Taehyung siente que su corazón se ha restaurado. Jungkook dice algo, mueve sus labios, pero Kim no se puede concentrar, solo sabe que se está disculpando, pero eso no puede importarle menos; al diablo esas desconocidas, qué más da que le hayan dicho cosas feas, a él ya no le importa eso. Él es mucho más. Jungkook tiene lágrimas en los ojos, puede sentir su vergüenza, le pide perdón por no haberlo defendido, por no haber hecho más.
Y Taehyung sabe que debería dolerle más. Le hubiese gustado hacerse de rogar, demorarse un poco más en haberle cedido un beso, enojarse un poco más, castigarlo un poco, decirle que no es suficiente, pero él no era así, no puede, ni con Jungkook ni con nadie.
¿Era débil por eso? ¿Alguien sin convicciones?
Lo odiaba un poco, ese impulso suyo de ceder tan rápido, ¿pero eso lo hacía ser frágil? No. Aunque no pudo evitar preguntarse por un segundo por qué no podía sostener el enojo por el tiempo suficiente.
Tal vez porque realmente no podía hacerlo. Y ya. ¿De qué podría enojarse con Jeon? No lo culpaba más que de haber desaparecido como si hubiese cometido un crimen. Porque su corazón sabía que Jungkook no había querido dejarlo, podía sentir su cariño, sus ángeles se lo confirmaban. No era un juego. No era más débil por eso, no iba a detestarlo por eso, Taehyung solo... no sabía amar de otra forma. ¿Odiar? No es algo que estuviese en su sangre.
—¡Basta! —siseó Taehyung, un poco más alto de lo que esperaba que saliera su voz.
Jungkook calló de inmediato y sus ojos se volvieron a empañar de lágrimas en modo automático. Se llevó una mano a la cara y ocultó una mueca de llanto que le resultaría horrible dejar ver. Se sintió ridículo, varado; él era el mayor de los dos pero se sintió como un niño perdido en el centro de la ciudad. Se sentía tan torpe y había extrañado tanto a Taehyung, que había empezado a balbucear y estaba seguro que había empezado a decir cosas sin sentido.
—Escúchame bien, Jeon Jungkook —Intentó ser firme, pero Jungkook no dejaba de llorar en silencio y eso le hacía un nudo en la garganta. Le sostuvo una mano y golpeó el zapato contra el piso sin saber bien qué hacer—. Ya, si no dejas de llorar voy... a llorar otra vez yo también —se quejó con la voz ahogada.
Yeontan, sentado a un lado, miraba al par de adultos con curiosidad.
Jeon asintió y se limpió la cara con torpeza. Era un adulto, hecho y derecho, pero se sentía tan pequeño en medio de ese pasillo. Taehyung le pasó las manos por el rostro para limpiarle con delicadeza, con esas manos suaves como la seda.
—Ya deja de llorar por esas tontas.
Jeon le miró sorprendido. Taehyung se sonrojó más y ya no a causa del llanto, pero continuó.
—Arruinaron mi cita, Jungkook —renegó. Su mano en un puño empujó sin fuerza el hombro del contrario—. ¡Arruinaron mi primera cita! Y no se los voy a perdonar.
—Tae...
—Ellas. Ellas son las únicas responsables aquí. No tú, no yo. Ya basta de llorar.
Taehyung hizo un puchero y se limpió una lágrima que escapó. Jungkook negó con la cabeza, sintiéndose miserable.
—No sé quiénes sean, no me interesa, pero si se me acercan otra vez... —amenazó—. Le diré a Jimin que las deje sin un solo cabello.
Jungkook se cubrió la boca con los dedos. Taehyung también. Y se soltaron a reír como un par de bobos.
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All of my Life
Fiksi PenggemarJeon Jungkook perdió a su novio en un fatal accidente automovilístico y no ha vuelto a encontrar el amor desde entonces, hasta que conoció a Kim Taehyung una noche de fin de año bajo la lluvia de Seúl cinco años después. El increíble parecido de Tae...
