☆ ESPECIAL 15

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Jisung abrió sus ojos luego de aquel sueño, no estaba triste, pero sí un poco enojado por las imágenes que se reprodujeron.

Aun no entendía porqué le pasaba eso, para sueños que no los tomaba como ni buenos ni malos, se despertaba a la mitad de la noche y no podía conciliar el sueño, pero para las pesadillas, las cuales consideraba totalmente malas, se despertaba llorando, sin ser capaz de superarlo en el día, sino con el paso de ellos.

Pero Jeongyeon le dijo que eso estaba bien, que no importaba el tiempo que tome en sanar, sino en poder decirlo para que ese proceso inicie. Y fue así, que se animó a decir lo que realmente sentía con respecto a lo sucedido aquel día en Jeju.

Y cuando las sesiones terminaban, quería ocultar que había llorado, pero Minho siempre lo sabia. Tomaba su rostro y acariciaba las mejillas, a pesar de que no dijera nada al respecto o preguntara, siempre proponía cosas para hacer luego y así elevar sus ánimos. Como en el día de ayer, lo llevó al cine a ver una película romántica y luego fueron a cenar.

Aunque con el abrazo que se dieron en cuanto se vieron, eso ya lo había puesto contento.

No se había dado cuenta, pero como Lee estaba abrazándolo por la cintura, tomó su manito y comenzó a acariciarla. Le gustaba hacerlo, las manos de su novio eran suaves, y estaban así, por la crema de manos que le robaba y él pensaba que no sabia.

—¿Qué haces despierto?

Jisung largó un grito del susto. A Minho le aturdió un poco, pero terminó riéndose por eso. 

—Mi corazón palpita mucho —avisó, llevándose la mano de Lee hasta su pecho, para intentar que se calmara.

—Lo siento, bebé, no fue mi intención. ¿Qué sucede? 

Jisung se giró hacia el mayor y se refugió en su pecho, mientras sentía los dedos ajenos acariciar su espalda baja.

—Fue un sueño —comenzó a contar.

—Ya veo, al menos no fue pesadilla.

—Bueno... no sé como describirlo, porque yo había comprado un montón de dulces de sandia, los dejé en donde siempre, fui a la universidad, y cuando volví, quería comer al menos uno, pero te atrapé comiéndolos. ¡Ni uno solo me habías dejado!

—Bebé, ya te pedí perdón por eso. Solo fueron cinco los que me comí, y luego fuimos al supermercado a comprar otros.

—Lo sé... creo que esa imagen me traumó.

Minho esbozó una leve sonrisa y luego le dejó un beso en la cabeza.

—Inconscientemente eres un dramático.

—Puede ser, pero no se olvide del castigo —le volvió a recordar.

—Jisung, ya te besé, incluso antes de dormir también, creo que te has olvidado de eso. 

—Ufa...¿Por qué siempre se me olvida? Con razón nunca respeta mis castigos, es porque yo tampoco los respeto

—Tienes toda la razón. Duérmete que mañana estarás hecho un zombie.

Al paso de unos segundos, en donde creyó que ambos conciliaron el sueño, Jisung habló.

—Hyungcito... —lo llamó y aquello hizo que se despertara.

—¿Si, bebé?

—Te amo mucho, a pesar de que me comas los dulces.

Minho esbozó una sonrisa.

—Pensé que me los compartías.

—Sí... ¡pero no cinco!

—Te amo. Ahora duérmete, pero sin soñar lo mismo que te levantarás enojado.

━ 𝑰𝒏𝒇𝒂𝒏𝒕𝒊𝒍 ✧ 𝑴𝒊𝒏𝑺𝒖𝒏𝒈Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora