Mientras dormía en un saco de dormir con la versión roedora de Frank sobre mi cabeza, empecé a tener muchos muy raros. Normalmente, los sueños de los semidioses son lúcidos, pero esta vez sentía que mi cuerpo no me respondía. Estoy caminando en un sendero oscuro sintiendo como un aire gélido me corta la piel.
—¡Equus! ¡Annabeth! —Los estoy buscando; sé que están cerca.
—¡Percy! —Alguien me llama. En mi sueño, corro hasta donde me llegan los ecos de esa voz.
Una mano me tomó del brazo y me encuentro frente a frente con Nico Di Angelo. Nos agarramos fuerte, ya que el aire parece querer arrastrarnos.
—¡Nico! ¿Qué está pasando? —le pregunto.
—Algo está afectando el inframundo. —Su cuerpo parece a punto de irse con el viento—. Una ventisca está congelando todo y no puedo moverme. Algo tiene atrapado en mi cuerpo.
—¿Dónde estás? —le pregunto.
—En el campamento. —Su cara parece aterrada de nuestro alrededor. Está paranoico y eso es preocupante. Cuando vuelve a verme, notó que sus oscuros ojos ahora brillan como el oro—. Teseo, debes volver a tus orígenes.
El cuerpo de Nico se transforma en arena y se va con el viento.
—¡Nico! —Despierto de un sobresalto y Frank sale volando hasta la cara de Magnus.
—Alex, déjame en paz —susurra Magnus—. Molesta a Sam.
Sigue siendo de noche, al menos la poca luz solar que queda no parece verse por ningún lado. A mi alrededor, están Ayla y Lester abrazados con su gato en el centro. Dicen que las familias modernas no tienen hijos sino gatos. Me pregunto si aceptarán a Jason en la cabaña 7.
De pronto, me imagino así con Annabeth y Equus. Tal vez en su infancia tuvo momentos así, antes de que yo... Me gustaría preguntarle más cosas, sobre su relación con Annabeth, si le agrada Nico, si conoce a Frank y Hazel de antes.
Me confesó que no se llevaba bien con su madre y otros familiares. ¿Pero por qué? Mi madre lo cuidaría, estoy seguro. Con Paul y una Estelle mayor seguro un niño no sería tanto problema. ¿Por qué terminó con Nico? ¿Acaso soy un mal padre?
No me lo perdonaría; no quiero repetir el ciclo con mis hijos. Debo encontrar a Equus y evitar ese futuro. Al menos quiero que me conozca y que sepa que lo quiero mucho. Además, sé que Annabeth también lo amaría a pesar de todo. No sé qué ocurre en el futuro, pero los dos sabemos qué es venir de una familia destruida como para que la nuestra sea una de esas.
Veo que una luz viene de un cuarto; parece una lámpara. A mi alrededor están todos menos Leo, pero él tiene su propia habitación. ¿Será de ahí? Me levanto para ir a observar. Necesito enfocarme en otras cosas antes de volver a dormir. En la pequeña habitación estaba Leo con una niña haciendo una especie de muñecas con limpiapipas.
—¿Te gusta mi muñeca, Georgia? —le pregunta Leo a la niña.
—Está fea —le responde.
—Pues eres tú —le comenta indignado—. Percy, ¿qué haces despierto?
—Tuve una pesadilla. —Me siento en la cama.
—Te presento a mi hermana, Georgina la hediondilla. —La niña le pega con la goma—. ¡Ay!
—Hola, Georgina, soy Percy. —Le saludo con la mano—. ¿Qué hacen tan tarde?
Georgina me enseña las muñecas que están haciendo. Me entrega una de lo que parece ser un chico de pelo negro con un traje negro. A sus ojos locos le pusieron un color gris.
—Él busca a su papá, pero no lo encuentra —dice Georgina antes de darme otra muñeca de un chico también de pelo negro con un camiseta naranja—. Pero el de ojos verdes quiere que sea el papá quien lo encuentre. Así que tiene al niño encerrado en un castillo.
—¿Dónde está? —agarró a la niña de los hombros—. ¡Dime qué viste!
La niña se asusta ante mi reacción tan brusca. Leo la suelta de mi agarre y la abraza.
—Georgina tiene visiones, pero no las puede interpretar —me explica Leo—. A veces son muy obvias y otras no. Veo que reconociste a ese muñeco.
—Cuando ocurrió la lluvia de estrellas, algo muy extraño me pasó. —Le conté a Leo sobre Equus. Obviamente, hizo comentarios sobre Annabeth y yo, pero yo soy una persona madura—. Se lo llevaron, y ni siquiera le pude preguntar qué fue lo que me pasó.
—Entiendo a Equus; es difícil ver cómo tu familia se desarma con la muerte. —No sé mucho del pasado de Leo, pero sé que su madre murió cuando tenía seis años—. Mi familia tampoco me quiso y me acusaron de matar a mi madre. Mi tía no me quería ni ver.
—¿Crees que Equus fue acusado por su familia? —le pregunto.
—Dijo que moriste cuando eras bebé. Tal vez su familia no soportó la pérdida y simplemente pensó que era mejor que Nico se encargará. Hay muchas posibilidades Percy, pero no creo que seas un mal padre. —Las palabras de Leo me llenan de alivio—. ¿Sabes qué me hubiera gustado cuando mi mamá murió? Haber tenido algo de ella que me guiara en momentos de soledad.
De repente, se sintió un pequeño temblor, luego otro y otro. La tierra se mueve, pero es más como una vibración. Voy afuera a encontrarme con Mic y su ejército. Él está ahí con unos auriculares observando como la barrera mágica vibra.
—Vinieron por ustedes —me dice Mic—. Alabaster está harto y quiere hacerlos salir.
Tomo los binoculares y veo cómo un gran ejército de todos los monstruos posibles tratan de destruir la barrera. Carter y Mic se vuelven a ver, como si pudieran comunicarse a través de miradas.
—Percy, tú manejas. Estoy harto de ese auto. —Carter me tira sus llaves.
—¿Adónde vamos? —le pregunto.
—A Eagle Creek. De ahí volaremos hasta los castillos flotantes y salvaremos a los prisioneros.
Un Magnus rascándose los ojos saca un pañuelo verde.
—Espero que no hayas olvidado mi pensión alimenticia. —Recuerdo que era el barco que le regaló Frey—. Rescataremos a Annabeth y a los demás.
—Pero no cabemos todos en el auto.
—No vamos todos. —Ayla tiene a Jason el gato en sus brazos—. Nosotros los distraeremos mientras ustedes huyen. Los encontraremos después, pero ahora ustedes son la prioridad.
Las vibraciones se hacían más fuertes cada vez. Veo el cielo, los castillos e islas flotantes junto a la luna falsa que tapa el sol. Ahí está Equus y Annabeth.
—¡Váyanse! —nos ordena Mic.
Me meto en el carro y lo saco del agujero. Magnus se sienta en el frente, a mi lado; mientras Carter, Sadie y Lester se acomodan atrás.
—Dana, nada de golosinas a esta hora; sabes que te caen mal —dice Magnus antes de cerrar la puerta—. Y hazle caso a Ayla.
—¿Estarás bien? —le pregunta Lester a Ayla.
—Será como volver a las cruzadas. —responde ella—. No mueras, Lester. Ni ninguno de ustedes.
—Cuiden de Frank —les digo y Leo asiente con la rata en su hombro.
La barrera se desactiva, dejando a los monstruos entrar, pero es a propósito para que nosotros salgamos por el otro lado. Acelero como nunca y el auto parece ir a la velocidad de la luz. Magnus se coloca unos audífonos para poder dormir un rato más. Carter y Sadie van discutiendo sobre un papel que no entiendo bien.
Yo solo me enfoco en la carretera y en mi familia. Entre más rápido llegue, más rápido los tendré de vuelta. Buscaré en cada celda hasta que el maldito de Alabaster pague por lo que me hizo. No lo perdonaré nunca.
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Myth & War
FanfictionAlabaster y Setne han vuelto con su venganza y todo el mundo de las mitologías cae ante su poder. Solo Lester, Percy, Magnus y los Kane son capaces de descubrir sus planes y traer el orden al Cosmos. Con la ayuda otras mitologías, ¿podrá volver a la...
