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—M-Mamá

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—M-Mamá... y-yo... esto... —Yeji tragó saliva, sintiendo su garganta seca y el pánico creciendo en su pecho—. P-Puedo explicarlo...

Pero su madre no la escuchaba. Tenía la mirada fija en Ryujin, luego en Yeji, y otra vez en Ryujin, como si no pudiese procesar lo que había visto. Era como si todo lo que creía saber se hubiese derrumbado en ese preciso momento, dejándola paralizada, sin saber cómo reaccionar.

—¡¿Cómo puedes estar haciendo esto en mi propia casa, Hwang Yeji?!

El grito resonó por toda la habitación. Yeji sintió que su corazón se detenía por un segundo. La atmósfera se volvió asfixiante, como si todo el aire hubiese sido arrancado del lugar.

Ryujin dio un paso atrás, como si el volumen de su voz la hubiese empujado físicamente. Miró a Yeji, buscando una señal de qué hacer.

—¡¿Tú...?! ¡¿Tú te estabas besando a una mujer?! ¡¿Tu mejor amiga?! —gritó la señora Hwang, con el tono subiendo a un nivel histérico, como si necesitara decirlo en voz alta para convencerse de que aquello había sido real.

Yeji sintió que se le helaba la sangre.

Ver a su madre reaccionar de esa manera era su peor pesadilla hecha realidad. Había querido que su relación con Ryujin fuera algo bonito, algo que pudiera compartir sin miedo, pero ahora todo se sentía como un error, como si hubiera sido descubierta haciendo algo terrible.

Los ojos de Ryujin se encontraron con los de ella, y por un instante, Yeji vio el dolor reflejado en ellos. Ryujin había temido precisamente esto, y ahora estaba ocurriendo justo frente a sus ojos.

La madre de Yeji avanzó un paso más, mirando a su hija como si la estuviera viendo por primera vez y no la reconociera, con asombro y decepción.

—¿Cómo has podido...? ¿En serio tú...?¿Cómo...? —balbuceó, después soltó una risa nerviosa que no tenía nada de divertida—. No, esto no puede ser cierto. Esto no es... ¡Esto no está bien!

—M-Mamá, por favor, déjame explicarte... —intentó decir su hija, mientras su voz se quebraba. Sin embargo, su madre la interrumpió.

—¡¿Explicarme qué, Hwang Yeji?! ¡¿Que estás haciendo cosas como éstas con una chica?! ¡No puedo creerlo! —gritó, cada vez más alto y alterada—. ¡Esto no es normal, Yeji! ¡No es lo que yo esperaba de ti!

El impacto de esas palabras fue como una bofetada para la chica, quien se quedó inmóvil, sin poder procesar lo que estaba escuchando. No quería mirar a Ryujin, porque sabía que si lo hacía, vería el dolor en sus ojos, y no estaba segura de poder soportarlo.

Se suponía que esa visita sería una oportunidad para que Ryujin y su madre se llevaran bien, pero todo se había desmoronado en cuestión de segundos.

—¡Por favor, basta! —gritó Yeji, con la voz quebrada y las lágrimas acumulándose en sus ojos—. ¡Déjame explicártelo, mamá, por favor!

Pero su madre no parecía dispuesta a escucharla. La situación estaba completamente fuera de control, y el dolor y la confusión que se reflejaban en su rostro solo empeoraban las cosas.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora