Keilam Bowers estudia en la Universidad de Bellas Artes e intenta disfrutar de lo que le resta de una juventud ordinaria, aunque su carácter narcisista e impulsivo le impida pasar desapercibida.
Desde hace siete años lleva sobre sí la ausencia de su...
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Crying Lightning - Arctic Monkeys
MODRIC
Desde aquella cena con Valdren y Keilam, en la que mi hermano terminó por confesar su ruina, empecé a sopesar la posibilidad de ayudarlo sin precipitar su ingreso a la élite. Aunque me obstine en negarlo, lo necesito dentro de la Æterna Opera. Sin embargo, sé que una invitación formal perdería todo valor si se la extendiera por misericordia o por el simple hecho de compartir sangre conmigo. Antes, deberá restituirme la confianza que dilapidó al encadenar, una tras otra, las decisiones más torpes —y acaso las más graves— de su vida.
Valdren no solo ha matado. También ha torturado y ha convertido esos cuerpos en parte de su sustento. Y si debo someterlo a un encierro riguroso y a la más despiadada de las abstinencias para doblegarlo a mis fines, lo haré. Una vez iniciado el proceso de desintoxicación, me resultó irónico que la tarea más desagradable sea precisamente ejercer piedad sobre alguien tan monstruoso.
Si reviso con honestidad a mis conocidos, me doy cuenta de que la vida jamás me ha ofrecido a alguien tan astutamente insubordinado como él, pese a que lo reconozco como un hombre sumamente inteligente y capaz. De todas formas, aun cuando creo haber alcanzado cierta resignación frente a las noticias de una nueva bolsa de huesos hallada en Alemania, siempre logra sorprenderme al rendirse, una y otra vez, a sus impulsos más macabros.
Nosotros compartimos la misma sangre, es cierto, pero Valdren no ha necesitado pacto alguno con el diablo para esquivar la culpa ni las arcadas que provoca contemplar un cadáver.
Esta misma desviación suya me llevó a documentar con rigor —cuando yo tenía alrededor de 27 años— cada uno de los hallazgos de nuestra familia en torno al canibalismo. Y aunque mis padres jamás incurrieron en tal práctica, sí encontré rastros claros en nuestro tío paterno, el antiguo sacerdote de la élite, quien fue caníbal hasta el día de su asesinato. Con esta información, comencé a hurgar en mis propios recuerdos, y la única conclusión posible fue que tal vez se tratara de una herencia malsana. De otro modo no le encuentro sentido, puesto que Valdren tuvo escaso contacto con nuestro tío, mientras que fui yo quien escuchó y conservó toda su experiencia.
—No recuerdo haber asistido en ningún ritual de iniciación durante el tiempo que fui miembro —comenta Valdren, tamborileando los dedos sobre el volante.
Le concedí la oportunidad de recuperar algo de mi confianza asignándole un rol concreto durante su estadía en el país, convirtiéndolo en mi chofer, asistente y, llegado el caso, guardaespaldas. Tal vez no necesitaría esto último si mis habilidades fueran otras, pero no niego que su compañía me resulta útil.
—De hecho, creo recordar que estuviste presente en la iniciación de Luka Krstič —digo. Valdren parece esforzarse por encontrar este recuerdo, sin éxito—. Un fiscal —aclaro.
—Sí... —dice tras pensarlo un momento, mientras gira hacia la ruta de salida—. Sin embargo, la recuerdo muy distinta a esta. ¿Las iniciaciones de un elegido siempre han sido así de... elaboradas, o hay aquí un motivo personal de por medio?