—Tenemos mucho de qué hablar, Percy. —Equus me ve directamente a los ojos—. Me parece que te he dicho muchas mentiras, sin querer.
Noto cómo Frank sigue en forma de rata en el hombro de Equus, un poco inquieto. De pronto, empieza a chillar de forma alarmante y siento que algo acaricia mi pierna. Al bajar la vista, me encuentro con un gato blanco y peludo que intenta trepar por mi pantalón.
—¡Jason, ahí estabas! —Ayla alza el gato mientras este se queja porque quiere comerse a Frank—. No te lo vas a comer; te puedes enfermar. Ya hemos hablado de esto.
—¿Le pusiste Jason a tu gato? —pregunto.
—¡Yo no le puse así; fue su antigua dueña! —Jason, el gato, araña a Ayla en la cara—. ¡Condenado gato! Nunca te has puesto así.
—Un momento —dice Lester—. Frank, ¿eres tú?
Frank chilla en confirmación y yo les explico lo que me dijeron de la maldición.
—¡Ese hechizo es muy fácil de revertir! —dice Ayla—. Más si tiene la habilidad de transformarse.
Ayla toma a Frank en sus manos y lo acaricia. ¿Han visto una rata sonrojarse? ¿Cómo agarra sus bigotes y sonríe? Ese era Frank en estos momentos.
—¿Puedes revertirlo? —pregunta Equus—. El jefe no pudo.
—Me tomará un tiempo. Quitar el hechizo de otro brujo es mucho más difícil. Más considerando que Alabaster anda tan poderoso —comenta Ayla, mientras que Frank se ve muy cómodo en su hombro—. Podría llamar mucho la atención. Y no tengo tanto poder como para quitar la maldición y luego transportarnos otra vez por la línea telúrica.
—Es nuestra única forma de volver al Campamento Mestizo —dice Lester—. Percy, Ayla tiene forma de mandarnos a cualquier parte del país, pero necesita mucho poder.
—¿El campamento cómo está? —pregunto.
—Aguantando. Sufrimos un ataque, pero solo Dionisio se fue. Al menos, eso fue lo último que supe.
Tengo dos opciones: volver al Campamento Mestizo para obtener refuerzos, o quedarme aquí y buscar a Annabeth. Pero, ni siquiera estoy seguro de dónde está ella. Este lugar quedó hecho ruinas y no me parece que ese tal Alabaster esté preocupado por los demás semidioses si ya tiene un montón secuestrados.
—Ayla, ¿conoces muy bien a ese Alabaster? —pregunto.
—Sé hasta lo que lo estriñe.
Eso es mucha información, pero considerando que tal vez Annabeth sabe también eso de mí, no es tan del otro mundo. Con Ayla tal vez tengamos una oportunidad de descubrir dónde tiene a los demás semidioses, pero necesitaremos ayuda. No hay nadie en quien confíe más que los griegos.
—Mejor volvamos al Campamento Mestizo. Ahí los hijos de Hécate podrán ayudar a Frank —les explicó mi plan, pero Equus parece en otro mundo—. ¿Equus?
—¿Podemos hablar? —me dice—. A solas.
Guío a Equus al otro lado de la habitación mientras Lester y Ayla evitan que el gato se coma a Frank.
—Percy, yo no soy de aquí.
—Entiendo que no te sientas cómodo entre los semidioses; es normal con los poderes del inframundo. Mira, tengo un amigo Nico en el campamento. Él seguro te entiende. —Cuando digo el nombre de Nico, Equus se apoya contra la pared, pálido—. ¿Equus, ¿qué te pasa? ¿Le conoces?
—¿Que si lo conozco? —piensa a reír nerviosamente—. ¿Cómo fui tan idiota? Todas las señales estaban ahí; pero, claro, ella hizo que yo no las viera.
—Equus, cálmate y respira.
El chico me mira a los ojos y empieza a llorar hasta abrazarme. Tal vez Nico me malacostumbró a que los chicos normalmente me hacen malas caras, pero Equus necesita un abrazo. Me necesitaba, al igual que yo lo necesitaba para no ahogarme pensando en Annabeth.
—Todos estos años rezando por verte y por fin lo logré —susurra en mi oído—. Gracias, Chronos.
—Espera, ¿de qué hablas? ¿Chronos, dios del tiempo? —Él asiente.
—¿Te acuerdas de que te conté que mi padre murió cuando yo era un bebé y que nunca lo conocí y mi propia familia no quiso que yo supiera de dónde venía? —Asiento. De repente, mi mente empieza a rebuscar en lo que me habia contadoy todo empieza a tener sentido—. En mi entrenamiento como sacerdote de Plutón, también encontré antiguas escrituras que hablan del verdadero dios del tiempo. Le empecé a rezar para que me diera tiempo con mi padre; primero empezó como sueños.
Ahora lo entiendo, el niño que vi en mi sueño era Equus temeroso de por fin verme, ya que yo era aquel al que estaba invocando a través de Chronos.
—Mientras crecía, empecé a verlo como un fantasma. Entonces, noté que era eco del tiempo. Descubrí que el poder de sombras tenía origen en el agua, ya que antes Poseidón solía ser el dios del inframundo. Mi padre muerto y yo teníamos una conexión que traspasaba el tiempo y el espacio, al igual que el agua. —Ahora soy yo el que se apoya contra la pared—. Mi hermano me dijo que estaba loco y mi madre no me creía, así que me mandó a vivir con mi padrino a la ciudad subterránea que él había fundado.
—Cuando fuiste a la ciudad subterránea... ¿qué pasó? —Debo estar alucinando. No me gusta lo que estoy oyendo.
—No hay ciudad subterránea en esta época.
—Pero yo estuve ahí —afirmo con desesperación—. Vi a las sombras. Vi tu cuarto, y los demás, hasta la entrada y salida. —Trato de comprender lo que me quiere decir, cuando saca la llave que usó para invocar a su caballo de sombras—. ¿Qué es eso?
—Un día recibí esta llave de una mujer misteriosa. Me dijo que era un regalo del tiempo. Descubrí que podía darle mis poderes para no cansarme al usarlos. —Equus tiene la llave colgando de su pecho como un collar. Se quita su capucha revelando otro collar de cuentas que tiene. Este justo tiene un anillo como el que Annabeth me dio—. Un día fui a dormir con esa llave, y cuando empezó a sonar el violín, te encontré en el suelo de la superficie.
La violinista era Chronos. Ella me hizo viajar en el tiempo, uno donde Equus me encontraría y después los dos llegaríamos a mi época. Pero, ¿por qué?
—Percy Jackson, me presento. Soy Erecteo Jackson, tu hijo. He venido del futuro para ayudarte en nombre de la diosa Chronos.
—Dijiste que tu padrino... Conoces a Nico —De pronto siento como una niebla en mi cerebro se disipa—. Ese collar...
—Mi hermano mayor me lo dio para que no olvidara mis raíces.
Ahora lo veo mejor. Equus tiene mi cabello negro y mi nariz, pero esos ojos grises son los de Annabeth. Tendré un futuro donde me casaré con ella y tendremos hijos. Es lo que siempre he soñado... Pero yo moriré. Equus pasará su niñez tratando de comunicarse conmigo. Pero, como todo un Jackson, encontró un modo de sobrevivir.
—Tu padrino es Nico di Angelo —digo.
Él asiente.
»¿Tu mamá es Annabeth Chase?
Si él está aquí y si Annabeth es su madre, entonces ella está viva. Me mandaron a Equus para que pueda confiar en el futuro y luche por este.
—Sí, ella está...
Explosión. Eso fue lo único que escuché antes de que un hoyo negro apareciera detrás de Equus. Justo cuando lo agarré, una mano negra me tiró para atrás, la misma que tomó a Equus de la cintura y se lo llevó por el portal.
—¡EQUUS!
—¡Gracias, Percy! —¿Esa es la voz de Setne en mi cabeza?—. Llevo buscando las aguas del tiempo por mucho tiempo; jamás pensé que era una persona. ¡Y que justo fuera tu hijo! Gracias a que destruiste la niebla de Chronos, pude atraparlo. Ahora seré el amo de todo el cosmos con la llave del tiempo y... su portador.
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Myth & War
FanfictionAlabaster y Setne han vuelto con su venganza y todo el mundo de las mitologías cae ante su poder. Solo Lester, Percy, Magnus y los Kane son capaces de descubrir sus planes y traer el orden al Cosmos. Con la ayuda otras mitologías, ¿podrá volver a la...
