Mascara de caballo, no me espantes -Percy

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Ya había terminado mi primer año de universidad; no me pregunten cómo me fue. Aprovechando que ya Estelle era más grande, invité a mis padres a quedarnos en Nueva Roma por unos días para que conocieran cómo era el lugar. Obtuve un permiso especial el Praetor Frank Zhang para que pudieran entrar. Ventajas de que dos de tus amigos sean los más altos jerarcas del Campamento Júpiter. Para nada me influenció Nico y sus malas hazañas con su novio el médico.

Lo mejor del paseo era que justo iban a inaugurar el proyecto Grace, el que planificó Jason. Construyeron todos los templos de los dioses que faltaban en Nueva Roma. Por más pequeña mención que tuvieran, este tenía un lugar en la colina. Yo estuve el día que Jason juró hacer este proyecto y poder verlo completado era un sueño. Solo faltaba él.

Los semidioses estaban como locos preparando todo. Frank se estaba quedando calvo de tanto estrés. Hazel se quedaba ronca de tantas órdenes que tenía que dar con el desorden. Yo solo tuve que hacer de apoyo moral y un par de veces descubrir si el agua corría bien por los tubos. Annabeth también ayudó: Terminó de diseñar muchos templos, pero al estar en la universidad solo pudo dar ideas. Igual todos estábamos eufóricos de cumplir el propósito de nuestro querido amigo.

No solo eso, sino que como buen augurio una lluvia de estrellas brillaría por el cielo y sería espectacular. La inauguración fue planeada para que en la noche poder ver las estrellas encima de los nuevos templos. Justo había planeado un lugar espectacular para que mi familia y Annabeth pudieran verlos tranquilamente.

—Percy. —Estelle corre a mi brazos. Apenas podía hablar, pero ya decía Percy—. Caballito

Llevó a Estelle con los pegasos para que pueda acariciarlos. Cuando iba con mi hermana, se comportan bien los mal hablados. Después, la llevé junto a mis padres a comer a uno de los mejores restaurantes de comida romana que había. Obviamente, pagó Paul, porque yo estoy en la quiebra. Al amanecer caminamos para la inauguración donde tenían todo tapado.

—¿Es este el proyecto de tu amigo?— preguntó mi mamá

—Sí, después de dos largos años, por fin está completo.

Las lágrimas cayeron en mi rostro, pero Estelle me las limpió. A Jason no le gustaría que nos quedáramos llorando por él, sino que trabajemos en su memoria. Frank y Hazel se colocaron en frente de la manta. Justo a tiempo, Annabeth apareció con nosotros. Saludó rápidamente antes de que Frank empezará hablar.

—Ciudadanos de Nueva Roma, gracias por venir hoy a la inauguración del Proyecto Grace. Todo esto empezó con el sueño de nuestro querido amigo y compañero Jason Grace, quien los dioses tienen en su gloria. Nosotros hicimos la promesa de completarlo y que se volviera una realidad. Amigo, tu espíritu podrá descansar en paz.

Ante estas palabras, Julia corta el lazo y revela la obra. Es tan bello como una pintura, pero algo llama mi atención. Una estatua de nosotros, los argonautas junto a Nico, Reyna y el entrenador Hedge. Todos en una posición épica de película. Le di Estelle a mi mamá y caminé junto a Annabeth para observar mejor. Frank y Hazel se acercan. En la placa decía "La unión hace la fuerza".

Después de llorar mucho, fuimos hasta el lugar reservado para ver las estrellas fugaces.

—Percy, ¿esos son todos ustedes en la estatua?— preguntó mi mamá

—Sí, mamá.

—¿Y dónde están los demás? Solo vi a ustedes cuatro y bueno tu amigo el que ya no está. Además, ¿dónde está Grover?

—Nico me dijo que vendría la próxima semana ya que quería ayudar con los nuevos campistas y dice que viene con Lester. Grover está aún en California. Reyna se asoció con las cazadoras y están atrapando un monstruo o algo así. El entrenador si está por aquí, pero con los otros faunos. Leo y Piper se alejaron de este mundo lo más que pudieron. Leo está en una casa, aunque no entiendo muy bien con quién. Piper está tratando de ser una chica normal lo más que puede, ni siquiera fue al campamento este verano.

La verdad es que esos dos si andaban muy raros. Para ser los mejores amigos de Jason, me parecía que trataban de olvidarlo. Cada uno tiene su manera de afrontar la tristeza, pero algo que me ha enseñado perder a tantas personas es que viviendo es como se logra honrarlos.

—¡Miren ya ha empezado!—gritó Annabeth

Las estrellas fugaces empezaron su espectáculo, era tan bello. Había tanta paz en este momento, con las personas que más quiero. La vida por fin se sentía en orden. Hasta que una melodía de un violín empezó a sonar, busqué de dónde venía, pero nadie parecía escucharla.

—Annabeth, ¿escuchas eso? —le preguntó, pero no recibo respuesta.

Todos estaban paralizados, nadie se movía, como si el tiempo se hubiera congelado. Trató de mover a Annabeth, pero no lo logró, es una estatua.

—¡Aló! —grité —. ¿Alguien me escucha?

El violín seguía sonando, así que decidí seguirlo. La canción me guió hasta la estatua de nosotros. Ahí una persona encapuchada tocaba el violín en una melodía armoniosa. Su sonido me hipnotizaba, me sentía relajado y descansado. Como si estuviera escuchando el mismísimo mar en la mañana. De pronto, notó mi presencia y paró de tocar.

—Descansa, Percy, te hará falta.

Hago casó a su voz y me quedo dormido en un instante. Como si su orden provocará en mi cuerpo un apagado total y me caigo en la oscuridad. Milagrosamente, no soñé nada, mi mente solo flotó en las sombras hasta que una voz resonó.

—¡Despierta!

Abrí los ojos y lo primero que veo es una máscara de caballo, en cuyos ojos no había ninguna inteligencia. Así que hice lo más sensato, grité y le pegué un puñetazo. 

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