Epílogo

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En la televisión de la habitación se reproducía una película, la cual ninguna de las dos parecía prestarle demasiada atención

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En la televisión de la habitación se reproducía una película, la cual ninguna de las dos parecía prestarle demasiada atención.

Estaban acurrucadas bajo una manta suave, compartiendo el mismo lado de la cama, casi entrelazando sus cuerpos por inercia. La menor tenía la cabeza apoyada en el hombro de Yeji, y Yeji jugaba distraídamente con los dedos de Shin, como si fuera la cosa más normal del mundo.

El celular de Ryujin vibró suavemente sobre la mesita de noche. Ella estiró el brazo con algo de pereza y vio el nombre de Bahiyyih en la pantalla.

—Un segundo —murmuró en voz baja, tratando de no romper el ambiente.

Yeji solo giró el rostro hacia ella, dándole un beso lento y suave en la mejilla, sin decir palabra, volviendo a mirar la película como si nada. Ryujin sonrió, aún sintiendo el calor del beso sobre su piel.

Contestó la llamada.

—¿Bahiyyih?

La voz de la chica al otro lado de la línea sonó emocionada, al borde del llanto.

—¡Ryujin, mi hermano está bien! ¡Acaba de despertar y está estable!

La chica se incorporó un poco.

—¿De verdad? ¿Despertó? Bahiyyih, eso es... es increíble. Estoy feliz por ustedes.

—Yo también —respondió, soltando una pequeña risa—. Todavía no me lo creo. Le hablé sobre ti, que nos habíamos vuelto a encontrar después de tanto, y cuando le conté, se le iluminó la cara.

—Dile que iré a verlo mañana. O... tal vez pase un rato más tarde. Me alegra mucho escucharte feliz, Bahiyyih.

—Gracias, unnie. Hablamos luego, ¿está bien?

—Claro. Cuídate —colgó la llamada y, al girarse, se encontró con la mirada tranquila de Yeji, que había pausado la película en silencio. Ryujin volvió a recostarse, con la sonrisa aún persistente.

—¿Buenas noticias? —preguntó.

—Sí, buenas.

Permanecieron en silencio por un momento, disfrutando la sensación de cercanía, hasta que luego, Ryujin inhaló, como si estuviera acumulando valor para decir algo.

—Yeji... ¿puedo decirte algo? Es personal. No quiero arruinar este momento.

Yeji giró ligeramente su cuerpo, a su dirección, y acarició su mejilla.

—No lo vas a arruinar —dijo—. Te escucho, Ryuddaeng.

Shin desvió la mirada unos segundos antes de volver a mirarla directamente, vulnerable; una vulnerabilidad que pocas veces dejaba ver.

—Quiero contarte sobre... Karina. Sé que alguna vez mencioné su nombre, pero nunca te hablé a profundidad sobre lo que pasó con ella y... creo que necesitas saber todo.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora