Carter y Sadie despertaron cada uno en su respectivo cuarto, a la hora que debieron cruzar las estrellas, el 21 de junio. Ambos notaron que estaban usando sus pijamas y que tenían sobre su mesa de noche medicamentos para la gripe. Sadie salió de su habitación y se encontró a su hermano en el pasillo. Los dos se abrazaron, felices de que todo pareciera una horrible pesadilla.
—¡Están despiertos! —Se alegra Zia, quien venía acompañada de Jaz y Walt—. ¿Ya se sienten mejor?
—Aun así deberían descansar —dice Walt—. Es difícil que los magos se enfermen;, podría ser algo mucho peor.
Sadie corre a los brazos de su novio 2x1 y sonríe.
—Estamos mucho mejor ahora —confirma ella.
En la madrugada, Carter salió a la terraza para ver qué se encontraba. Esa noche estaba nublada, sin estrellas. Era la forma del universo de confirmar que nada extraño iba a pasar. Sadie subió unos minutos después.
—Hola... —dice Sadie—. ¿Qué haces?
—Preguntando a las estrellas qué nos espera.
Ambos hermanos se sientan a observar más el cielo.
—Nadie se acuerda de nada —comenta Sadie—. Tal vez ni Magnus, Lester y Percy.
—Algo me dice ellos sí se acuerdan —confiesa Carter—. Pero si los encontramos, será difícil de explicar cómo nos conocimos.
—Quiero ir por Excalibur —dice Sadie—. Es como que nuestro vínculo, ahora que sé que existe, no puedo dejarla ahí.
—Pero eso estaba en el campamento mestizo. No creo que nos dejen entrar —discute Carter—. Y Percy ahora vive en California. Además, ya no está Dana.
Sadie entendía; Dana era la dama del lago y, sin ella, nunca encontrarían a Excalibur en el extenso y mágico bosque del campamento de semidioses griegos.
—Tal vez esté con Magnus.
—No sabemos dónde vive Magnus exactamente.
Pasaron las semanas y Sadie aún sentía que algo le faltaba, pero cada plan que tenía se venía abajo. Nadie la recordaba en el campamento y, además, encontrar a Dana, Magnus y Percy sería una tarea imposible. Aún así, su necesidad le consumía.
Cada que podía, Sadie volvía a la terraza a ver las estrellas en busca de respuestas. Las lágrimas se deslizaban de su rostro; debía estar feliz de la tranquilidad, pero no podía. Un día, Walt subió también.
—¿Qué haces? —le pregunta su novio mientras le limpiaba las lágrimas—. Hace tiempo que no estás bien. Estás como ida.
—Hay cosas que no te he dicho. —Sadie suspira—. Y no sé si debería.
—La muerte sabe muchas cosas —dijo Anubis y Walt al mismo tiempo—. Pruébanos.
Sadie soltó todo lo que había vivido con su hermano. Les habló cómo había visto a todos morir; les contó sobre Dana y la espada, sobre su vida pasada y el rey Arturo; les contó sobre los cinco elegidos y la reencarnación de Astrea.
—Creemos que solo nosotros recordamos lo que ocurrió.
—Sadie...
Sadie no lo sabía, pero su novio empezó a buscar en el inframundo a alguien que supiera sobre las espadas legendarias. Viajó por los ríos que conectan a cada inframundo hasta que se encontró con un chico que usaba una máscara de caballo.
—He escuchado historias sobre la legendaria espada de Excalibur que reposa en un bosque, debido a que todos la buscan a través del agua —confesó el chico—. Dile a tu novia que vaya a esta dirección; ahí se reencontrará con quien necesita.
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Myth & War
FanfictionAlabaster y Setne han vuelto con su venganza y todo el mundo de las mitologías cae ante su poder. Solo Lester, Percy, Magnus y los Kane son capaces de descubrir sus planes y traer el orden al Cosmos. Con la ayuda otras mitologías, ¿podrá volver a la...
