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Respiró hondo, aferrándose al volante mientras seguía las instrucciones del examinador

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Respiró hondo, aferrándose al volante mientras seguía las instrucciones del examinador. Había practicado lo suficiente, pero sus manos estaban tensas.

No podía negar que esto significaba mucho para ella. Tener su licencia era un paso más hacia la independencia, hacia un futuro donde podría conducir su propio auto... quizás uno que Ryujin y ella compartieran cuando se reencontraran.

Si es que ese futuro aún existía.

Cuando finalmente terminó la prueba, esperó en silencio mientras el examinador revisaba su hoja.

—Felicidades, lo hiciste bien. Puedes venir a recoger tu licencia la siguiente semana.

Yeji parpadeó, sintiéndose aliviada. No lo podía creer.

—¿En serio?

—Sí. Solo asegúrate de traer los documentos que te indiquen y estará lista.

Asintió rápidamente, ocultando una pequeña sonrisa. A pesar de todo lo que sentía por dentro, al menos esto era algo bueno.

Salió del lugar con una sensación extraña. Quería compartir esta noticia con alguien, y ¿quién más que Ryujin? Pero, ¿cómo podría hacerlo cuando lo que realmente quería era confrontarla? Después de enterarse sobre la foto que Yeonjun le había mostrado, no pensaba en otra cosa que no fuera eso y buscar una explicación lógica. Aunque la única persona que verdaderamente podía explicarlo era su novia.

Las agujas del reloj avanzaban con una lentitud exasperante mientras Yeji miraba su teléfono, esperando el momento en que Ryujin la llamara.

Tres semanas, maldición.

Veintiún días desde que Yeonjun le había mostrado esa maldita foto y no podía quitársela de su cabeza.

Tres semanas desde que la duda comenzó a envenenar su mente, desde que cada "te amo" de Ryujin sonaba más vacío y soso, desde que se obligaba a actuar normal, aunque por dentro todo se sintiera diferente, como si quisiera morir.

Se repetía que quizás estaba exagerando.

Que tal vez había una explicación.

Pero entonces, ¿por qué Ryujin también actuaba rara?

¿Por qué cada llamada se sentía distante, como si cualquier cosa que dijera se la pensara cuidadosamente? ¿Por qué, cuando Yeji intentaba buscar en su voz la seguridad que antes encontraba, solo hallaba palabras dudosas, sin más?

La verdad era que no quería enfrentarlo.

No quería preguntarle directamente.

Porque tenía miedo de la respuesta.

Pero sabía que no podía seguir postergándolo...

Cuando la pantalla de su celular se iluminó con el nombre de Shin, su corazón se aceleró, no dudando en contestar inmediatamente.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora