—Ere, levántate. —Me levanta mi padrino a mitad de la madrugada—. Tenemos que ir a ver a Percy.
Cada 18 de Agosto era igual. Nos levantabamos a las 3 de la mañana cuando aún estaba la luna en el cielo. Caminamos hasta el cementerio hasta la tumba de mi padre. Mi padrino le ofrecería una cajita feliz de McDonalds, pero yo me quedaba el juguete. Este se quedaba viendo en las penumbras, esperando que algo apareciera, pero nunca ocurría.
—¿Cómo era él? —Una vez le pregunté; tenía como seis años—. ¿Le querías?
—Era un tonto —dice entre risas—. Digo, era un héroe. En todo el sentido de las palabras. Aunque le molestaban las preguntas, eso sí. Tampoco captaba indirectas, por más directas que fuera. Eso sí, te quería mucho.
Había días en que mi padrino se ponía a hablar horas de mi padre, sus aventuras juntos, el día que se conocieron, la batalla de Manhattan, la guerra contra los gigantes. Cuando el sol se empezó a poner, recogíamos las cosas y volvíamos a casa. Después del cementerio, no me dejaban salir. Años después, descubriría que era porque mi madre y mis hermanos hacían un festival en honor a mi padre. Pero eso no me lastimaba, ya que yo tenía mi momento en privado con él y su más fiel compañero de aventuras.
Un 18 de agosto también fue el día en que conocí a mi hermano mayor sin querer. Con 10 años, ya era capaz de razonar que yo no vivía como un niño normal y que habían muchas cosas ocultas para mí. Entrando al cementerio, nos encontramos con un muchacho ya ahí.
—¿Quién es? —le pregunté a Nico.
—Vámonos, Ere.
—Llegan tarde —nos dice el chico, tenía cabello rubio y ojos verdes—. ¿No se iban a ir sin dejarle a mi padre su ofrenda?
—¿Quién eres? —le pregunto.
El chico se acerca a mí y me acaricia la cabeza. Su sonrisa es tierna y llamativa, a pesar de estar en un cementerio en la madrugada, el lugar parecía cálido con él.
—Perdóname, hermanito —me dice—. Yo soy Dylan Jackson, tu hermano mayor.
—Dylan, no hagas esto. —Mi padrino me sostiene para que no me mueva viendo fijamente a mi hermano—. Él no merece sufrir más.
—Ya tengo 16 años, logré ser el Praetor del Campamento Júpiter —dice mi hermano firme—. Todo para ser digno de que nuestra familia vuelva a estar junta.
Costó, pero mi padrino al final me dejó unas horas con mi hermano mientras este hacía el ritual de las ofrendas a mi padre. Mi hermano me entregó un collar de cuentas de colores.
—Era de nuestro padre, me lo dio antes de morir —me dice Dylan—. Quiero que lo tengas ahora.
—¿Cómo era él?
—Muy juguetón... —Dylan mira al cielo donde la Luna se está ocultando en el horizonte—. Siempre lograba sacarle una sonrisa a todo el mundo, pero también daba mucho temor cuando se enojaba. Contigo era muy especial, ya que decía que ibas a ser igual que él. Nuestras hermanas y yo somos más como nuestra madre, pero tú eres su copia.
—¿Qué le pasó? —le pregunté lo que siempre había temido.
—Papá se encargaba de ti a tiempo completo mientras mamá trabajaba. Verás, no fuiste muy planeado y ya nuestros padres estaban viejos, fuiste prematuro y estuviste mucho tiempo en el hospital.
Mi hermano me terminó contando que mi madre sufrió de depresión postparto y se puso a trabajar mucho, así que fue mi papá el único que se encargó de mí en el hospital. Mis hermanos fueron trasladados con mi abuela mientras esperaban que todo volviera a la normalidad. Mi padre odiaba los hospitales, empezó a decir que lo que su hijo necesitaba era el océano. Así que un día me secuestró, y fue hasta la playa más cercana en mitad de la noche.
—Verás, nuestro padre podía curarse con el agua, pero ninguno de nosotros heredó esa habilidad. Decía que tú si eras un hijo del mar y que lo estaban ahogando con sus máquinas de aire —me explicó mi hermano—. Solo sé que cuando los encontraron, padre estaba en la playa con una canasta a la par donde estabas tú, completamente sano, pero papá no se movía.
Después de unas horas el sol empezó a salir y recogimos todo para irnos.
—Ere, antes de irme —me dijo Dylan—... No es tu culpa. Estoy seguro que papá lo hubiera hecho, aunque supiera las consecuencias. ¡Te prometo que volveremos a formar una familia!
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Myth & War
Fiksi PenggemarAlabaster y Setne han vuelto con su venganza y todo el mundo de las mitologías cae ante su poder. Solo Lester, Percy, Magnus y los Kane son capaces de descubrir sus planes y traer el orden al Cosmos. Con la ayuda otras mitologías, ¿podrá volver a la...
