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El tiempo parecía haberse detenido, sin embargo, el sol parecía haberse ocultado desde hace rato, preguntándose si en verdad había pasado tanto tiempo como el que se imaginaba

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El tiempo parecía haberse detenido, sin embargo, el sol parecía haberse ocultado desde hace rato, preguntándose si en verdad había pasado tanto tiempo como el que se imaginaba.

Caminaba de un lado a otro, mientras sus amigas intentaban calmarla. Sus manos temblaban y su corazón palpitaba con fuerza.

Yeji...

Por favor...

Sólo podía pensar en ella, lo había hecho desde que había visto esos pequeños movimientos en las manos de ella, y... justamente eso era lo que más la angustiaba.

Si ella despertaba, ¿cómo reaccionaría cuando la viera?

La puerta se abrió y el doctor salió. Todos se callaron, expectantes a lo que podría decir. Había pasado el tiempo y nadie estaba seguro de las noticias que recibirían.

—El paciente ha despertado. Ella está estable, sin embargo... en estos momentos no se encuentra del todo bien. Pueden pasar a verla, pero es importante que mantengan la calma.

—¿Qué quiere decir con que no está del todo bien? —preguntó la señora Hwang, dando un paso hacia él.

—En estos casos es común cierta desorientación. Queremos hacer más estudios para tener claridad —respondió lo más amable posible—. En fin, los dejo solos para que pasen a verla.

Instintivamente, todos giraron hacia los padres de Yeji, esperando que fueran los primeros en entrar, como siempre había sido, pero entonces, su padre miró hacia la dirección de Ryujin.

—Ve tú primero. Nosotros tenemos que llamar a Hyunjin para que venga cuanto antes.

Shin levantó una cena, mientras se señalaba con nerviosismo.

—¿Y-Yo? —balbuceó, sorprendida.

—Sabemos que quieres verla. Lo necesitas y... ella también lo necesitará —esta vez dijo la mujer, viendo a su esposo asentir.

Ryujin dudó, mirando a la puerta mientras sentía su corazón latir con miedo, culpa, y a la vez emoción. Todo lo que había pasado en Estados Unidos... ¿Y si Yeji no quería verla? ¿Y si la odiaba? No dudaba en que lo hiciera, tenía miedo.

—Ryujin —la voz de Chaeryeong la sacó de sus de pensamientos—. Tienes que ir. Yeji despertó, es buena señal.

—Lo sé, estoy feliz. Solo que... ¿y si no quiere verme? No sabe que regresé a Corea solo por ella. No sabe nada.

—Ryu, estuvo preguntando por ti todo este tiempo, desde que terminaron. No podía sacarte de su cabeza. Cuando hablábamos por teléfono, me pedía detalles, todo el tiempo. Quería saber si estabas bien, qué hacías, cómo te sentías, con quién habías estado... —puso una mano sobre su hombro.

Abrió los ojos con sorpresa.

—¿En serio?

—Sí —asintió.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora