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El sol ya estaba alto cuando los insistentes golpes en la puerta despertaron a la pareja

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El sol ya estaba alto cuando los insistentes golpes en la puerta despertaron a la pareja. Ambas estaban profundamente dormidas, abrazadas bajo las mantas del dormitorio de Hwang, hasta que el ruido las obligó a abrir los ojos con molestia.

—¿Quién demonios golpea así un domingo por la mañana? —gruñó Shin, todavía medio adormilada, mientras enterraba su cara en la almohada.

—No lo sé, pero espero que sea importante... —murmuró su novia, desperezándose lentamente.

Los golpes continuaron, más fuertes esta vez.

—¡Ya vaaaamos! —gritó Yeji, arrastrando las palabras con evidente fastidio.

Ryujin se dejó caer de espaldas sobre la cama, cubriéndose el rostro con el brazo mientras resoplaba.

—Si es Lia o alguna de las chicas, juro que les voy a lanzar algo.

—Con lo fuerte que están golpeando, probablemente es alguien que quiere nuestra atención urgente... o alguien que no entiende la palabra paciencia —respondió Hwang, apartando las mantas con lentitud.

Ambas se miraron, cayendo en cuenta de lo que había pasado en la madrugada. El sonrojo en sus caras se hizo evidente, y de repente, el nerviosismo las atacó. Las marcas en sus cuellos y la ropa tirada por el suelo eran prueba suficiente de lo ocurrido, y la posibilidad de que alguien lo notara las hizo apresurarse.

Ryujin dejó escapar un suspiro pesado mientras miraba la habitación desordenada.

—Genial, esto parece una escena del crimen.

Los golpes volvieron a oírse, sacando a las chicas de su estado, conscientes de que tenían que abrir y vestirse rápido.

—Ryuddaeng, ayúdame a recoger esto, rápido.

—Mierda —dijo la menor, levantándose primero de la cama, mientras recogía su ropa del suelo.

—¿Ya estás? —preguntó mientras terminaba de abrochar su camisa.

—Casi. Pero no me gusta tener que ponerme todo de nuevo. Necesito bañarme primero, Yeddeong —se quejó, poniéndose los pantalones de cualquier manera.

—Cállate y abre la puerta antes de que la tumben —dijo mientras trataba de arreglarse el cabello con los dedos. Aunque, Ryujin ni siquiera se molestó en eso.

—Si es Lia, la mato —murmuró, dirigiéndose a la puerta, todavía bostezando.

Entonces, la menor se dirigió a la puerta principal, y la abrió para ver quién era.

—Hola, Ye- Agh, Ryujin.

—Lia. Hola.

Choi frunció el ceño.

—¿Dónde está Yeji?

—Ah... en un momento viene.

Justo después, la nombrada apareció detrás de Shin, aún ajustándose la camisa con movimientos torpes.

best friend | ryejiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora