del niño que una vez había significado tanto para él. Y cuando finalmente lo alcanzó, se detuvo frente a él con la respiración entrecortada, sosteniendo la vieja pulsera en la mano.

—¡Espera!—, exclamó SeokJin de cinco años, extendiendo la pulsera hacia el niño con urgencia. —Quiero que tengas esto.

El niño lo miró con ojos curiosos, sin comprender completamente el significado detrás del gesto de SeokJin. Pero cuando SeokJin colocó la pulsera en su mano, una chispa de reconocimiento brilló en sus ojos, como si algo en su memoria hubiera sido despertado por el objeto familiar.

—No puedo aceptarla, señor Kim.

—Claro que puedes.

— Esta pulsera se la regalo su padre con mucho amor, no podría quitársela.

— Entonces te la presto. Devuélvemela cuando regreses—, interrumpió SeokJin con voz suave, una sonrisa temblorosa en los labios. —Espero que te recuerde los buenos momentos que compartimos juntos.

El niño tomó la pulsera entre sus dedos con delicadeza, sus ojos brillando con una mezcla de asombro y gratitud. —Gracias—, murmuró, su voz apenas un susurro en el aire cargado de emoción.

Y en ese momento, mientras el pasado y el presente se entrelazaban en un abrazo etéreo, SeokJin sintió el peso de la nostalgia mezclado con la promesa del futuro. Jungkook había sido su primer amor, un tesoro oculto en los rincones olvidados de su memoria, y ahora, era el único que iluminaba su camino hacia adelante.

—Siempre fuiste tu—, Jin se lanzó a los brazos de Jungkook.

—Ers nuestro destino, Jinnie.



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