—Así que aquí te la viniste a esconder.— Damaso dijo, admirando la propiedad. —Está chila, no eres tan pendejo como todos creen.— bromeo.
—Chinga tu madre.— Alfredo chasqueó su lengua y caminó hacia las caballerizas. —Si vas a empezar con tus pendejas, mejor lárgate. No ando de humor pa' aguantar estupideces.
—Ora' pos que mosco te pico? O mejor digo que moscA no te pico?— río y Alfredo lo miró molesto. —Ya pues. Que traes wey?
Alfredo soltó un suspiró y tiro su bote de cerveza. Se apoyó en la puerta y se rascó la cabeza frustrado. Tenía muchos problemas encima, en casa y en el trabajo.
—Los pinches pochos ya no me contestan.
—Los pochos?— Damaso pregunto incrédulo. —Los que tu apá alaga tanto?
—Si esos cabrones.
—Y pa' que quieres que te contesten?
—Porque me deben dinero, baboso! Pa' que más querría hablar con ellos!
—Dile tú apá. Pa' que los baje del pedestal que los tiene y también para que te ayude recuperar tu dinero.
—Mas pendejo no podrías ser, mini.— Alfredo negó. —Si le digo mi apá no mas me mentaría la madre. No le voy a decir nada, yo puedo arreglármelas solo.
—Bueno si eso quieres, pero no mas te advierto que ese dinero no lo veras.
—Ya, ya, apúrate si quieres que vayamos al pueblo!
Alfredo ensilló su caballo al igual que Damaso y los dos salieron de las caballerizas. Iban rumbo al pueblo de Cósala para buscar gente de Manuel Torres.
—Hijo, ya te vas?— doña Alejandrina bajo de la camioneta, cargando a su pequeña nieta.
Al mirar a su princesa, Alfredo bajo con una sonrisa y se acercó a ellas.
—Que hubo, princesa.— Alfredo dijo en un chillido mientras cargaba a su hija. — Como les fue con la doctora?
—Bien hijo.— sonrió. —Esa muñequita está perfectamente sana.
—Buenas tardes.— Damaso saludó mientras doña Alejandrina solo le regaló una sonrisa.
—Adonde van?— Ale preguntó caminando detrás de su mamá.
Alfredo levantó la vista y miró que Marbella estaba detrás de ellas cargando la pañalera de la niña y su silla.
—Íbamos al pueblo pero creo que mejor me quedo con ustedes. Lánzate por lo que te pidió tu apá.— Alfredo le dijo a Damaso.
—Si pues, luego regreso.— Damaso dijo y Alfredo asintió.
Damaso se despidió y salió mientras ellas lo veían irse.
—Llévatelo.— Alfredo señaló a su caballo y su empleado asintió. —Vamos adentro, tiene hambre ama?
—No hijo ya comimos.
—Ah si? Y adonde?
—En el foro, tu hermana se le antojó un café de allá y pues aprovechamos.
—Con razón se tardaron un chingon. Pero bueno, acompáñenme pa' que no coma solo.— dijo mirando a Marbella.
Caminaron hacia la casa y doña Alejandrina caminó a la cocina. Ale y Marbella se quedaron en la sala platicando mientras Alfredo las veía, cargando a su hija.
—Pero deberíamos ir! Yo desde cuando quiero ir a encontrarme un francés.— Ale río. —Deberíamos ir en bola con las plebes.
—Ey, ey, ey. Adonde?— Alfredo pregunto.
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Inviable - jags
FanfictionInviable : sin posibilidades de llevarse acabo. "Lo único que se interpone entre tú y yo es la realidad." ... todo es ficción <333
