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Su vida era un asco

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Su vida era un asco.

Dos meses habían pasado desde que ella y Yeji terminaron, y nada parecía mejorar. Al contrario, cada día era peor: se despertaba con el mismo vacío en el pecho, con el mismo peso en los hombros que la hacía querer quedarse en la cama y no salir jamás.

Su mundo se había vuelto gris, monótono..., insoportable.

Lo único que la mantenía en pie eran sus dos fieles amigas, Yunjin y Seungwan. Sin ellas, probablemente se habría derrumbado por completo, antes de pudiera reaccionar. Pero aún con su compañía, nada llenaba el hueco que Hwang había dejado en su vida.

Había comenzado a odiar el baloncesto, algo que antes le apasionaba. Desde que terminó con ella, había faltado a varias prácticas, porque cada vez que iba, sentía que no pertenecía ahí.

Además de todo, las miradas que Karina le lanzaba la ponían incómoda, su coqueteo comenzaba a volverse más obvio y Ryujin no tenía fuerzas para lidiar con ello. No ahora.

Esa mañana se sintió peor de lo habitual: estaba agotada. No solo físicamente, también mental y emocionalmente. No dormía bien desde hacía semanas, y su cuerpo resentía la falta de descanso y alimentación adecuada.

Se veía y se sentía mal.

Cuando llegó a su clase, aquella que compartía con Yunjin, apenas pudo poner atención. Se sentó en su lugar, con la mirada perdida en la ventana y su mente en otro universo.

Ni siquiera se dio cuenta de que el profesor le había llamado la atención.

—¡Ryujin! —la voz firme la hizo parpadear.

Tardó en reaccionar y cuando lo hizo, todo el salón la miraba.

—Si no vas a prestar atención, mejor salte de la clase —le dijo el profesor, algo fastidiado.

Normalmente, Ryujin habría intentado justificarse. Habría dicho algo, cualquier cosa para suavizar la situación. Pero hoy... hoy no tenía paciencia para estupideces. Hoy todo le daba igual.

Con el ceño fruncido y un resoplido, se levantó de su asiento, tomó su mochila y salió del aula sin decir una palabra.

Yunjin la observó, preocupada. Había notado que su amiga no estaba bien desde hacía tiempo, pero ese día se veía peor que nunca. No lo pensó mucho y levantó la mano.

—Profe, ¿puedo ir al baño?

El maestro le dio un vistazo y asintió con desgana.

—No tardes.

Apenas Yunjin salió del salón, miró en ambas direcciones, pero Shin no estaba a la vista.

—¿Dónde carajos...?

Entonces la vio.

A lo lejos, cerca de las escaleras, ahí estaba Shin.

Su silueta se veía encorvada, con los hombros tensos, como si cargara un peso demasiado grande. Huh frunció el ceño y corrió hacia ella, pero cuando estuvo cerca, vio lo que menos quería ver.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora