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Alfredo se paraba en la esquina mientras miraba a Tito platicar muy alegre con un nieto del Azul Esparragoza.

Tomaba su botella de agua con paciencia pero por los segundos se estaba desvaneciendo.

Al verlos despedirse, Tito dio la vuelta y empezó a caminar hacia su auto mientras Alfredo empezó a seguirlo con sus hombres detrás.

—Ey!— Alfredo lo agarró desprevenido y lo empujó fuertemente hacia su camaro. —Porque vergas no me dijiste que Marbella regreso y que se está quedando en tu casa!— lo agarro de su camisa.

—Q-Que? Como que está en mi casa?

—No te hagas pendejo!— lo aventó contra su auto de nuevo. —Porque no me dijiste!

—E-Es que no sabía! Apenas me estoy enterando..

Alfredo dejó escapar un suspiro y se rascó la cabeza con frustración.

—La quiero ver.

Tito lo miró y asintió levemente. No sabia que era lo que Alfredo quería.

—Quiero que arregles algo para esta noche.— Alfredo dijo al ver su expresión.

—Q-Que?

—Ahora eres sordo?— Tito negó. —Llévala al cementerio, como a las 9.

—Pero no p-puedo, que le voy a decir a su..

—No se, piensa en algo. La quiero en jardínes del humaya esta noche a las 9.

—Pero..

—Ya te dije.— palmeó su mejilla con la mano y retrocedió.

Sin decir nada mas, Tito se subió a su auto y manejo hacia su casa. Durante el camino, se la pasó pensando cómo iba ser para llevar a Marbella al panteón esta noche pero de repente esa preocupación que sentía se desapareció al saber que Marbella estaba en su casa.

No le mentía a Alfredo cuando le dijo que no sabía que había regresado.

Al llegar a su casa, salió corriendo de su auto y entró preguntando por su mamá.

—Ma..— entró al comedor.

Todas estaban ahí cenando. Marbella se miraba molesta, pues tenía una mirada seria.

—Hijo, ya llegaste.— doña Paty dijo con una sonrisa.

—S-Si.— dijo sin quitar sus ojos de Marbella.

—Larissa y Marbella se quedarán con nosotras por unos días, saluda.

—Buenas tardes doña Larissa, Marbella.— sonrió.

—Hola, Alfredito.— doña Larissa contesto y Marbella solo le regalo una sonrisa.

—Te quedas a cenar con nosotras?— doña Paty pregunto.

—Si, claro.

Tito se sentó y doña Paty le sirvió la cena. Doña Larissa y doña Paty platicaban durante la cena mientras Karmina de vez en cuando hablaba. Tito y Marbella solo escuchaban en silencio.

—Estas contenta de estar en Culiacán?— Tito le pregunto a Marbella.

—Si.— contestó seriamente.

Marbella no dijo nada mas durante la cena. Cuando terminaron, todas se fueron a la sala para platicar un poco pero Marbella se fue a su habitación. Tito la siguió.

—Que pasa?— Marbella dijo al abrir la puerta.

—Como estas?

—Bien.— soltó un suspiró.

Inviable - jagsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora