Ese polvo que me tiró Blitz olía a él: flores bien perfumadas al punto que es agobiante. Lo que pasó después es muy borroso; solo sé que llegamos a un lugar donde estoy acostado sin poder moverme. Todo a mi alrededor da vueltas hasta que caigo en la completa oscuridad. Aún siento mi cuerpo aturdido, pero trato de caminar en la oscuridad. Las sombras empiezan a cobrar forma hasta que veo que una se vuelve Anya Taylor; sí, la actriz. Camino hasta ella.
—Anya, ¿qué está pasando? —En lugar de responder, empieza a contestar en lengua de señas.
»Magnus, soy Hearth. Tu cerebro está como aturdido y me está imaginando como... ¿Anya? Llevo días tratando de contactar a través de la magia, pero alguien te estaba protegiendo.»
—Hearth, ¿estás bien? —abrazo a Anya—. ¿Dónde estás?
»Sobrevivo. Logré huir antes del asedio gracias a Blitz. Ahora estoy en México, larga historia. Los guerreros de los dioses mexicanos están tratando de pasar por la frontera, pero la persona detrás de esto creó una barrera en todo el país. Solo ha podido comunicarse con alguien en Indianápolis que está ayudando a crear un artefacto que destruya la barrera»
—Uno de ellos es Setne, un mago egipcio. También nos mandaron a Indianápolis. Debes venir con ellos. Blitz... cayó en manos del enemigo.
Anya empieza a llorar; por lo tanto, creo que Hearth estaba llorando. Trato de consolarla, pero un terremoto empieza a sacudir la oscuridad. Una ola gigante choca con mi cuerpo y siento que me ahogo hasta que desaparece toda el agua. Hearth ha desaparecido de este extraño lugar. No estoy mojado para nada.
—¿Qué pasó? Me duele la cabeza.
Rodeado de la oscuridad, una luz brilla. Una puerta medio abierta, mi cuerpo camina hasta donde hay un chico leyendo un libro. Es moreno, con unos ojos color esmeralda, usa lentes finos y viste un traje blanco. Entro a la habitación, pero no me nota. Se encuentra muy sereno y cómodo donde está cuando llega otra persona.
—¡Ahí estabas! —El otro chico que llega utiliza un traje negro y un sombrero de copa; parecen hermanos—. Leyendo mientras el mundo entero está en crisis, Quetzalcóatl.
—Hermano mayor, sabes muy bien que el mundo no está destinado a acabarse. No aún. —dice el supuesto Quetzalcóatl—. Esa luna acercándose no es la verdadera; es un señuelo provocado por el enemigo para asustarnos. A ellos no les conviene que el mundo se acabe; sólo quieren controlarnos.
—Pero sí con la humanidad, y ya nos quedan muy pocas reservas de sangre como para ponernos a reconstruirla una sexta vez. —El hermano mayor agarra a Quetzalcóatl de la camisa para amenazarlo—. Ayuda a Huitzilopochtli a llevar a su ejército a Aztlán, o despídete de los pocos privilegios que te quedan.
El hermano mayor sale de la habitación y Quetzalcóatl se coloca bien la camisa. Se vuelve a donde justo estoy parado. Noto cómo sus ojos no son humanos, pues su pupila es una línea recta justo como una serpiente.
—Magnus, hazme un favor. —Este me sonríe; siempre supo que estaba aquí—. Cuando llegue mi hermanito con su ejército, no dejes que se desvíen al este. Deben subir lo más rápido posible. Las puertas pronto se abrirán. Cuando eso ocurra, no va a haber vuelta atrás.
Despierto de noche en un tipo de enfermería, por la decoración del lugar debo estar en la mansión egipcia de los Kane. Siento un dolor punzante en el codo. Esta gente me está dando algo por intravenosa. En serio tienen mucho dinero, como mi tío. En las películas, siempre veo que se quitan esto como si nada, así que lo intentaré. Un dolor horrible me recorre todo el cuerpo y chorro de sangre empieza a salir de mi brazo. Busco algodón para tapar la herida, pero en esta oscuridad no veo nada.
Además de mi estupidez de siempre, ese polvo me tenía más idiota que nunca. Cuando alcancé el algodón, el frasco se quebró a mis pies. Agarré un algodón y apreté bien mi herida. Los pies los tenía adormecidos aquí que no noté que estaba pisando vidrio. Me siento de vuelta en la cama, pero estaba muy incómoda, como si tuviera muchas almohadas debajo. Sacó una de estas, pero noto que es una mano.
—¡Ahhhh, una momia! —corro como alma que lleva el diablo y me topo a Carter de frente—. Me persiguen los muertos.
—Magnus contrólate. Sigues drogado. —Carter y otro chico me sostienen—. ¡Estás sangrando de los pies!
—¡Hay que ir a Indianápolis! El señor serpiente me lo dijo —grito sin control lo que soñé. Tal vez era una forma de mi cuerpo de asegurarse de pasar la información—. ¡Luna falsa! ¡Puertas! Ábrete sésamo.
—Llevémoslo a la cama, otra vez.
Me acuesto en mi cama y noto a mi compañero de cuarto. Me tomó un tiempo darme cuenta de que justo era el novio de Sadie y que me acosté encima de él. Mientras me le quedo viendo fijamente, Carter limpia mis heridas y el otro chico los vidrios.
—Justo drogan al único que sabe curar.
—¿Cómo sigue tu hermana? —pregunta el otro chico.
—Ahí va. Estamos esperando que Magnus se recupere para ir a Indianápolis y algo me parece decir que debemos ir cuanto antes. —Carter me examina los ojos—. ¿Qué soñaste Magnus?
Ustedes dirán: «Magnus, entiendes lo que está pasando entonces, ¿por qué actúas tan raro?». La verdad es que no me siento en mi cuerpo. Esa droga como que hizo que mi subconsciente fuera lo único que controlara. Mis acciones parecían responder solo al 5% de lo que yo quería. Así que, en lugar de responder, grazné como una cabra.
—Al menos está despierto —Carter dice—. Tráele algo de comer.
—Me agradaba más desmayado.
Nota mental: pegarle al amigo de Carter cuando vuelva a mis sentidos.
—Magnus, no sé qué hacer contigo. Ni siquiera sabemos qué clase de droga te dieron como para curarte. Perdóname por ser tan inútil.
Una parte de mí simplemente empezó a recitar palabras que resonaban en mi mente.
Ondas de colores cubren tu ser
Allá donde las almas vuelven a nacer
Buscar a los cincos para la humanidad
Y una antorcha contra la oscuridad
El tiempo ya acabó y la vida murió
Junto a un futuro sin esperanza,
el hijo cumplirá una venganza.
El heredero ascenderá...
—Magnus, ¿eso fue una profecía? —dice Carter—. Al menos el principio
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Myth & War
ФанфикшнAlabaster y Setne han vuelto con su venganza y todo el mundo de las mitologías cae ante su poder. Solo Lester, Percy, Magnus y los Kane son capaces de descubrir sus planes y traer el orden al Cosmos. Con la ayuda otras mitologías, ¿podrá volver a la...
