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La mañana había llegado, y Ryujin, que se había quedado la noche anterior con su novia, estaba terminando de arreglarse frente al espejo

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La mañana había llegado, y Ryujin, que se había quedado la noche anterior con su novia, estaba terminando de arreglarse frente al espejo. Aunque intentaba mantener la calma, era evidente que sus manos temblaban un poco mientras se acomodaba el cabello y ajustaba su camisa.

—Te estás poniendo nerviosa de nuevo, ¿verdad? —comentó su novia, observando a Shin desde la cama, con una sonrisa divertida.

—¿Yo? ¿Nerviosa? Para nada —respondió, aunque su voz la delataba.

Yeji se levantó y se acercó a ella, rodeando su cintura con los brazos. Apoyó la cabeza en su espalda y murmuró suavemente:

—Amor, ya conoces a mi mamá. No tienes de qué preocuparte.

Ryujin dejó escapar un suspiro y giró para enfrentarla, acariciando suavemente las mejillas de Yeji.

—Lo sé, Yeddeong, pero... esta vez es diferente. Es la primera vez que la veo como una verdadera suegra, ¿sabes? —dijo con una risa nerviosa—. No quiero darle una mala impresión a pesar de que ya me conoce... tampoco quiero que sospeche algo sobre nosotras.

Yeji sonrió y le dio un rápido beso en los labios.

—No va a pensar eso, Ryuddaeng, créeme. Y no te preocupes, que no has hecho nada malo.

Ese beso funcionó como una especie de calmante para la menor, quien sonrió con más confianza.

—Gracias, Yeye. De verdad, gracias.

Una vez listas, ambas bajaron al estacionamiento del dormitorio. El sol de la mañana hacía brillar el auto de Ryujin, y Yeji no pudo evitar soltar una risita cuando lo vio. Todavía no se acostumbraba del todo a la idea de que su novia tuviera auto y, más aún, que condujera tan bien. 

Se subió al asiento del copiloto y se acomodó el cinturón, mientras sus ojos seguían a la dueña del vehículo, observándola con admiración.

—¿Qué pasa? —preguntó cuando estaba a punto de encender el motor, notando la mirada fija de su novia.

Yeji se sonrojó, dándose cuenta de que había estado observándola más tiempo del necesario.

—Nada, solo... te ves bien, ya sabes, estando al volante.

La menor levantó una ceja, sonriendo de manera pícara.

—¿Ah, sí? ¿Te parezco irresistible cuando conduzco? ¿Sexy? —fingió una pose arrogante, y luego se inclinó un poco más hacia Hwang—. Porque, cariño, si sigues mirándome así, se me va a hacer difícil arrancar el coche, Yeddeong...

Yeji soltó una risa nerviosa y apartó la mirada, sonrojándose aún más.

Demonios, ella la conocía tan bien...

—¡Para! —dijo, llevándose una mano a la cara para ocultar su vergüenza.

Pero Ryujin no estaba dispuesta a dejarlo ahí. Se inclinó hacia ella y tomó suavemente su mentón, obligándola a mirarla.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora