¿Cómo harán los villanos para dar tanto miedo? Los emperadores romanos tenían mucho dinero, así que supongo tenían para gastar en apariencias. Por otro lado, este Setne y Alabaster me ponían los pelos de punta. Se robaron a Equus cuando creímos que estábamos seguros, pero según Ayla, no es posible mantenerse escondido de un mago a menos que siempre tengas protección. Equus desapareció en una nube de sombras, y al parecer, era las aguas del tiempo. Eso suena importante, y ahora lo hemos perdido.
—¡Mierda! —dice Ayla—. ¡Necesitamos irnos de aquí! Lester, ¿sabes dónde está ese tal Leo?
—Sí, creo que sí. ¿Por qué?
—Entonces tú debes guiarnos por las líneas telúricas, porque yo no puedo. —Ayla toma a Percy de los hombros para sacarlo de su shock—. ¡Despierta, mocoso! No hay tiempo.
—Si me enseñas como hacerlo, lo haré. También llevaré a Percy. —Frank chilló en mi hombro—. Frank quiere ir.
—Seríamos muchos —dice Ayla—. Entre más, más poder ocupas.
—Te recuerdo que soy un dios. —Guiño el ojo, pero Ayla no parece muy convencida —. ¿Qué podría pasar?
—Solo que tus moléculas se desintegrarían, dejándote reducido a polvo de cosmos. —Ayla me da a Percy en shock y toma a Jason en sus brazos—. ¿Estás seguro de esto?
—No hay nadie mejor para delatar la trama que el dios de las historias.
—¿Esas no son las musas?
—Cállate y muévete antes de que nos secuestren a nosotros.
Volvemos justo donde nos dejó la línea telúrica y nos encontramos a Lupa. Percy se queda sentado en el césped. Ayla empieza a revisar los alrededores, recogiendo plantas para no empezar un fuego en el bosque.
—Percy, ¿quién es Equus? —le pregunto—. Porque yo nunca había escuchado de él hasta ahora y estás tan deprimido sin él. Estás más preocupado por él que por Annabeth. ¿Es tu hermano o qué?
—Es mi hijo.
Creo que en la vida había abierto tanto los ojos. Hasta Frank chilló con esa revelación. La rata y yo nos volvemos a ver para confirmar lo que nos acababan de decir.
—¡Pero, Percy! —digo—. Dijiste que ibas a esperar a terminar la universidad.
—Idiota, él viene del futuro.
—Ah, claro, como eso es tan normal.
—Tiene sentido —comenta Ayla—. Sentí que su presencia no debía estar aquí, no que era malo, pero que no debía estar aquí. Y Setne lo llamó las aguas del tiempo.
—¿Has escuchado eso antes?
—No, pero la magia del agua es una de las más extrañas. Las partículas del agua llegaron desde el espacio. Nadie sabe su origen y, por lo tanto, ser maestro de ese elemento te abre infinitas posibilidades —explica Ayla con un brillo en los ojos.
—Suenas muy emocionada —comento—. ¿Te gustan los magos del agua?
—Se cree que la magia del agua es el origen de todos las demás magias, excepto la de la luz. Y sí, Apolo, me gusta aprender de otros magos para ver qué puedo incluir en mi magia. Que tú seas un usurpador e ignorante de la gente solar no es mi culpa.
—¿Me llamaste usurpador?
—Dejen de pelear y pongan la magia a funcionar —nos regaña Percy—. Cuanto más rápido lleguemos con Leo, más rápido iremos al campamento por refuerzos para salvar a Annabeth y a Equus.
—Así es la cosa. Necesitamos recargar la línea pensando en el lugar al que vamos. La línea nos dejará en la parte más cercana a ese lugar donde ella cruza.
—¿Solo me coloco aquí y ya?
—Tenemos que estar tocándonos, y fuerte, porque nos podríamos perder.
Frank se escondió en el bolsillo de mi pantalón. Jason, acostumbrado, se subió a la cabeza de Ayla. Esta última y Percy me tomaron de la mano.
Pensé en Leo, allá en Waystation, Indianápolis. Recuerdo cuando llegamos ahí con Meg y Calypso. Recuerdo a Hemithea y Josephine haciendo el desayuno mientras Georgia dibuja en la mesa, y al Agamethus con su bola ocho tratando de comunicarse.
Vuelve esa luz que brilló antes en el callejón y cierro los ojos mientras empiezo a sentir esa conexión con el poder antiguo.
—¡Línea telúrica!
A diferencia de la vez pasada, caímos desde un techo que se rompió. Yo caí justo en una mesa con platos encima; Percy, en un montón de juguetes; y Ayla, en el sillón. Maldita suertuda, seguro el gato lo hizo.
—¿Lester? —Esa voz la conozco—. Digo, ¿Apolo?
—¡Hemithea! —Era mi amiga, la ex cazadora, lo que significa que caímos en Waystation—. ¡Me alegra que estén bien! ¿Me ayudan?
—Creo que tengo una Barbie en mi costilla —se queja Percy—. Voy a llorar.
Ayla ayuda a Percy a levantarse. Por dicha, nadie se rompió nada. Solo el techo. Pero, bueno, eso se arregla. Espero.
—Apolo, ¿qué haces aquí? ¿Viniste a ayudarnos? —pregunta Hemithea.
—Es una larga historia, pero necesito a Leo.
Hemithea solo suspiró y nos guió a la cochera. El lugar estaba oscuro salvo por unos rayos de luz que destellaban por todo el lugar. Leo estaba hipnotizado trabajando. Al entrar, lo primero que vi fue a un colibrí revoloteando por la habitación.
—Un día apareció el colibrí y Leo dice que le manda órdenes. No ha podido parar a menos que el colibrí se lo ordene. Pero yo no he podido escucharlo hablar.
—¿Ustedes no lo escuchan? —pregunta Ayla.
—Yo solo escucho sus alas y su canto —confirma Percy.
Yo también solo escuchaba eso, pero Ayla parecía entender las órdenes del pájaro.
—Él da las instrucciones para lo que está construyendo. Es muy maleducado, eso sí. ¿Enserio no lo oyen? —Ayla entra a la habitación y el colibrí se detiene en su vuelo—. Hola, soy Ayla. Sí, señor, soy hija de Helios. Vengo por una llamada de ayuda que vino a Leo.
—¿Qué dice?
—Amigos, les presento a Paynalton, el dios azteca mensajero de Huitzilopochtli. Al parecer, vino porque el ejército azteca está atrapado en la frontera y solo él pudo cruzar. Ahora está obligando a Leo a terminar las armas que nos salvarán de la destrucción.
—¿Ese pájaro es un dios? —pregunta Percy—. ¿No sería más fácil que se convirtiera en humano?
—Voy a aliviar lo que me dijo porque eso fue muy explosivo —comenta Ayla—. No todos los dioses son como los europeos; muchos prefieren verse como animales. Además, así conserva mejor su poder, ya que todos se están debilitando, justo como ocurre cuando Apolo está en modo Lester.
Mientras Ayla explicaba a este extraño dios, decidí acercarme a Leo. Trato de tocarlo para sacarlo de su trance, pero un campo de fuerza me electrocuta.
—¡Ah! Maldita sea. —Leo parecía no notar nada—. Leo, ¿estás bien?
—Paynalton, dice que solo los que tienen sangre solar pueden comunicarse con Leo y con él. —cometa Ayla—. Ya que están bajo las órdenes de Huitzilopochtli.
—No entiendo cómo Leo terminó siendo la marioneta de los aztecas —pregunta Percy—. Está peor que cuando arreglaba el Argo.
De pronto, la puerta del garaje se empezó a abrir.
—Yo sé el porqué. —Piper McLean estaba del otro lado con una persona encapuchada a su lado—. Mi nuevo amigo tiene una información muy importante que nos puede ayudar.
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Myth & War
FanficAlabaster y Setne han vuelto con su venganza y todo el mundo de las mitologías cae ante su poder. Solo Lester, Percy, Magnus y los Kane son capaces de descubrir sus planes y traer el orden al Cosmos. Con la ayuda otras mitologías, ¿podrá volver a la...
