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Julio 19, 2008

Alfredo entró a su habitación pero se quedó en la puerta cuando notó a Marbella mirándose en el espejo.

Él sonrió al verla acariciar su vientre con tanta ternura.

—No puedo esperar a que nazcas para llenarte de besos.— Marbella susurró con una sonrisa. —Ya quiero que conozcas a tu papi, a tus abuelos, a tus tíos y tías.. en especial a mi mamá, la vas adorar.

La sonrisa de Alfredo se borro al recordar lo que le dijo su tia Bernarda. La mama de Marbella no iba poder acompanarla hoy en su baby shower al igual que sus hermanas.

No quería decírselo todavía, no quería arruinarle el día.. al fin y al cabo si no querían convivir con ellos, no los iba a obligar o rogar para que asistieran.

Alfredo pensó que serían maduros y civilizados y asistieran el baby shower de su hermana, pero se equivocó.

—Chula?— Alfredo entro. —No has visto mi radio?

—No.— lo miro desde el espejo y su sonrisa se borró al ver su gorra. —Alfredo no me digas que te vas a llevar eso puesto?

—Que tiene?

—Como que, que tiene? No, quítatelo.

—Porque? Si a mi me gusta?

—Alfredo.— se cruzó los brazos.

—Ta' bien pues, no te pongas histérica.— se lo quito y ella solo rodó los ojos. —Te ves bien preciosa.— sonrió y la abrazo por detrás. —Bien mami.

Marbella río. —Ya estás listo?

—Ya, solo que no encuentro mi radio por ningún lado.

—Y apoco lo ocupas hoy?

—Pu..

—No, porque vas estar conmigo todo el día.

Alfredo sonrió y asintió. —Amonos' pues.

El baby shower se llevaría acabo en un rancho de don Joaquín. La fiesta iba ser en Culiacán pero por los eventos que habían sucedido los últimos días, Alfredo prefiero el baby shower de su hija en la sierra donde su papá podría estar presente.

Ale se había molestado cuando Alfredo le dijo que cancelara el lugar que la fiesta sería en el rancho. Tenía hecho hasta el último detalle, pero tuvo que darle vueltas a todo cuando se dio cuenta que todo sería debajo de una palapa.

No era lo que tenía en mente.

Durante el largo camino, Alfredo y Marbella platicaban mientras subían las montañas. Platicaron de varias cosas pero siempre volvían a los mismo.

El nombre de la niña.

—Bueno pero ya habíamos dicho, va llevar Maria.

—No, tu dijiste, yo no.— río.

—Está bien, yo dije, pero insisto, me gusta Cielo María.

—Ay amor.— río de nuevo.

Al llegar al rancho, Marbella sonrió al ver la decoración de bienvenida.

Alfredo bajo y ayudó a Marbella para después caminar hacia el otro lado donde estaba la palapa.

Al llegar ahí, los mariachis que se encontraban al fondo, empezaron a cantar negrita de mis pesares para recibirlos.

Marbella quedó muda al ver lo hermoso que Ale había decorado pero se quedó más muda al ver toda la gente que había invitado.. bueno, a unos en especial.

Inviable - jagsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora