21 Sangre impura

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Obsession - Thornhill

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Obsession - Thornhill

KEILAM

Descanso los brazos sobre los bordes de la bañera, adornados con ornamentaciones de oro. El vapor asciende, cubriendo mi rostro con una capa de sudor. Apoyo la mejilla en una zona más fresca y me dedico a memorizar la habitación.

¿Qué haré? Creí que huir podía ser una opción viable, pero enseguida comprendí que no tenía forma de hacerlo sin conocer los laberintos de su casa. De todos modos, tampoco encuentro motivos contundentes para intentarlo. Su mamá no ha sido del todo incoherente al alterarse por mi sola presencia. Yo represento un riesgo para su vida, siendo un posible reemplazo de Ophelia que, con el tiempo, también pudo haber significado una amenaza para ellos.

Nuestra sangre no es pura como la de los Modric, quienes preservan un linaje cuidadosamente pactado con la intención de expandir estratégicamente su estirpe. La mía es otra historia. Mi mamá, también de sangre pura, eligió casarse con un hombre común, muy gracioso, claro, pero sin ambición alguna, y con esa decisión terminó por arruinar cualquier posibilidad de que Ophelia o yo fuéramos consideradas dignas dentro de la élite de nuestro continente.

Cuando hablo de sangre pura no me refiero a una condición distinta de lo humano. No son otra especie. Siguen siendo lo mismo que cualquiera, humanos, torpes, egoístas, emocionales y, en muchos casos, profundamente desconsiderados.

La pureza de la que hablo tiene que ver, más bien, con sus predecesores, con quiénes fueron sus padres y abuelos, y, sobre todo, con los pactos que ellos sellaron con determinados demonios. Esos acuerdos, heredados como si fueran un privilegio más dentro del apellido, son los que determinan quién puede aspirar a formar parte de la élite del territorio donde nace.

En mi caso, la élite que me correspondería sería la de Duskbridge, la más sólida de Estados Unidos, conocida como Nexus of the Crimson Veil. Sin embargo, allí no me quieren ni me necesitan. No poseo nada extraordinario que justifique mi presencia entre ellos.

Mi mamá ha hecho todo lo posible por apartarme de nuestra verdadera naturaleza y del entorno que me corresponde, probablemente porque sabe que yo sería capaz de arrebatarle la paz a mi papá, quien —hasta donde entiendo— no está enterado de nada.

No obstante, llevo años con la intención de pertenecer a algo así, a un espacio capaz de ofrecerme más de lo que alguna vez imaginé: poder.

El poder siempre me pareció un concepto distante, casi abstracto, que solo existe a la merced de personas privilegiadas, o de otro modo, en las fantasías de los ambiciosos. Pero ahora, aquí, en este lugar, puedo sentirlo en mi sangre. Puedo sentir la fuerza de su autoridad.

No me inquieta tanto lo que pueda ocurrirme, sino la posibilidad de darle la razón a mi madre, de arruinarlo todo antes siquiera de empezar y terminar exactamente como ella siempre ha insinuado desde que nací, sin haber logrado nada.

Las manos de ModricHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora