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—Ryujin, ¿tú que piensas? —preguntó el señor Hwang, sin notar que la chica tenía su mente en otro lugar

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—Ryujin, ¿tú que piensas? —preguntó el señor Hwang, sin notar que la chica tenía su mente en otro lugar.

—¿Eh? ¿De qué?

—Oh, de que mi querido hijo te esté hechando ojo.

Shin no respondió de inmediato, al contrario, se quedó meditando las palabras que podría decir, sin embargo. lo único que realmente le importaba era Yeji, así que lo único que se le ocurrió fue responder con una excusa en vez de contestar su pregunta.

A decir verdad, le estaba incomodando bastante la presencia del señor Hwang.

—Creo que voy a buscar algo de agua. Disculpen —dijo, levantándose también y caminando discretamente hacia el mismo pasillo donde su mejor amiga se había perdido.

Solo quería salir de ahí y buscar a Yeji.

—¿Ves lo que haces, papá?

—Yo no hice nada, hijo —fue lo último que escuchó mientras se alejaba de ahí.

Al llegar al baño, notó que la puerta estaba ligeramente entreabierta. Entró con cuidado y encontró a Yeji de pie frente al espejo, con una expresión que no podía realmente explicar, pero estaba bastante seria, molesta.

—Yeji... —murmuró acercándose.

La nombrada no respondió, pero sus ojos se encontraron con los de Shin a través del reflejo en el espejo.

Sin decir nada, la menor se acercó por detrás, rodeándola con los brazos, apoyando su barbilla en el hombro de Hwang.

—¿Estás bien?

Yeji suspiró y negó con la cabeza.

—Es solo... —vaciló—, odio que hagan esos comentarios.

—¿Sobre Hyunjin y yo? —preguntó suavemente.

Ella no respondió, pero el leve sonrojo en sus mejillas la delató.

—Yeji, sabes que no me interesan los hombres. Y mucho menos tu hermano. Además que ni nos vemos porque casi no vamos a casa de tus padres, y solo voy cuando te acompaño, ¿cómo podría?

La mayor desvió la mirada, aún incómoda.

—Lo sé... pero es frustrante.

Ryujin sonrió ligeramente y dejó un beso suave en su cuello.

—¿Sabes lo que me importa? —susurró—. Tú. Siempre has sido tú.

Yeji cerró los ojos, relajándose un poco mientras Ryujin continuaba dejando pequeños besos en su cuello y mandíbula.

—Ryu... —murmuró, esta vez con un tono más cálido.

—¿Sí?

—Gracias.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora