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—¿Hola? —respondió con voz relajada

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—¿Hola? —respondió con voz relajada.

La llamada llegó inesperadamente mientras ella descansaba tras haber terminado unas tareas, dudó un momento antes de contestar al ver el nombre de su madre, pero era su madre, después de todo.

—Yeji, cariño —dijo cordialmente—, tu padre quiere que vayamos a cenar con su jefe esta noche. Nos invitó a toda la familia, así que prepárate.

—¿A toda la familia?

—Sí, toda la familia. Sólo a la familia. Nada de amigos o extraños, esto es algo importante —recalcó su madre.

Yeji sintió un pequeño escalofrío ante sus palabras. No era que tuviera pensado invitar a Ryujin, pero sintió un leve malestar al escucharlo, como si a su madre le molestara que trajera a Ryujin cada vez que ella iba a visitar a su familia.

Sin embargo, asintió, recordando que su novia tenía otros planes ese día, con Chaeryeong.

—Está bien, no tengo nada que hacer. ¿A qué hora nos encontramos?

—A las siete. No llegues tarde. Yo te mando la dirección con tiempo.

La llamada terminó con la usual brevedad de su madre, y Yeji se levantó con un suspiro.

Será una noche larga.

Vaya que no imaginaba cuánto.

(...)

Horas después ahí se encontraba, en un restaurante elegante, con mesas bien dispuestas y un ambiente sereno.

El jefe de su padre resultó ser un hombre alto, de voz profunda y sonrisa moderada, aunque algo rígido en su trato.

—Este es mi hijo, Hyunjin, y mi hija, Yeji —anunció el señor Hwang con orgullo cuando los presentó.

Su jefe los saludó cordialmente, alabando el "buen porte" de ambos jóvenes, y todos se acomodaron para comenzar a comer. Yeji  sentada entre su madre. Hyunjin con su padre del otro lado. Como si estuvieran formados para dar la mejor imagen posible.

Al inicio la conversación se dividía entre temas del trabajo, inversiones del jefe, y elogios a la comida, con Yeji manteniéndose callada, enfocada en su plato y respondiendo sólo cuando era necesario.

... Eso hasta que una pareja de chicos que llegaban agarrados de las manos y muy cariñosos llamó la atención al entrar al restaurante.

Eran jóvenes, quizás un par de años mayores que ella, como de la edad de su hermano; parecían bastante cómodos el uno con el otro mientras tomaban asiento en una mesa cercana.

Y como era de esperar, no tardaron mucho en convertirse en el blanco de comentarios desagradables por parte del jefe y sus padres.

—Mira eso —empezó el jefe con una sonrisa irónica, inclinándose ligeramente hacia el señor Hwang—. Qué asco, ¿no lo crees? Tan jóvenes y ya arruinados. Esperemos que pronto recapaciten.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora