Desde la primera vez que se conocieron, Ryujin y Yeji han sido inseparables, pasando la mayor parte del tiempo juntas. Pero justo cuando todo parecía ir perfecto, sus vidas cambiarán cuando Ryujin se vea obligada a mudarse a otro país, donde se dará...
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Ella creía haber estado bien.
Ella creía que finalmente la había superado, que nada podría hacerla caer más de lo que ya estaba.
Pero no...
Haber revisado las redes sociales de Ryujin fue la peor decisión que pudo haber tomado. Maldita sea, ¿por qué lo hizo?
Había pasado exactamente once meses desde que había roto con ella, y... luego de haber visto la imagen que le había pasado el estúpido de Yeonjun, no hubo marcha atrás para el estado en el que cayó.
Se encerró entre sus pensamientos, a pesar de que por fuera sonreía y aparentaba estar completamente bien, por dentro no estaba así.
Jamás le contó a sus amigas lo sucedido, no quería preocuparlas, ni tampoco que las regañaran por aún no haber superado su relación con Ryujin. Se lo guardó todo para ella.
Sin embargo, Ryujin tampoco sabía cómo había pasado, pero después de aquella vez en la biblioteca con Karina, empezó a aceptarla, aceptarla de verdad. Hasta que, un día, Karina la llevó a una cita que, sorprendentemente, aceptó.
Todo era tan familiarmente doloroso, porque estaban en una heladería, y eso solo significaba una cosa: Yeji.
No quería pensar en ella, se habían distanciado hace tiempo y quería olvidarla. Así que se la pasó sonriéndole a la chica que era su cita, en un intento de "iniciar" de nuevo, aunque su inconsciente la traicionaba, porque pensaba en Hwang y todos los momentos que habían pasado.
Por unos momentos creyó que Karina era ella, y... se dejó llevar.
Empezó a sonreírle como lo solía hacer con ella, a reír de la misma forma, a... tocar más sus brazos y cara.
Y todo ese engaño había funcionado, por culpa de su traicionero cerebro. Sin embargo, Karina creía por fin ser correspondida. Error.
Después de aquello, una cita se convirtieron en más de tres, hasta que en la quinta Karina se dio valentía y... la besó... nuevamente.
No como aquella primera vez en la fiesta, sino, más dulce, más... sincera.
Estaba en sus cinco sentidos, Ryujin también. Y aquello, fue correspondido.
A decir verdad, Karina se sorprendió, pero no dijo nada. Sabía que la tenía, y no pudo evitar sonreír, porque estaba enamorada, verdaderamente enamorada de Shin.
Lo que no sabía, es que en realidad Ryujin la había besado pensando que se trataba de otra persona... De una chica de ojos gatunos y linda sonrisa.
Sí, se engañaba a sí misma, pero lo ignoraba. Estaba consciente de que utilizaba de alguna manera a Yoo para olvidarla, pero... para ella estaba bien.
Yeji no iba a volver.
La había bloqueado de su vida, ¿qué más daba?
Estaba segura que cuando regresara a Corea, no sería especial, porque no tendría a quién abrazar con tanto sentimiento como lo haría con ella. A decir verdad, ya no le emocionaba volver.