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—¿En qué tanto piensas? —preguntó Lia, curiosa—

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—¿En qué tanto piensas? —preguntó Lia, curiosa—. ¿O me vas a decir que no pensabas en nada? Porque te conozco, y se que estás ida de este mundo.

Yeji parpadeó un par de veces antes de negar.

—No es nada.

—Mmm —frunció su ceño—. Te llevo preguntando hace cinco minutos que cómo va tu equipo con el proyecto final de artes, pero tú te has quedado sin decir nada, mirando a un punto fijo, y yo estoy aquí, hablando sola. En serio, Yeji, ¿qué te pasa? Soy tu amiga y me preocupas.

Suspiró, rindiéndose.

—Bien... es Ryujin —finalmente dijo.

—¿No has podido hablar con ella aún? —negó—. Vaya... Jamás conocí a alguien tan testaruda como ella. En serio que se ha lucido con eso de evitarte —hizo una mueca que su amiga al instante notó—. Hey, no te preocupes —colocó su mano en su hombro—, estoy segura que ella está igual o peor que tú; pronto se le pasará.

—No lo sé, Lia...

—¡Vamos, Yeji! ¡Anímate! —pero Hwang seguía con la misma expresión y su amiga rio—. ¿Qué puedo hacer por ti para que vuelvas a sonreír?

—No creo que eso suceda pronto.

Lia rodó los ojos y la tomó completamente de los hombros.

—Vamos a pasear por ahí cuando terminemos nuestras clases, ¿te parece? Así al menos te distraerás un poco.

Asintió y la contraria sonrió.

—¡Esa es la actitud, Hwang!

(...)

Acababan de comer el helado que habían comprado en la heladería, estaban hablando de cualquier cosa que no fuera de aquella chica cuyo apellido era Shin. Eso parecía funcionar, pues Yeji por fin estaba sonriendo y riendo de los chistes bobos de Choi.

—¿No vas a querer algo más? —preguntó cuando ya estaban recogiendo sus cosas, Yeji negó—. Está bien, entonces espérame aquí, voy al baño.

Y Lia se fue, dejando a su amiga sola, sola con sus pensamientos, sus intrusos pensamientos...

Odiaba sobrepensar todo, pero no podía hacer algo al respecto. Ahora estaba divagando entre su desastrosa mente, ¿qué estará haciendo Ryujin ahora? ¿la extrañará de la misma manera que Yeji hacía con ella?

Negó.

Otra vez pensando en ella.

Aunque esta vez en vez de pensar en las cosas negativas que recientemente habían ocurrido entre ambas, pensó en los buenos momentos, esos que aún preservaba en su mente con todo su corazón, los viejos tiempos...

Entonces sonrió, sonrió pensando en ella, en todos los momentos que eran solo de ellas dos, en su sonrisa y la manera en la que sus hoyuelos en sus mejillas se formaban, en la manera que sus ojos brillaban cuando le contaba algo que le hacía mucha ilusión, en la forma en que su corazón se aceleraba cuando reían y tenían uno de esos momentos donde eran más íntimos de lo normal, en lo bien que su nombre sonaba en sus labios... sus labios.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora