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El pecho de Taehyung subía y bajaba mientras intentaba recuperar la respiración. Se cubrió la boca cuando por poco se le escapa un quejido. No podía delatar su ubicación. Miró hacia su izquierda y luego a la derecha, y corrió hacia el pasillo cuando escuchó pasos en la otra habitación. Pero correr con calcetines le hizo resbalar y soltó un grito al mismo tiempo que recibió cinco disparos de balas de goma en la espalda.

La risa aguda de Soobin resonó en toda la casa y Taehyung se llevó una mano al pecho, agitado de tanto correr y de escabullirse de un lado a otro en ese departamento para ellos dos solos. Presionó los ojos y se rió junto al más pequeño. ¿Cuándo Soobin había recargado tanta energía?

—Perdiste, tío.

—Mi corazón... Aigoo, Soobin-ah.

—Tu turno, tío.

—Primero... agüita.

Soobin asintió con obediencia, feliz de haber ganado otra vez. El premio eran nuggets de dinosaurio, así que se había esforzado en corretear a su tío por toda la casa, sin saber que esa fue la estrategia de Taehyung para que se bañe después.

Y así corrían las tardes junto al menor de los Kim. Poco a poco se seguía ganando la confianza de Soobin y había sido un enorme avance que cada vez hablase con un poco más de claridad —¡hasta le decía tío!—. Taehyung estaba más que encantado.

Después de un espumoso baño con barcos de plástico y patos de hule, Taehyung le preparó una porción de nuggets que Soobin disfrutó con paciencia y comió sintiéndose victorioso. Se había esforzado por ese premio. A su lado, mientras se tomaba un batido de fresa, Taehyung completaba un trabajo para la universidad.

El sol de la tarde entraba por el ventanal, anunciando que a la estrella gigante ya le estaba dando sueño y que le tocaba salir a la luna dentro de poco. Balanceó las piernas y miró a su alrededor, aunque el rostro de su tío de pronto volvió a captar su atención. El tío seguía igual a las fotos del álbum, pensó, aunque sus papás sí que habían cambiado un poco.

¿Por qué papá Jin se había puesto triste cuando vio esas fotos anoche? Él no entendía.

Seokjin conversaba con Namjoon sobre algo que Soobin no lograba entender. Cosas de adultos, suponía. Soobin se había levantado por la noche, con ganas de tomar un poco de agua, pero fue grande su sorpresa cuando encontró a sus papás en esa situación. Parecían tristes. La maestra le había enseñado que cuando alguien está triste o siente dolor en el corazón, llora, como cuando a él se le cayó un diente. Y Soobin sintió dolor por no tener su diente, porque sus amigos dientes lo iban a extrañar. ¿Por qué su papá lloraba entonces viendo la foto del tío Hoon? En esa foto los tíos sonreían y los papás también. ¿Se le habría caído un diente a alguno?

Frente a él el tío tenía los dientes completos, y esa mañana papá Jin también, no le faltaba ninguno.

—Tío.

—¿Sí, cielo?

—¿Ya no te duele?

Taehyung deja de escribir y lo observa confundido. ¿Ya no le "duele"?

—¿Dolerme qué, Binie?

Soobin lo pensó unos segundos. Le mostró los dientes.

—Diente.

—¿Diente? —se rió un poco. Le mostró los dientes de igual manera—. Los tengo toditos. Dientes muy fuertes.

Soobin frunció el ceño y lo inspeccionó con los ojos chiquitos, viéndolo al detalle. Era verdad, el tío tenía los dientes completos.

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⏰ Última actualización: Mar 29 ⏰

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