Desde la primera vez que se conocieron, Ryujin y Yeji han sido inseparables, pasando la mayor parte del tiempo juntas. Pero justo cuando todo parecía ir perfecto, sus vidas cambiarán cuando Ryujin se vea obligada a mudarse a otro país, donde se dará...
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Yeji marcó el número de Yeonjun con la mandíbula tensa. Sus dedos tamborileaban impacientes sobre la mesa de su dormitorio mientras esperaba que contestara.
Recién había llegado de la casa de sus padres y se había despedido de sus amigas. Aun y aunque era tarde, debía contactarse con el fastidioso de su ex.
No tardó mucho, pero tampoco respondió de inmediato, lo que solo aumentó su enojo.
—Hola, Yeji —su voz resonó por el alta voz de su celular, con tono despreocupado.
—Quiero verte —dijo ella con voz firme, sin molestarse en dar más explicaciones. Estaba molesta y no tenía intenciones de disimularlo.
El chico rio. Una risa suave, casi satisfecha, que a Yeji le revolvió el estómago.
—¡Claro! Con mucho gusto —respondió con una sonrisa evidente en su tono—. Dime dónde, cuándo y a qué hora.
—Mañana a las seis de la tarde, en el parque que queda cerca de la Universidad de Seúl.
Yeonjun dejó escapar otra risa, esta vez más divertida.
—Llegaré incluso antes.
Hwang no respondió. Su mandíbula se apretó aún más y colgó sin previo aviso. No tenía paciencia para su actitud condescendiente ni para su falsa emoción.
Bufó antes de acostarse e irse a dormir.
(...)
Se dirigía hacia el parque, ya faltaba una cuadra para llegar y encontrarse con el chico que se hacía llamar su ex. Mientras lo hacía, su teléfono vibró en su bolsillo. Frunció el ceño, sacando el aparato, cuando vio el nombre de Yeonjun brillando en la pantalla. Ella rodó los ojos, harta de su insistencia, pero contestó de todos modos.
—¿Ya vienes en camino? —preguntó el chico con tono despreocupado.
Yeji bufó, irritada por su falta de vergüenza.
—Sí, casi llego.
—Genial. ¿Cuánto más?
—Una cuadra más.
—Uh, pero no es necesario ser tan seca —rio—. Bueno, si dices que estás cerca, no te importará que siga diciendo cosas mientras llegas, ¿no?
Hwang no dijo nada, sólo rodó los ojos.
—Tomaré eso como un "no, Yeonjun, claro que no me importa" —volvió a reír—. ¿Qué puedo contarte? Mmm... ¿Qué tal sobre mi día? Bueno, hoy me fue bastante bien en el trabajo. No hubo muchos clientes, así que... casi no hice nada. Aunque admito que sí es bastante más fácil trabajar estando contigo... —Yeji no estaba prestando atención, hasta que escuchó—: Ah, ya te vi.
La chica levantó la vista, viéndolo a la distancia, sentado en un banco con su típica sonrisa que tanto le irritaba. Él levantó una mano para saludarla y, justo antes de colgar, le dijo: