Marbella abrazaba en silencio las cenizas de su hija mientras todos rezaban en la pequeña capilla de doña Consuelo.
Ella se sentaba junto a su tía Bernarda y doña Alejandrina. Doña Alejandrina acariciaba levemente su espalda mientras que su tía sostenía su mano.
Mientras todos los familiares y amigos de Alfredo rezaban ante la imagen de la pequeña Cielo María, el se paraba hasta atrás, observando todo.
Todo esto era una pesadilla para el.
—Alf.— Marcial sacó una pequeña bolsita.
Alfredo lo miró molesto y soltó una pequeña risa sarcástica. Negó y empujó su mano con fuerza.
—Ten un poco de respeto y aguarda esa madre, cabron.
Salió furioso de la capilla y se dirigió a la casa de su abuela. En cuanto entró, cerró la puerta de golpe y tiro el florero que tenía más cerca.
Empezó a respirar con dificultad y trató de contener sus lágrimas pero le resultaba imposible.
—Alfredo?— Escucho la voz de Elsa.
Rápidamente limpio sus lágrimas y trago en seco.
—Ey?— giró a verla.
Se encontraba su hermana ahi con ella. Brianda le susurró algo y salió de la casa, cerrando la puerta detrás de ella.
—Q-Que andas haciendo aquí?— Alfredo pregunto, sentándose.
—Acompañe mi hermana al baño.— se sentó junto el. —Oye, siento mucho lo de tu hija. Se cuanto la querías.
Alfredo no dijo nada, solo limpio de nuevo sus lágrimas en silencio.
—Si quieres hablar con alguien, aquí estoy yo.— Elsa volvió hablar.
—Si, gracias.
—Aquí estoy para lo que necesites.. igual con Marbella. Yo se que ella y yo no somos amigas pero si ocupan algo, pueden confiar en mi.
—Si, gracias.— se puso de pie al igual que ella. —Amos' afuera, de seguro me están buscando.
Ambos salieron de la casa y caminaron hacia la capilla en silencio. Al entrar, Marbella y Alfredo conectaron miradas pero después de unos segundos, ella giró hacia frente.
—Vete a sentarte con ella.— su tío Oscar le susurró.
Alfredo trago saliva y camino lentamente hacia Marbella mientras miraba el cuadro de su hija. Sus ojos se fruncieron de tristeza al ver el retrato y no pudo evitar sentir que se llenaban de lágrimas.
Rápidamente se limpió los ojos y se acercó a Marbella. Su tía Bernarda entendió y se levantó para que Alfredo tomara su lugar. Mientras Alfredo se sentaba junto ella, Marbella solamente lo miraba.
El rezo continuó toda la tarde hasta que se oscureció.
Marbella había entrado en la habitación de huéspedes de doña Consuelo y se durmió, abrazada de la urna de su hija.
Abrió los ojos cuando sintió como un cuerpo se acostaba junto ella. Sabía que era Alfredo pero aún así, se giró para comprobarlo.
El le regalo una pequeña sonrisa sin fuerzas mientras se acomodaba en la pequeña cama.
Ambos se quedaron en silencio mirando la pared.
Marbella dejó escapar un suspiro tembloroso, tratando de contener sus lágrimas pero fue inevitable. Una cascada de lágrimas empezaron a caer.
—Ey, no llores.— Alfredo se acercó abrazarla. —N-No llores, chula.— su voz se entrecortó.
—Mi bebe..— Marbella lloro. —Mi bebe, Alfredo.
—No llores, chiquita.— le seco las lágrimas. —Todo va estar bien, vas a ver que..
—Que, Alfredo!— se alejó de el. —Mi bebe está muerta! Mi niña está muerta y es por mi culpa.— Marbella siguió llorando. —Fue mi culpa.
—N-No, Marbella. No fue tu culpa, el doctor dijo que fue muerte de cuña.
—Pero si yo no la hubiera dejado dormir, ella seguiría aquí, viva.
—No, Marbella. No fue tu culpa, chula.
—Si fue, si fue mi culpa! Diosito me la quito porque yo no soy una buena madre y nunca lo seré.
—No mi amor.— sollozó. —No digas es..
—Es la verdad. Dios me quito a mi hija porque soy mala y me castigo.
—No, Marbella, eso no es cierto.
—Me quiero morir.— se cayó al suelo y lloro mas fuerte. —Si no tengo a mi bebe, no tiene caso que siga viva.
—No digas eso.— Alfredo negó mientras limpiaba sus lágrimas.
—Yo ya no tengo razón de existir.
—Y yo que!— dejó de llorar. —Me vas a dejar solo también? Ya perdí a mi princesa, no te quiero perder a ti.
Marbella negó mientras escondía su rostro en sus manos. Alfredo se sentó junto ella y la abrazo. Ambos se abrazaron y lloraron en sus brazos.
—No me dejes.— Alfredo susurró en sollozos. —Si tú te vas, yo me muero, Marbella.. me muero de tristeza si tú también me dejas.
—Es que, mi bebe..— lloro.
Alfredo no sabía que decir para consolarla más, solamente la abrazo fuerte. Tenía que ser el fuerte para apoyarla y sostenerla aunque el estuviera roto.
Permanecieron abrazados por un buen rato hasta que Alfredo la cargó a la cama. Ahi Marbella se quedó dormida en los brazos de Alfredo mientras el lloraba en silencio.
n/a
holaa espero que no se hayan olvidado de mi😅 luego les subo otro cap
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Inviable - jags
FanfictionInviable : sin posibilidades de llevarse acabo. "Lo único que se interpone entre tú y yo es la realidad." ... todo es ficción <333
