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El sol estaba apenas asomándose cuando Ryujin salió de su dormitorio

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El sol estaba apenas asomándose cuando Ryujin salió de su dormitorio. Era un día importante para ella: la fecha de su examen práctico de conducir.

Había pasado las últimas semanas estudiando las señales de tráfico en secreto, practicando maniobras en estacionamientos vacíos con el auto que tenía su padre con su ayuda y preguntando a Yuna por consejos. A pesar de todo, aún sentía un nudo de nervios en el estómago. Sabía que sacarse la licencia significaría más libertad, y tenía un motivo especial para querer lograrlo: quería impresionar a Yeji y poder llevarla a más lugares sin depender del transporte público.

Después de tomar un desayuno rápido y ligero, se dirigió a la escuela de manejo donde tendría su examen. Chaeryeong la había acompañado a algunas clases antes y, aunque solía burlarse de su forma torpe de estacionarse al principio, Ryujin había mejorado bastante. Ese día, sin embargo, Chaeryeong no pudo ir con ella porque tenía clases, así que Ryujin fue sola, escuchando música a todo volumen en sus audífonos para calmarse un poco.

El examen práctico comenzó, y Ryujin se enfocó como nunca antes. Condujo por las calles, hizo los giros con seguridad, estacionó perfectamente y siguió todas las reglas.

Cuando terminó, el instructor le sonrió y dijo las palabras que había estado esperando escuchar:

—Felicidades, Ryujin. Has aprobado.

Ryujin salió del lugar casi brincando de emoción, con su nueva licencia en mano. Quería contárselo a Yeji de inmediato, pero decidió esperar. Quería darle la sorpresa en persona.

Unos días después, cuando estaba en su casa, sus padres la llamaron al garaje. Estaba extrañada, pues no solían estar tan misteriosos. Cuando llegó, encontró un auto pequeño, de color blanco, estacionado ahí. Era un modelo sencillo, pero completamente nuevo. Ryujin se quedó boquiabierta mientras sus padres sonreían.

—Felicidades por tu licencia, Ryu —dijo su madre, acercándose a ella con una llave en la mano—. Sabemos que has trabajado duro para conseguirla, así que pensamos que merecías un pequeño regalo.

—¡Esto no es pequeño! —exclamó ella, riéndose mientras tomaba la llave—. ¡Esto es un auto!

Su padre se acercó, apoyando una mano en su hombro.

—No es un modelo lujoso, pero es perfecto para que empieces. Además, pensamos que podrías necesitarlo para moverte por la universidad.

Ryujin no podía dejar de sonreír. Agradeció a sus padres una y otra vez, prometiendo que lo cuidaría bien.

La idea de tener un auto propio la hacía sentir más independiente, y ya tenía en mente todos los lugares a los que quería llevar a Yeji.

(...)

Un par de semanas después, Chaeryeong le pidió a Ryujin que la acompañara a la Facultad de Artes. Quería darle una sorpresa a Yuna, llevándole flores y pasar tiempo con ella, y pensó que Ryujin podría aprovechar para ver a Yeji.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora