Extra 9: Un destello

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Nico se despertó en mitad de una gran oscuridad. Velas cubrían la enfermería, pero su luz era demasiado tenue. A su alrededor, las camas tenían a campistas con una luz que brillaba en sus pechos. Ellos no respiraban ni se movían; simplemente estaban ahí brillando.

Un chico abre la puerta de la enfermería con una luz azul; usaba ropa de la Grecia pre helénica. Sus ojos azules le recordaban a los de Jason, pero solo ahí estaba el parecido, ya que el cabello de este era negro y su piel era muy pálida como un fantasma.

—Te espero en la laguna —dijo la voz.

Nico vuelve a despertar, pero esta vez no está el muchacho, sino Will, quien está vendando su mano como siempre hace estresado.

—Will... —Will se levanta y corre a abrazar a su novio—. ¿Cuánto estuve dormido?

—Casi tres días o más. —Will abre la cortina de la única ventana de la enfermería y se ve una enferma oscuridad—. La verdad es que ya no podemos ver el sol y la electricidad dejó de funcionar. He perdido la noción del tiempo.

Nico trató de recordar qué había ocurrido después de que la cabaña 12 cayera en un coma y de que los cristales aparecieran en sus pechos. Algo lo poseyó, pero después solo recuerda oscuridad. Ahora estaba en la enfermería donde más campistas estaban igual. Seguro capturaron más dioses.

—Somos los únicos que quedan: la cabaña de Apolo y tú. —le informa Will—. Todos fueron cayendo uno a uno. Meg, Connor, Sherman...

—Debemos ir al lago —Nico le dice antes de levantarse de la cama y tomar su cazadora—. Un pajarito me dijo que nos están esperando.

—¿Estás loco?

Sin embargo, Nico sale de la enfermería para ver una gigante bola de piedra igualita en la luna; está se acerca y desciende en en microsegundos. Alrededor, todo está tan oscuro como en el Tártaro, por lo que es como si trajeran el inframundo a la tierra. Al menos el Hades está cubierto de fantasmas que caminan por todos lados; aquí no hay ni un alma.

—¡Vuelve adentro! —Will lo tomó de la manga, jalándole para que vuelva a entrar.

—¡Will! —Austin parece junto a Kayla, estos corren deseseprados para llegar hasta enfermeria, algo los viene persiguiendo.

Nico saca su espada de obsidiana para defender a sus amigos cuando logra ver quién era. Dionisio caminaba lentamente hacia ellos, sus ojos brillaban rojos como una luz de emergencia. Este levantó su mano, que tenía una marca muy extraña en su brazo.

Caos vortex. —Dionisio invoca un poder que atraviesa a Austin y Kayla como si nada. De ellos salen los cristales que solo Nico puede ver; sus cuerpos se convierten en arena y desaparecen.

—¡Kayla! ¡Austin! —Nico se encuentra cara a cara con Dionisio. Su aspecto parece el que alguna vez tuvo antes de ser castigado, pero su sonrisa ya no era contagiosa como siempre. Ahora había algo macabro y oscuro en él—. ¿Señor D?

¡No te acerques a él!

De entre las nubes, un destello impacta sobre Dionisio, quien grita antes de que su cuerpo se destruyera, otra vez. Su cristal vuela al cielo nocturno junto a los de Austin y Kayla. Aún así, la luz blanca siguió brillando, alumbrando por fin a esa oscuridad que los rodeaba.

Vengan conmigo ustedes dos...

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