Jamás te voy a dejar sola (STEVEN)

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Prólogo: No te has estado sintiendo muy bien recientemente, y Steven lo sabe. Es por eso que cuando se le presenta la oportunidad te recuerda que siempre va a estar ahí para ti y que nunca te va a dejar sola.

Todxs tenemos nuestros momentos donde no nos sentimos bien y necesitamos que Steven nos abrace y nos diga que las cosas van a mejorar (me incluyo), así que escribí esto como una pequeña curita para el alma y el corazón en caso de que alguien lo necesite ❤️‍🩹

Advertencia: Dolor emocional (la rayis se siente mal pero Steven está ahí siempre).

Últimamente te estabas sintiendo muy mal, no físicamente, si no emocionalmente.

De repente todo se había vuelto mucho, sentías unas constante carga encima, un nudo en la garganta que nunca se iba, una pesadez en el cuerpo, ganas de llorar a cada momento a pesar de que no salieran las lágrimas, y ni siquiera tenías ganas (o más bien no podías casi) levantarte de la cama cuando despertabas por las mañanas.

Steven por supuesto había notado que algo no estaba bien, sin embargo cada vez que te preguntaba, le asegurabas que estabas perfecta.

Tampoco es como que lo mostraras mucho, sabías fingir casi a la perfección que estabas bien. Casi. Y ese casi es porque Steven te conocía mejor que nadie, y no tenía que hacer nada más que mirarte a los ojos para ver que la chispa en ellos que tanto amaba había desaparecido, que tus sonrisas no eran sinceras y que necesitabas ayuda desesperadamente a pesar de negarlo cada vez que él trataba de averiguar cómo te encontrabas.

Ese día Steven se había ido a trabajar, y como tu no tenías que hacer nada, te quedaste en cama todo el día. Aunque siendo honesta te sentías culpable.

¿Y culpable de qué si no tenías que hacer nada? Ese era el problema, que al no hacer nada te sentías culpable por no hacer nada útil ni productivo, a pesar de que no hubiese nada por hacer, sin embargo no tenías las fuerzas necesarias para poder levantarte.

Simplemente estabas recostada en la cama abrazando un cojín viendo hacia la nada frente tuyo, ni siquiera sabías qué hora era ni cuánto rato llevabas ahí, ni siquiera habías comido algo, pero tampoco sentías hambre.

Steven ese día logró salir un poco antes del trabajo para sorprenderte.

De camino a casa compró comida en tu lugar favorito junto con tu postre preferido, unos chocolates que te gustabas y tus flores favoritas con la esperanza de que eso pudiera levantarte el ánimo.

Cuando llegó abrió muy despacio la puerta para que no le escucharas, y cuando entró, se encontró con el lugar exactamente como lo dejó en la mañana, al igual que el bulto en la cama donde estabas recostada.

Frunció el ceño ligeramente y dejó las bolsas en la cocina junto con el ramo de flores, y cerró la puerta despacio para quitarse su chaqueta, zapatos y bolso dejando todo a un lado antes de ir hacia ti.

–¿Querida?–Preguntó acercándose a la habitación.

Diste un pequeño salto por fin saliendo de tu estado donde prácticamente te habías perdido entre tus propios pensamientos, y te levantaste ligeramente para verle observándote con una pequeña sonrisita que siempre te daba cada vez que descubría que le ocultabas como realmente te sentías.

–¡Steven! Llegaste antes, ¿por qué no me avisaste? Te podría haber preparado algo para comer.–Le dijiste comenzando a sentarte, sin embargo sonrió soltando un suspiro y caminó para recostarse detrás tuyo en la cama y abrazándote con un poco de fuerza.–¿Qué haces?

–Yo sé que el mundo a veces puede parecer mucho, que todo parezca mucho, pero quiero que sepas que nunca vas a estar sola mientras yo esté aquí, ¿si?–Te dijo con una sonrisa dándote vuelta para dejar tu rostro en su pecho y jugando con su cabello.

–¿D-de qué hablas...?–Le preguntaste sintiendo un nudo en la garganta y voz temblorosa, a la vez que se te nublaba la vista.

–Sé que no todo está bien aquí, mon cher.–Te dijo con suavidad dejando su mano en tú cabeza, antes de seguir jugando con tu cabello.–Sé que no te sientes bien y que a veces lo único que quieres es desaparecer, porque yo también lo he sentido, ¿y sabes quien siempre me anima y me saca de ese remolino de emociones negativas?

Tu solo te quedaste inmóvil temerosa de hablar y que se quebrara tu voz, de pronto sintiéndote aún más vulnerable y frágil que antes, sin embargo Steven te abrazaba y te hablaba con tanta delicadeza que lo único que hacía era darte más ganas de llorar.

–Tú... tú siempre estás ahí para mi, y ahora quiero ser yo quien pueda estar aquí para ti. Quizás ahora no quieras hablar, y lo entiendo, no tenemos que hacerlo, pero puedo abrazarte y sujetarte todo el día y toda la noche si quieres.–Te dijo con una sonrisa mientras seguía jugando con tu cabello y la otra mano acariciaba tu brazo.–Te mereces estar acompañada durante momentos así, te mereces poder sentir y no bloquear estas cosas porque después es peor, y más importante aún, te mereces poder pasar por esto con alguien a tu lado que te ayude cuando sientas que no puedes más.

Tragaste el nudo en tu garganta y lo abrazaste hundiendo tu rostro en su pecho soltando un pequeño sollozo, y Steven lo único que hizo fue abrazarte aún más fuerte.

–No sé que me pasa... s-solo... n-no sé... de repente todo es mucho... me siento mal todo el tiempo y no sé qué hacer para que pare...–Murmuraste sin poder controlar las lágrimas.

–Lo sé... pero aquí estoy para ti, ¿si? Sé que es difícil y que piensas que nunca vas a salir de esto, pero lo vas a conseguir, querida. Créeme que si. Has superado cosas peores, y vas a ver que en un tiempo vas a recordar este momento como solo una mala memoria, pero cuando lo hagas, vas a estar mucho mejor.

Soltaste un pequeño suspiro sin ya tener fuerzas ni ánimos de decir ni hacer nada más, mientras que Steven sonrió y besó tu cabeza jugando con tu cabello sin dejarte ir.

–Siempre voy a estar aquí para ti mon amour, siempre. Cuando sea que me necesites, aquí voy a estar. Jamás te voy a dejar solita.–Te susurró con ternura besando tu frente.

Moon Knight VHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora