-Minho hyung, ¿le gustan mis orejitas? -preguntó señalando la diadema en su cabeza.
-No, te ves jodidamente infantil -espetó.
Donde Jisung tiene una personalidad muy única, por no decir de niño, debido a un trauma en su infancia. Y en donde Minho es...
Era domingo, lo que significaba dos cosas: o se quedaban juntos todo el día y salían por ahí, o le dedicaba todo el día a sus amigos.
Minho realmente quería que el reloj no suene a las nueve, porque Jisung estaba completamente dormido, el día anterior había estudiado tanto y había hecho demasiados diseños para la universidad, que, solo esperaba que eligiera la primer opción si es que se levantaba a la primera que sonara la alarma.
La cual procedió a apagar.
Pero sabia algo de la convivencia y era que, con alarma o no, él se despertaba a esa hora. Y había otra cosa por la cual quería que eligiera la primera opción, y era que no quería ver a nadie. Solo quería disfrutar de un tranquilo domingo, en su casa, mirando una serie o películas, y en el atardecer, salir a caminar un rato.
Solo ellos dos.
Demasiado trabajo tuvo toda la semana, y Jisung, con exámenes y entregas de trabajos prácticos. A veces llegaba mas temprano que de costumbre para poder ayudarlo. Si bien, uno mas uno era dos, pero él restaba y quedaba en cero, aun así, estaba ahí para ayudarlo con sus ataques de nervios y era mas por eso. Al menos sabia cuando estaba con sus amigos, ellos también lo ayudaban demasiado con los ataques, por ende, estaba agradecido.
Sintió que Jisung se removía. El mismo se sentó en la cama, lo miró por dos segundos y volvió a acostarse sobre su pecho. Quiso carcajearse, pero capaz ya estaba dormido de nuevo.
Volvió a levantarse, lo miró expectante a que diga algo.
—Hyung malo.
Esta vez, se levantó completamente de la cama y se encerró en el baño. Minho se sentó sobre el colchón luego de haber dejado el celular en mesa de noche, sin comprender que clase de "buenos días" era ese.
Se sentó en el borde de la cama, el cual daba hacia el baño y lo esperó. Jisung salió de ahí lo primero que vio fue a Minho.
—¿Qué es eso de "hyung malo"?
Jisung hizo un pequeño pucherito. Lee se puso de pie, se acerco a él y no tardó en besarlo.
—No sé si quiero contarte...
—¿Qué cosa bebé? ¿Has tenido una pesadilla?
—No exactamente, hyungcito. Es que si lo recuerdo me enojo y no quiero.
—Ya veo... pues... vamos a la cocina a hacer el desayuno, me muero de hambre.
Jisung asintió y lo abrazó fuertemente.
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Las horas pasaban lentamente ante la mirada juzgadora de Jisung. Preguntó las hartas veces para saber que le pasaba, pero ahí él, con su "no pasa nada".
Pero la mirada con los ojos entrecerrados, era obvio que le pasaba algo. Ya había hecho el almuerzo, Jisung le contaba lo que le quedaba para terminar de su último proyecto del trimestre, pero no le contaba que era lo que pasaba porque a cada minuto cambiaba de actitud.