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—Se ve que tu tía si viene y le da su mantenimiento.— doña larissa sonrió al entrar al mausoleo de su difunto esposo. —Mira hasta le hizo un campito a la niña.

Marbella sonrió al ver que su tía le había dejado un espacio libre a su hija junto a su abuelo.

—Cuando pase todo esto, le hacemos su propia altar para que tu papá quede en medio de ella y de Miguel, que te parece?

—Si.— Marbella asintió. —Yo lo único que quiero es que no esté sola.

Doña Larissa sonrió y sacó un pequeño cuadro que tenía dentro de una bolsa negra y la acomodo en el altar de su esposo.

Era una foto de Marbella y de Cielito el día que llegaron a casa de doña Larissa antes de irse para Cosala con Alfredo.

—Le voy a mandar hacer su cuadro grande cuando esté su altar para que luzca bien.

Marbella asintió y se acercó al altar de su papá. Acomodo la urna de su hija cuidadosamente junto el pequeño cuadro. Beso sus dedos y volvió a tocar la urna antes de alejarse con una sonrisa.

—Se va sentir como en casa con su abuelito y su tío.

—Si.— sonrió.

Doña Larissa salió del mausoleo mientras Marbella se sentaba en el suelo, mirando los retratos de su padre y su hermano.

Permaneció en silencio sin decir ni hacer nada, sólo mirándolos como si intentara grabárselo en su memoria.

—Por acá muchachos.— doña Larissa dijo. 

Varios de los charritos entraron con ramos de flores y los colocaron en el suelo. Marbella no se movió, siguió en el suelo, observándolos entrar y salir. 

Todo esto le recordaba a cuando su papá falleció. En ese entonces su casa se había llenado de flores y ahora es su mausoleo.

—Cuidado Marbe, no te vayamos a pisar.

—Si, mejor levante de ahí, hija.— doña Larissa dijo.

Con la ayuda de uno de ellos, Marbella se levantó y salió. Se sentó en un escalón y soltó un suspiró mientras miraba a su alrededor.

Se quedó viendo a la propiedad frente ella cuando se dio cuenta que era una nueva tumba.

—Ah caray.— chasqueo su lengua mientras se levantaba.

Se cruzó de brazos y caminó hacia la entrada con el ceño fruncido. Sonrió al ver el jardín de rosas a los lados.

Su sonrisa se desvaneció cuando levantó la vista y vio el nombre Cielo María con letras doradas justo arriba de las puertas de entrada.

Volvió a mirar hacia abajo y miró por la ventana, pero luego giró la cabeza hacia el lado de la pared donde había una placa.

—En memoria de la pequeña Cielo María Guzmán Salazar..— Marbella leyó y soltó un jadeo.

Se apoyó en la ventana y entrecerró los ojos para ver mejor. Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver el enorme cuadro de su hija colgada en la pared.

Era un retrato pintado a mano de ella, vestida toda de blanco. Detrás de ella habían nubes junto con pequeños pajaritos.

En el soporte de abajo había más retratos pero Marbella ya no podía ver con claridad debido a las lágrimas que nublaban sus ojos. 

Marbella retrocedió lentamente mientras miraba el mausoleo con lágrimas.

—Ah, al fin ya la acabaron.— escucho la voz de su mamá.

Inviable - jagsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora