Desde la primera vez que se conocieron, Ryujin y Yeji han sido inseparables, pasando la mayor parte del tiempo juntas. Pero justo cuando todo parecía ir perfecto, sus vidas cambiarán cuando Ryujin se vea obligada a mudarse a otro país, donde se dará...
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Era viernes por la tarde, unos días después de la última llamada que Yunjin tuvo con Ryujin; el grupo había decidido salir a comer a un pequeño restaurante que Seungwan había recomendado.
El lugar parecía ser mejor de lo que la chica había dicho, era acogedor y lleno de risas juveniles, resultando ser el escenario perfecto para una tarde sin preocupaciones entre un grupo de jóvenes adolescentes como ellos.
—¡Este lugar es genial, Seungwan! —dijo Bahiyyih, mordiendo una gran porción de pizza—. ¡Definitivamente tenemos que venir más seguido!
—¡Lo sé! —respondió la chica, sonriendo enormemente—. Me alegra que les guste. Siempre vengo aquí cuando necesito despejarme.
Ryujin se unió a la conversación, disfrutando del ambiente relajado y las bromas de sus amigos. Después de la comida, decidieron ir al cine. Optaron por una comedia romántica, y aunque la elección de la película la hizo sentir un poco incómoda, Shin no pudo evitar reír junto a ellos durante las escenas divertidas.
Mientras salían del cine, Yunjin comenzó a hablar sobre la película y las parejas que les parecían adorables.
—¿No creen que la protagonista y el chico eran la pareja perfecta? —preguntó con un brillo notable entre sus ojos. Ella realmente había disfrutado de la película y, a decir verdad, se consideraba fanática de ese tipo de filmes.
—Sí, parecían hechos el uno para el otro —respondió Kai, riendo y sonriendo al mismo tiempo—. A veces me pregunto si encontraré a alguien así de especial.
Su hermana se unió a la conversación con entusiasmo, compartiendo historias divertidas que había tenido con sus crushes anteriores.
Mientras tanto, Shin trataba de seguir el ritmo de la conversación, aunque cada vez le resultaba más difícil. No podía identificarse con nada de eso.
—¿Y tú, Ryujin? —preguntó Yunjin volteando a verla—. ¿Tienes algún crush en estos momentos? —levantó sus cejas de forma juguetona, para al final terminar riendo de ella misma.
Ryujin sintió cómo su corazón se aceleraba. No era que tuviera algún crush en esos momentos, pero tampoco podía negar que le había llamado la atención aquella chica con la cual se topó en los pasillos hace un par de semanas —aunque ni siquiera sabía su nombre—, sólo se le hizo curiosa, pero no era que le gustara; a ella no le gustaban las chicas.
—Oh, no realmente —dijo con una sonrisa forzada—. Supongo que estoy más concentrada en mis estudios ahora mismo que en otras cosas —sin embargo, aquel tema le preocupaba, ya que odiaba recordar aquel sentimiento extraño que esa chica le causó.
Sus amigos notaron su incomodidad, pero no presionaron más sobre eso. Seungwan cambió rápidamente de tema, hablando sobre un próximo concierto al que todos podrían asistir.
—¡Tenemos que ir juntos! —exclamó Kai—. Será una gran oportunidad para divertirnos y olvidarnos de todo por un rato, ¿no creen?
Ryujin asintió, agradecida por el cambio repentino de tema.