Keilam Bowers estudia en la Universidad de Bellas Artes e intenta disfrutar de lo que le resta de una juventud ordinaria, aunque su carácter narcisista e impulsivo le impida pasar desapercibida.
Desde hace siete años lleva sobre sí la ausencia de su...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Problems - Mother Mother
KEILAM P E S A D I L L A
Alguien toca la puerta de mi habitación.
Me veo obligada a estirarme desde la cama y bajarle el volumen a la música que sale del estéreo de mi computadora. Tengo los apuntes de Biología esparcidos por la colcha; las hojas están llenas de anotaciones mal subrayadas.
—¿Estás despierta, hanakuso1)? —susurra mi hermana desde el otro lado.
—E-entra —contesto, mientras aparto los papeles de cualquier manera para hacerle espacio.
Mañana tengo una exposición oral de Biología, y llevo semanas practicando.
Temo que vuelvan a burlarse de mí.
Cuando entra, cierra la puerta con cuidado y se sienta en la silla frente a mi escritorio. La hace girar con las rueditas, sin decir nada al principio.
La habitación se tiñe de azul.
—Quiero que mañana me cubras.
Frunzo el ceño, sin entender del todo.
—¿Cubrirte? ¿P-p-por qué?
Sus ojos se pasean por mi habitación y, después, se fija en mí. Me doy cuenta de que muerde el interior de sus mejillas, algo que hace siempre que está inquieta.
—Voy a salir con un chico.
—¿Con e-e-ese chi-chico? —El horror se me refleja en el rostro antes de que pueda ocultarlo.
Mamá me castigaría si se entera de que estoy de su lado.
—Sí, Kei.
Recorre la superficie de mis libros de texto con la yema de los dedos y se detiene en uno con la portada de una Papilio Ulysses —una mariposa de alas azules—. Es mi manual de identificación favorito.
—M-mamá t-t-te va a ma-matar. —Le arrebato el manual de las manos y lo dejo en su lugar. Luego, me levanto de la cama y la observo—. Está-tá prohibido. —Le señalo la puerta de la habitación.
Ella se ríe levemente y me toma de la mano, tirando de mí hasta que vuelvo a sentarme en la cama frente a ella.
—A mamá no l-le a-a-agrada.
—Lo sé —murmura. Junta los labios hacia un costado y suelta un suspiro largo—. A nadie parece agradarle. Pero es porque ustedes no lo conocen.
Vuelco los ojos y ladeo la cabeza.
—Solo iremos a cenar. Intenté decirle a mamá que iba a salir con Bren, pero no me creyó. —Hace una mueca con los labios mientras se señala la sien—. Le faltan algunas tuercas.